En una entrevista realizada por Red Eco Alternativo, en el marco del Seminario contra la criminalización de la protesta social en América Latina realizado en San Pablo, Brasil del 18 al 20 de junio de 2008, Rocío Casco, concejala de la Junta Municipal de Asunción por el P-MAS (Partido al Socialismo), analizó el proceso que llevó a Fernando Lugo a ser, primero, candidato y luego presidente de Paraguay.

 

El ex obispo Fernando Lugo asumió el 15 de agosto la presidencia de Paraguay. Durante el acto de jura, y en un hecho hasta el momento inédito, Lugo leyó algunos fragmentos de su discurso en guaraní. Allí pidió mirar hacia adelante y aseguró: “Hoy termina un Paraguay exclusivo, secretista, con fama de corrupción; hoy se inicia la historia de un país cuyas autoridades y pobladores serán implacables con los ladrones de su pueblo, con acciones que nublen la transparencia y con aquellos pocos dueños feudales”.

Ese mismo día, por la tarde, Lugo brindó una conferencia de prensa, en donde afirmó: “La gente dice: no te pegues tanto a Chávez, cuidado con Chávez, cuidado con Evo. Yo no le tengo miedo a Chávez, no le tengo miedo a Evo, no le tengo miedo a nadie. Yo creo que América Latina vive un momento diferente. A quienes deberíamos tenerle miedo están rondando por allí, porque perjudican y han perjudicado históricamente nuestros pueblos”.

En el acto de asunción de Lugo estuvieron presentes los mandatarios de Bolivia, Uruguay, Argentina, Venezuela, Ecuador, Brasil, entre otros; además de distintas personalidades del ámbito de la cultura, como el escritor Eduardo Galeano quien al referirse a este día histórico para Paraguay afirmó: "Los indignados empiezan a ocupar el lugar de los indignos en América".

En una entrevista realizada por Red Eco Alternativo, en el marco del seminario contra la criminalización de la protesta social en América Latina realizado en San Pablo, Brasil del 18 al 20 de junio de 2008, Rocío Casco, concejala de la Junta Municipal de Asunción por el P-MAS (Partido al Socialismo), analizó el proceso que llevó a Fernando Lugo a ser, primero, candidato y luego presidente de Paraguay.

