A pesar del pedido de pacificación y del llamado a nuevas elecciones que realizó el Presidente Evo Morales este domingo por la mañana, luego de aceptar la recomendación de la Organización de los Estados Americanos (OEA), la oposición boliviana continúa con el golpe de estado a un gobierno elegido de manera democrática. Las acciones criminales de la derecha golpista fueron vistas por el mundo desde que comenzó el paro cívico que paralizo el país a fuerza de violencia y vandalismo. Red Eco Alternativo

(Noelia Carranza-Red Eco) Bolivia – Desde que se dieron las elecciones el 20 de octubre, la oposición pidió la segunda vuelta y auditoría de la OEA. Cuando el gobierno de Evo Morales invitó a que la intervención de la OEA sea vinculante la oposición se fracturó y el ala radical de Fernando Camacho, presidente del comité cívico de Santa Cruz, indicó que no aceptaban el conteo de la organización de los Estados Americanos, que directamente y a pesar de que el gobierno de Morales tiene más del 40% de apoyo de la población, quieren su renuncia.

Ayer las casas de varios gobernadores fueron incendiadas, también la de la hermana del presidente boliviano. Durante la semana se pudo ver en los medios y redes sociales como  varios líderes del gobierno fueron maltratados y humillados. En los grupos Watssap de oposición boliviana y redes sociales cerraron la jornada de ayer con videos y mensajes para atemorizar a la población donde se indicaba que “en horas de la madrugada aterrizarán aviones en Santa Cruz de la Sierra,  desde Venezuela y  Cuba con militares para reprimir y desaparecer a los líderes cívicos; estas fuerzas armadas han sido compradas con dinero de todos los bolivianos”.

Esta forma de amedrentamiento violenta comenzó inmediatamente después de las elecciones, ya que los grupos opositores quemaron varios locales de los tribunales electorales. Luego ya se comenzó con la fase de amedrentar a los ciudadanos a través de la llegada de Fernando Camacho a la ciudad de la Paz con la excusa de entregar una carta a Evo Morales. El dirigente opositor, al grito de “Nunca más volverá la Pachamama. Volvió la Biblia”, ingresó y dejó la carta en el Palacio Quemado, sede del gobierno principal de La Paz.

Un elemento clave para que se produjeran estos hechos de vandalismo es que desde hace varios días en varios departamentos la Policía Nacional de Bolivia esta amotinada o directamente apoya a los cívicos opositores. El Ejército nacional también indicó días pasados que no reprimirá al pueblo. Al darse esta situación las personas e instituciones afines al MAS quedaron totalmente desprotegidas.

Con la llegada del opositor cruceño a la ciudad comenzaron las denuncias de varias familias paceñas que indican que sus casas están siendo marcadas y que reciben amenazas hacia su familia por teléfono o redes sociales si continúan su apoyo al Movimiento al Socialismo (MAS).  Hoy Morales denunció en una entrevista a la cadena TeleSur que en estos días se comenzó con los destrozos a las casas de dirigentes cocaleros, la quema de la casa de Víctor Borda, Presidente de la Cámara de Diputados,  y posible toma de rehén a su hermano si éste no dimitía a su cargo, lo cual hizo hace pocos minutos.

Evo Morales también advirtió que el golpe comenzó con la quema de casas de campaña del MAS, de locales sindicales, y que el objetivo es quemar la Casa Grande del Pueblo y el Museo de Orinoca, símbolos arquitectónicos, donde además de que existió una gran inversión en la infraestructura, ambos espacios están embellecidos con obras de arte de los mejores artistas plásticos boliviano.

En este momento  se está viendo la renuncia en cadena de diferentes ministros, hasta el momento el Ministro de Comunicación, Manuel Canelas, Ministro de Deportes Tito Rolando Montaño Rivera, entre otros. Todos los funcionarios aducen que han recibido amenazas a la integridad física de sus familiares y de sus domicilios y ante esa situación deciden renunciar.

Medios del Estado violentados

Ayer un grupo de manifestantes opositores a Evo Morales ocupó las instalaciones de dos medios estatales bolivianos, la televisión Bolivia TV y Radio Patria Nueva, y obligó a sus empleados a abandonarlas, acusándolos de servir los intereses del Gobierno, informó a la AFP un alto directivo. Tomaron de rehén a un comunicador social, al punto de atarlo a un árbol, sacarle sus pertenencias y luego amenazarlo y humillarlo, sin tener en cuenta que el periodista solo cumplía su trabajo en el marco de una sociedad democrática donde está permitido la pluralidad de voces.

El director de Radio Patria Nueva, Iván Maldonado manifestó que entre los manifestantes se encontraban el líder del colectivo ciudadano Conade, Waldo Albarracín, y el ex defensor del Pueblo, Rolando Villena, del mismo grupo.

Albarracín y Villena son parte del movimiento civil que exige la renuncia del presidente Evo Morales, acusado de haber manipulado los resultados electorales de octubre pasado que le dieron la victoria en primera vuelta para un cuarto mandato consecutivo.