Lucia explicó que el acceso a la vivienda en el país es precario. De acuerdo con ella, conflictos por terrenos urbanos ocurren en distintas instancias:
“Desde los quilombolas –descendientes de esclavos negros – a la población que vive en edificios y departamentos son amenazadas de desalojo.”
Según un levantamiento de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), de 2006, el déficit habitacional brasileño es de ocho millones de residencias. Lucia recuerda, también, que el número de familias desalojadas o amenazadas es creciente.
“Incluso en Belém, capital del estado de Pará, región norte brasileña, hay un caso emblemático. Fueron desalojadas familias de baja renta, próximas a un área de preservación ambiental para construir una avenida. El área, ya caracterizada como perteneciente a la reserva ambiental no podría comportar la construcción, y la tierra fue repasada para la iniciativa privada para la construcción de un emprendimiento de alta renta.”
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