Red Eco: ¿Qué significa el ascenso de Fernando Lugo en este contexto paraguayo?
Rocío Casco: En lo que fue la transición democrática después del derrocamiento de la dictadura militar en 1989 tuvimos cuatro hitos que marcaron un poco el movimiento popular. Uno que se desarrolló en el 93, que fue con una movilización de carácter estudiantil, juvenil, obrero, campesino, donde se desarrollaron las primeras elecciones de la transición democrática en Paraguay. Allí nosotros exigíamos la realización de unas elecciones transparentes y que se respete el tema del voto popular. Yo al igual que muchos de mi generación no votábamos todavía, pero teníamos mucha inquietud en relación al tema de la primera vez, y teníamos como la responsabilidad de nuestros padres y de nuestros abuelos que nunca en su vida habían votado y que iban a votar por primera vez; entonces era como un desafío para toda la población. Y a los jóvenes, que habíamos sido instruidos con el tema de la votación, nos tiraron la responsabilidad de si se votaba bien o se votaba mal.
Creció mucho y había mucha efervescencia de organización en todas partes en los asentamientos, en los barrios, en los colegios, en las universidades; el que no se movilizaba y no se organizaba estaba fuera de onda, ese era el argumento. Posterior a eso fue el período de las grandes huelgas, tanto estudiantiles como sindicales, vanguardizado mucho por el movimiento sindical.
En el 94, que fue la gran huelga general, asesinan a quemarropa a un joven en vivo y en directo. Eso quedó en la absoluta impunidad. Digamos que marcó un poco el descenso de la lucha sindical, se replegaron un poco, escondieron sus conquistas, y no salieron nunca más a las calles. También empezaron las denuncias de corrupción dentro de la cúpula sindical, donde se quebró el Banco Nacional de los Trabajadores,  un complejo de viviendas que se estaba construyendo se descubrió que estaba siendo sobrefacturado.
Eso desmoralizó mucho el tema del papel del movimiento sindical, porque estos dirigentes tenían mucha referencia y mucho peso en los demás sectores.
En el 96 con el intento de golpe de Estado de Lino Oviedo nuevamente hay una movilización, pero esta vez no está marcada ni está a la vanguardia el sector sindical, sino más bien por el sector campesino pobre, no por el campesinado pequeño productor. Y en marzo del 99, conocido como el “marzo paraguayo”, no fue encabezado por los campesinos, un movimiento muy golpeado y desgastado, que combatió seis años solo, ni por la clase trabajadora, sino por el sector estudiantil organizado. Un movimiento estudiantil en proceso de construcción y creciendo, que conduce; y el movimiento campesino está más de apoyo, no sosteniendo esa lucha.
Posterior a eso hay un silencio mortal. Desde el 99 hasta el 2008, en estos nueve años, han habido pequeñas movilizaciones, pero muy pequeñas, ocupaciones muy pequeñas en comparación con lo que fue del 89 hasta el 99, diez años de mucho combate, de mucha lucha del sector popular.
Lugo participa de manera institucional en este movimiento, en el sentido de que él era sacerdote y fue haciendo su carrera eclesial, pero empezaba ya a ser conocido como “el obispo de los pobres”, porque si los campesinos salían a cortar la calle, él salía con los campesinos, y su embestidura retrasaba por lo menos cinco minutos más la represión, pero no la evitaba. Además, participó de todas las campañas de articulación del sector popular.
En el 2002 vuelve a haber una iniciativa, se llamó Frente Nacional de Lucha por la Vida y la Soberanía, pero fracasa, es derrotada por el nivel de desprestigio de los dirigentes, altamente burocratizados, con poder adquisitivo que uno no sabe de dónde sale.
En ese marco de desconfianza seguían ganando ellos. Silencio, silencio, muchos grupos intentando hacer nuestro proceso, tratando de acumular en toda esta confusión, y tratando de que haya un recambio de toda la dirigencia, un recambio no en términos generacionales como algunos compañeros quisieron hacer aparecer, de los jóvenes contra los viejos. En realidad, era una crítica muy dura y muy ácida, hacia una práctica política que fue corrompida, corrupta, víctima del sistema, sabemos eso, pero corrupta al fin y al cabo.
Esa situación no permitía crecer al movimiento, porque nadie se iba a ir a una huelga con un dirigente sindical que te vende a los cinco minutos de que vos salís a arriesgar tu vida en una plaza.
Lugo aparece en varios intentos de movilización que no tienen tanta fuerza, porque aquí en Paraguay el sectarismo es atroz, entonces Lugo lo que hace es convocar a una unidad, a una plataforma de unidad a todos los sectores. Como nadie se iba a sentar a hablar con el otro, entonces necesitábamos un interlocutor de afuera, y como él era un sacerdote que estaba metido en todas las cuestiones, nos pareció que un sacerdote podía “bendecir la mesa” y tratar de evitar que nos asesinemos tratando de llegar a la unidad. Y él cumplió ese papel.
Al principio pensamos que ese nomás iba a ser su papel, el de facilitarnos sentarnos a una mesa, articular una plataforma de lucha, y que él iba a continuar acompañándonos en este proceso. Sin embargo, empezó a cobrar un protagonismo, es como ese mago sin experiencia que está haciendo un poco de magia y de repente saca fuerzas que ya no puede controlar, que escapan a su propia voluntad; y eso fue más o menos lo que pasó.
Lugo logra hacer esta unidad de todos los sectores, porque aparecen sectores que no son de izquierda diciendo que quieren participar, “vamos a participar, no depende de ustedes, está Lugo, nosotros confiamos en él, no es una persona que sea corrupta”. De todas las luchas que se estaban haciendo la que cobró más fuerza fue la de la justicia. Centralmente con un grupo de familiares de víctimas de un supermercado donde fallecen más de 400 personas, y otras explosiones que se dieron en otros barrios donde los chicos son ejecutados por el gatillo fácil, donde el barrio se levantaba y se organizaba; eran organizaciones barriales, pequeñas pero todas tenían que ver con el tema de la justicia.
Entonces, la justicia o mejor dicho la injusticia era algo que unificaba todo. Entonces, se toma eso, evidentemente unifica, nadie se poner a discutir, porque era algo que tenías ante tus ojos, chicos de once, doce años que son asesinados por policías y el policía termina condecorado. Son cosas que te indignan, que no hace falta ser marxista leninista para indignarse.
Eso es lo que hace Lugo con la primera marcha, donde triplica la capacidad de convocatoria que teníamos todos los sectores juntos, o sea reventamos la Plaza de Armas, se llenó de gente, faltó plaza para la gente. Esa fue una convocatoria de la que todos nos dijimos “vamos a ver hasta dónde avanzamos”.
La segunda movilización, que fue al año de esa primera, quintuplicó la convocatoria, eso fue en el 2005, antes de las elecciones. En 2006 se hace la siguiente convocatoria, porque en todo este período, del 99 que fue la última explosión hasta esta movilización de 2005 todas las luchas eran pequeñas, aisladas, territoriales, etc. Y él lo que hace, con la consigna de la injusticia, es unificar todas esas luchas para ir al frente.
En junio de 2006 hace la segunda convocatoria, pero ya la movilización fue espectacular, fue una cosa impresionante, nacional, lo que despertó y fortaleció mucho el entusiasmo. Después teníamos las elecciones municipales enfrente, ya en noviembre de 2006, nosotros con otros sectores insistimos en instalar la discusión de participar o no de las elecciones generales y bajo qué figura. Entonces se empezó a discutir, la derecha hizo algo que se llamó “La Concertación”, la izquierda hizo algo que se llamó “El Bloque Social y Popular”. En ambos nos dividimos y de estos dos grupos surge lo que se llama Alianza Patriótica para el Cambio, donde la extrema derecha se queda en La Concertación y la extrema izquierda va sola también. Esta Alianza está formada solamente por siete partidos, de los cuales el Partido Liberal es el más grande, el resto son partidos pequeños; socialdemócrata, del centro hacia la derecha, un poco del centro hacia la izquierda, y de izquierda mayoritariamente. Después acompañados y apoyados por varios movimientos populares.
En el 2007, cuando ya tuvimos varias discusiones de si participar en las elecciones y cómo participar, llegamos a una conclusión: si participamos de las elecciones va a ser porque Lugo es el candidato. Para nosotros no había posibilidad de que otra persona fuera candidato. Porque una dirigencia sindical burocratizada, heredera de la corrupción de los dirigentes anteriores;  un movimiento campesino que no despierta confianza en la población urbana, imposible, los urbanos no te van a votar un campesino para que sea presidente. No somos Bolivia, no tenemos esa Revolución en nuestras conciencias. Y así cada uno tenía su pero, incluso sectores que no iban a trabajar por candidatos que no fueran de su propia fuerza, por la altísima desconfianza que tenemos todos de todos.

