El pasado 24 de marzo La Pez en Bicicleta, programa de radio que se emite por FM La Tribu los viernes a las 21hs, se comunicó con Moira Millán, referente mapuche y luchadora social; porque desde nuestra producción entendimos que solo hay memoria, verdad y justicia completas si conocemos toda la historia.Moira estaba en camino hacia una reunión organizativa del “Primer Foro sobre Pueblos Originarios, Genocidio y Argentinización”. La Pez en Bicicleta
Moira Millán (MM): Este foro se va hacer en el mes de mayo en la ciudad de Bahía Blanca. Es muy importante porque es la primera vez que las 36 naciones originarias nos ponemos de acuerdo para testimoniar los efectos del genocidio: cómo se ha ido instrumentando, cómo han ido sofisticandose los mecanismos de muerte, de opresión. Lo que busca es que con toda la participación testimonial en primera persona de las descendientes de las víctimas y las víctimas actuales, podamos sumar elementos probatorios como para demandar al Estado argentino por genocidio.
La Pez En Bicicleta (LPEB): Hoy se gritó en muchas plazas “Nunca Más”.
¿Cuál es ese nunca más que vienen gritando los pueblos originarios hace tanto tiempo y que tal vez no es escuchado?
MM: El “Nunca Más” tiene que ver justamente con frenar para siempre el genocidio. Acá hay un genocidio silencioso que continúa, que no ha sido revisado. Una memoria histórica que ha sido fragmentada y hemos quedado nosotras completamente fuera de ella. Entonces hay que interpelar estructuralmente al Estado que se constituyó a partir de la sangre derramada en nuestros territorios. Las 36 naciones originarias merecemos memoria, verdad y justicia. Este foro busca la elaboración de un informe que va a ser el “Nunca Más” de los pueblos originarios. Se está invitando a personalidades relevantes de los DD HH a nivel nacional e internacional como una especie de observadores y testigos de tribunales frente al juzgamiento que vamos a hacer del Estado a través de estos testimonios.
Después vamos a demandarlos. Estamos conscientes de que el Estado es el que administra justicia y que no va a aceptar reconocer las culpas que tiene y la responsabilidad en el proceso de ir asesinando los pueblos y nuestros territorios.
LPEB: ¿Cómo es la cosmología de la memoria dentro del pueblo mapuche y dentro de las mujeres mapuches en particular?
MM: El pueblo mapuche es un pueblo con memoria, afortunadamente, no hay manera de que logren generar una amnesia colectiva. La memoria es el primer síntoma de salud en un pueblo, y en el caso de mi pueblo se transmite de manera oral, a través de los cuentos, las narrativas, los relatos. Y en esa memoria se van dando a conocer hechos históricos que niegan los Estados y que sucedieron. Nuestro pueblo va como parándose desde la dignidad, reconociendo que no fuimos eternamente pobres, sino que hemos sido empobrecidos, que todo el estigma de discriminación que se ha tejido sobre nosotros en realidad lo ha puesto el opresor y que nosotros hemos sido un pueblo valiente, un pueblo que ha vivido en armonía con la naturaleza, un pueblo que tenía equidad y armonía entre los géneros. Porque como dice Leonard Peltier lo más terrible no es haber perdido la libertad sino haber olvidado que alguna vez fuimos libres. Y creo que la memoria nos permite recordar eso, que fuimos libres y lo que significó para nosotros como pueblo. Necesitamos sanar como sociedad, cohabitar el territorio en armonía entre las 36 naciones originarias y el pueblo argentino. Para eso necesitamos sobre todo tener memoria.
LPEB: En cuanto a las mujeres; ¿Cómo se trabaja dentro de la comunidad mapuche?
MM: La memoria también aparece en la parte espiritual y todo lo ceremonial. En la forma en que celebramos nuestra espiritualidad vamos recordando nuestros ancestros, las fuerzas que obran con nosotros.
Por ejemplo, nosotras tenemos conciencia de que hemos tenido grandes luchadoras que el Estado no reconoce y grandes comandantes guerrilleras que han ganado importantes batallas contra el invasor español. Más recientemente algunas mujeres han tenido la capacidad de gestionar derechos, han habido siempre mujeres que estuvieron al frente en la lucha y eso por ejemplo ha sido borrado completamente de las crónicas de los historiadores de la época y si se las menciona es para difamarlas y denigrarlas. Sin embargo, sí aparecen en los relatos que cuenta nuestra gente cuando hacemos las reuniones, nuestras festividades. Nuestra forma es estar alrededor del fuego en círculo transmitiendo la memoria y vamos como recobrando los protagonistas que llevaron adelante la resistencia y aparecen por supuesto nuestras hermanas antiguas que llevaron adelante la lucha.
LPEB: ¿Cuál fue la situación que atravesaron los pueblos originarios a partir del ‘76?
MM: Hay cantidad de desaparecidos y detenidos indígenas que no figuran en la lista de los 30 mil desaparecidos. Recuerdo cuando Mauricio Macri dijo que no había 30 mil desaparecidos tratando de que la cifra fuera inferior, nosotros decíamos “es cierto, hay muchos más todavía que no entran dentro de la lista”. Está el caso de una cacique de la comunidad mapuche Ranquehue en Bariloche y ella nos contaba que en el proceso de la dictadura fue detenida torturada y encarcelada en Viedma y había muchos mapuches con ella, muchos que nunca más volvieron a sus casas, que están desaparecidos y sin embargo no entran dentro de la lista. En la última dictadura militar no solamente se mató a los militantes sociopolíticos, también a todos los hermanos que eran emergentes sociales en su territorios y que reclamaban sus derechos. Hace falta anexarle a ese Nunca Más, este relato donde están nuestros desaparecidos, dónde están los miles y miles de hermanos y hermanas indígenas desaparecidos en la dictadura. Nos gustaría que sus nombres y el reconocimiento de su aporte a la lucha, aparezca también en el nunca más de los argentinos.
LPEB: ¿Cuál es ese nunca más que crees que hay que decirle a Macri?
MM: Creo que hay que decirle a todo el Estado argentino. No hubo un gobierno desde la conformación del Estado hasta la fecha que haya reconocido los derechos de los pueblos originarios. Nunca más un genocidio, nunca más matar a los pueblos originarios. Pero no solamente el genocidio físico sino el exterminio cultural, identitario de los pueblos. Nunca más arrasar con nuestros territorios, los desplazamiento forzados que estamos sufriendo, la invasión de las transnacionales en nuestros territorios contaminándonos y matándonos.




