Tras la acción policial, un joven manifestante, proveniente de la región de Ain Defla (oeste), se roció con gasolina e intentó prenderse fuego mientras clamaba en contra de la opresión, pero los uniformados consiguieron impedir que se inmolara y lo trasladaron a un hospital, reseñó el diario El Watan.Las fuerzas policiales golpearon con porras durante más de 30 minutos a los manifestantes y disolvieron la protesta. Tras los hechos dos jóvenes resultaron heridos, de acuerdo a reportes de la medios privados locales.
Casi un centenar de desempleados, provenientes de varias regiones del país africano, habían organizado una semana de protestas pacíficas ante la cartera laboral, con el objetivo de denunciar su precaria situación y la falta de voluntad de los poderes del Estado en la generación de empleo.
"Hemos venido para decir basta ya de opresión y nos han respondido con porrazos en la cabeza", dijo a los medios presentes el coordinador del comité argelino de defensa de los derechos de los desempleados, Tahar Belabbes.
El portavoz del movimiento social explicó que reclaman "trabajo y dignidad", así como el cese de los "despidos abusivos y de los malos tratos a los que se enfrentan los parados argelinos".
Después de la violenta arremetida de la Policía, autoridades del Ministerio de Trabajo recibieron a dos representantes de los parados. Al salir del encuentro relataron que los responsables del Ejecutivo tomaron nota de sus quejas, pero no se comprometieron a atender sus demandas.
Las protestas en Argelia se suman a una ola de levantamientos populares que en las últimas semanas han sacudido a varios países de África.
Las movilizaciones por mejoras sociales comenzaron en Túnez, y derivaron, tras semanas de protestas callejeras que dejaron decenas de muertos, en la huida de su presidente, Zine Ben Alí, quien ahora se refugia en Arabia Saudita y en la instalación de un Gobierno provisional con figuras independientes y pocos ex colaboradores del antiguo mandato.
Antes del estallido social ocurrido entre diciembre y enero, el joven tunecino Mohamed Bouazizi, quien tuvo que reconvertirse en vendedor ambulante porque no conseguía trabajo, se suicidó prendiéndose fuego.
A mediados de diciembre último, la policía de la ciudad de Sidi Bouzid, donde vivía, le confiscó las frutas y legumbres que vendía en la calle porque no tenía permiso.
En protesta, Bouazizi se roció con combustible y se prendió fuego. Posteriormente murió en un hospital de la ciudad por las graves quemaduras.
El fallecimiento del joven conmocionó al país y desató una oleada de protestas por la falta de empleos y el aumento de los precios en alimentos y carburantes.
Egipto fue el segundo país africano en expresar su descontento a través de masivas protestas populares contra su Gobierno, presidido desde hace 30 años por Hosni Mubarak.
Tras 13 jornadas consecutivas de lucha, miles de egipcios continúan exigiendo en la capital, El Cairo, y otras importantes ciudades, la salida del ex aliado de Estados Unidos, pero éste se ha aferrado al poder y ha dicho que no lo abandonará porque teme que su partida genere “caos”.
Fuente: TeleSUR