Red Eco: ¿Cómo logra meterse en la gente el voto para Lugo frente a partidos tan centenarios?
RC: Porque trabajamos mucho, tratamos de ser lo más creativos que se podía en la campaña;  tratamos de debatir con la población temas que le son cotidianos. Lugo gana las elecciones con un programa de seis puntos, donde el Partido Liberal no estaba de acuerdo con ninguno de esos seis puntos, pero como ellos querían ganar las elecciones para derrotar al Partido Colorado. Esta plataforma es una síntesis de todas las reivindicaciones de los sectores populares. El primer punto tiene que ver con el tema de la soberanía y se desprende varias otras cosas como la soberanía alimentaria,  y es como una síntesis de todas las reivindicaciones de los sectores populares la que se armó con la plataforma, el tema de las condiciones de vida, que tiene que ver con la infraestructura en los barrios, el tema de la justicia tributaria, el tema de los impuestos. Se juntaron todas las reivindicaciones de todos los sectores y se armó un punto.
No sé si era o no era viable, pero era como forma de unificar un poco. El que tenía una lucha, la reivindicación a esa lucha aparecía en el programa de Lugo. No es una elaboración teórico científica ni vimos la luz con el programa, no, se juntó todo lo que todo el mundo quiere, y ese es el programa, de acuerdo a las luchas que tenemos en Paraguay.
Otro punto es por ejemplo la reforma agraria, y el tema de la lucha contra la especulación de las tierras en las zonas urbanas por las grandes inmobiliarias y el derecho a la vivienda; el tema de los alquileres. Entonces tiene que haber una ley de alquileres que proteja al inquilino pero también el derecho a la propiedad, cada ciudadano que quiera tener su casa. Y se juntaron esas cuestiones.

Red Eco: ¿Cómo trabajaron para que la gente, el pueblo conozca esta plataforma?
RC: Nosotros hicimos un trabajo casa por casa. Cuando digo nosotros me refiero a toda la Alianza Patriótica para el Cambio, acordamos una metodología de trabajo. El Partido Liberal nos dejó hacer la campaña como queríamos, porque Lugo era una persona que parecía, parece una estrella de rock, que vos lo has visto toda tu vida por pantalla gigante en Hollywood y ahora se te aparece en tu pueblo, o sea masas de gente siguiéndole y corriéndole detrás por todas partes. Lo único que él tenía que hacer, que no hablaba mucho en campaña, era caminar, caminar y ya se armaba un revuelo total.
Tiene que ver mucho con la cultura cristiana en nuestro país, alguien que de la Iglesia sea candidato, con el 90 % de la población católica, apostólica, romana; o sea Dios nos envió un mensaje muy fuerte y teníamos que votarlo, era casi pecado no votarle. Pero aparte de eso, hay una masa pobre histórica en Paraguay, y otra empobrecida en los últimos tiempos, que tuvo mucho acceso a la información y que tuvo mucha capacidad de entendimiento de lo que está pasando, que se puso a militar 24 horas por la cuestión.
Te decían, “yo antes trabaja en un banco, ahora soy dirigente sin techo”. Esto no es una cuestión de suerte o mala suerte, porque es así como se organiza el sistema y se hizo un debate… rallando un debate de clases, pero no fue un debate así…, pero fue, fue lo que nosotros pudimos producir, llegamos casa por casa.
En tanto, el Partido Colorado intentaba mantener el terror en la gente diciéndoles que iba a saber a quien le votó, que por el padrón iban a saber y que después lo iban a perseguir, le iban a echar de su trabajo, que no le iban a dar medicamento a sus hijos. Entonces por eso nosotros sacábamos, por ejemplo, el tema de la cajita de medicamentos como respuesta (*); respondíamos en la forma mediática y en el terreno haciendo visitas casa por casa.

Red Eco: ¿Cómo fue en este proceso de construcción de la figura de Lugo el papel que jugaron los medios de comunicación?
RC: En contra, totalmente en contra. Lo vincularon a las FARC; sacaron fotos horrorosas de la hija del ex presidente, de Cecilia Cubas, muerta en el pozo, con la mamá de Cecilia Cubas pidiendo el voto contra Lugo. Por ejemplo, uno de los afiches de campaña era “El secuestro ya tiene cura”. Toda la prensa en contra, totalmente en contra…

Red Eco: ¿Y existía otra prensa, otro periodismo, otro tipo de organización de gente que hace comunicación que pudiera contrarrestar eso?
RC: No, con la misma capacidad de fuerza, no. Tenemos las radios comunitarias, pero vos sabés que a las radios comunitarias las escucha la misma gente que ya decidió votar a Lugo, pero para contrarrestar a la gente que nosotros teníamos que ganar su voto, no.
Entonces nosotros hicimos un combate frontal en la prensa. Había un periodista X, por ejemplo, que decía “este chico candidato a diputado del P-MAS Camilo Nogares es el hijo de Lugo”, porque durante la campaña le inventaron 17 hijos para tratar de mostrar que su alma no era tan íntegra, incluso le pagaban a mujeres que le decían: “Él es tu hijo, reconócele”. Pero nosotros no rehuimos nunca al debate; donde se juntaban, íbamos, y les decíamos “Dale, ¿qué es eso que estás diciendo? ¿Dónde está la prueba? ¿Qué significa?” “no, no hay pruebas” “Entonces, son unos irresponsables, te vamos a demandar”… y el periodismo… “Ah, atacan al periodismo”. “No, vos me estás acusando de algo muy serio”. Y así, combate, combate, combate permanente, todos en contra, incluso la izquierda ortodoxa, la iluminada.

Red Eco: La lucha de los familiares de los 400 muertos en el incendio del supermercado ¿qué influencia tuvo en toda este proceso de lucha, de concientización, de reforma?
RC: Total. Abrió una herida que evidentemente no estaba bien curada en la población, no pensamos que iba a desatar y a tener esa dimensión que tiene ahora. La lucha contra los supermercadistas vino a ocupar un lugar que debió tener la lucha de, por ejemplo, los derechos humanos con el tema de la denuncia de lo que fue la dictadura militar. Es para nosotros lo que para la Argentina fue, salvando todas las diferencias para entender nomás la simbología del caso, lo que son las Madres de Plaza de Mayo. Porque a partir de ese genocidio recién nosotros pudimos denunciar todo lo anterior, y también mostrar en perspectiva lo que va a suceder si es que no aprendemos de esas viejas lecciones, tanto de la dictadura como de todo esto. Y marcó muy fuerte toda la dinámica de la lucha urbana y la vanguardia en este momento de la lucha urbana.
Con esa lucha se logró lo que se llama “caos jurídico”… es tan previsor el enemigo que cuando vos vas a tocar la institucionalidad de la justicia, por ejemplo, vas a arañar sus límites, ellos ya le tienen un nombre: “caos jurídico”.
El caso del supermercado Ycuá Bolaños fue un caos jurídico que puso de cabeza todo el sistema de justicia y que a muchas personas que sufrieron de la injusticia, ya sea por los asesinatos de los niños y de los jóvenes en los barrios o cualquier otro tipo de injusticia, en la forma de abuso sexual, de violencia intrafamiliar o asesinato de los niños, esta lucha logró darle una identidad que trascendió a las propias víctimas, incluso cuando ellos plantean “esta lucha ya no nos pertenece a nosotros, por lo tanto hay que avanzar”.
Marcó mucho porque Lugo nos acompañó desde el principio, primero con la solidaridad que se requería en esos primeros días con el tema de los medicamentos, la brigada de los voluntarios, el tema de los cuerpos, los entierros, todo, porque imagínate en un solo barrio fallecen cuatrocientas personas. La imagen que yo tengo de ese día y del día de los entierros… parecía una ciudad en la que pasó un avión y nos bombardeó, los que sobrevivimos teníamos que enterrar a nuestros muertos, y era una cosa muy atroz. Nos golpeó mucho, pero también generó una rabia y una solidaridad muy activa de toda la gente.
Y esa lucha marcó mucho, porque dinamizó, hizo trascender, es una lucha que de lo particular logró algo que a la izquierda le es muy difícil de lograr. El P-MAS surge como parte de la lucha de Ycuá Bolaños, de los supermercadistas, porque el P-MAS tiene dos años y lo de los supermercadistas pasó hace cuatro.
La lucha de Ycuá Bolaños dinamizó mucho porque llevó al límite toda la justicia, desnudó todas las cuestiones, despertó la solidaridad y no fue egoísta en su lucha, no fue sectaria, siempre estuvo abierta, y mostró los límites de todo. Y esa fue su contribución más importante. Lugo acompañó como un actor muy importante esa lucha, no de manera permanente pero sí en los momentos que más se necesitaba, en la explosión del 5 de diciembre donde salimos cinco mil personas a saquear supermercado, Lugo estaba con nosotros en la calle, no saqueó supermercados pero estaba con nosotros.
Y nosotros le convocamos a él en ese lugar cuando él decidió ser el candidato, nuestro candidato; le convocamos ahí en el lugar del supermercado siniestrado porque eso está en un proceso permanente de ocupación, ahí se hacen las reuniones, vamos ganando espacio porque ese espacio se va a quedar para la comunidad. Él participa de este proceso de ocupación, porque él hacía allí la misa y nos hablaba de cristiana rebeldía frente a la resignación, nos metió mucho el concepto de por qué no había que sentir culpa con el tema del perdón, que no hay por qué perdonar a los asesinos, y es algo muy fuerte que te diga eso alguien de tu propia religión, en un país donde el 90 por ciento, la mayoría son católicos, apostólicos, romanos. Él decía que al perdón hay que dejárselo a Dios que es su trabajo, que no hay que quitarle su trabajo, acá se tiene que hacer justicia, y ese tipo de cuestiones donde te convocaba a rebelarte, él siempre planteaba la cuestión de que la rebeldía era algo que los seres humanos necesitábamos para poder superarnos como humanidad. Si no nos rebelamos contra la injusticia, entonces contra qué, decía él; si en este caso no hay justicia entonces cuándo va a haber justicia, entonces radicalizando un poco toda la cuestión.

Red Eco: ¿El proceso de Bolivia tuvo algún tipo de influencia en el ascenso de Lugo?
RC: Total. El proceso de Bolivia tiene más influencia en nosotros que el proceso venezolano. A mi me da cierta seguridad, porque lo único que hago es dudar de todo, es que Lugo siente mucho respeto y admiración por Evo Morales, por lo que fue su proceso. Y nosotros, no sé si fue la influencia de la Guerra de la Triple Alianza o lo que nos fueron metiendo desde que entramos a la escuela, pero tenemos un afecto muy especial hacia el pueblo boliviano…

Red Eco: ¿Cómo se plantea este proceso de ir construyendo esa base social, popular, de masas para acompañar decisiones que pueda ir tomando Lugo, que pueden llegar o no a tocar los intereses de los sectores de poder en Paraguay? ¿Cómo construir poder popular para poder sostener a Lugo?
R: Hay ahora como un movimiento subterráneo, un germen, donde hay un cambio en todo, acá la consigna que caló profundo es la del cambio, tenemos que cambiar esta forma de hacer política, la gente está harta de vivir así. Y esa cuestión de haber ganado las elecciones generales ha inyectado una autoestima en todo el pueblo que es impresionante – que no he visto en mucho tiempo – de que nosotros podemos. Es más una cuestión mística donde la gente dice “los pequeños también podemos ganar”, y ese fue el discurso de Lugo a las diez de la noche cuando ya se sabía que ya ganó, que no había retroceso, no había forma de que nos roben las elecciones. Lugo no le agradece al Partido Liberal, el partido centenario, sino que Lugo dice: “Agradezco la conspiración del silencio de este pueblo, porque los pequeños también podemos ganar, los pequeños también sabemos conspirar y podemos ganar”.
El movimiento está cobrando fuerza. Si después se quiere desviar o traicionar, él deja toda una fuerza que es su garantía, y tiene que ser su garantía y su control, pero eso está en germen, no sabemos si se va a desarrollar, no sabemos si se va a atrofiar, porque el Partido Colorado está activando, porque la mayoría de los dirigentes sindicales son del Partido Colorado, entonces nadie quiere perder sus privilegios. Todo este movimiento genera mucha esperanza, espero que no sea una ilusión, espero que tenga bases materiales. Entonces va a haber mucho caos al principio, pero por este proceso de depuración que es necesario para todo el movimiento popular, para todas aquellas personas que estamos invitadas a este desafío. Y va a ser muy sano porque aunque en apariencia hacia afuera va a parecer un quilombo, es el caos necesario para poder establecer un orden, y el universo se va a encargar de conspirar otra vez contra ese propio orden.
Pero por fin estamos en movimiento, porque la imagen que se tenía de Paraguay antes de las elecciones era nuestro calor de cuarenta grados, la ronda, el tereré bajo el mango, una pasividad que lo único que parecía que estaba esperando es que venga la muerte para llevarte. Eso no hay ahora, ahora hay alegría, hay entusiasmo, la gente se organiza en la cuadra con su comisión vecinal, exigen más cosas, no te perdonan nada, está muy bueno eso.

 (*) La campaña electoral del hoy presidente paraguayo Fernando Lugo se construyó en base a las reivindicaciones sociales más urgentes. En este sentido, el primer volante en salir a la calle fue un pasaporte paraguayo acompañado por un pasaje de avión. Si hay algo que creció en ese país en las últimas dos décadas fue la emisión de pasaportes y la cantidad de exiliados socio – económicos. En la actualidad los dineros que estos envían a sus familiares en Paraguay constituyen una de las entradas principales de divisas al país.
Posteriormente, salió la “cajita de medicamentos” para combatir “la rosca mafiosa”, ya que una de las áreas que mas padeció el embate neoliberal ha sido la salud pública. Y en un volante adjunto enumeraba las “plagas” producto de la corrupción que ha castigado al pueblo paraguayo: plagas ambientales, sociales y económicas.
Por último, una calcamonía que apuntaba directamente a los candidatos tradicionales que históricamente han gobernado el Paraguay.