En una ciudad donde la información está en manos de unas pocas empresas periodísticas, existe otra forma de hacer comunicación. Comuna se presenta como un medio de comunicación alternativo que busca mostrar la realidad de aquellos sectores marginados de la sociedad con el fin de contribuir a su emancipación.
Comuna es un colectivo de comunicación autogestionado que ya tiene un año de historia y que está conformado por un grupo de militantes periodistas, fotógrafos, estudiantes de diversas disciplinas, docente y trabajadores que entienden la comunicación como un producto social y colectivo que no puede estar en función de intereses sectoriales.
En diálogo con La Retaguardia, Silvina Tati Sánchez, una de sus integrantes, contó sobre cómo es hacer comunicación alternativa en La Feliz. “Decidimos salir a la calle, y ofrecer algo propio que le faltara a la ciudad y que esté al servicio de la ciudad y de la gente que no se escucha o no se ve (…). Decidimos hacer un colectivo de comunicación en esta ciudad donde los medios son bastante monopólicos. El señor Andrés Iglesias, amo y señor de Mar del Plata, controla los medios de toda la ciudad. Si leen La Capital se enterarán de que ‘estalló el verano’. Que está todo bien, que es una ciudad muy linda. Pero no siempre la información que se da en esos medios es la correcta. Hacer comunicación en Mar del Plata depende de dónde busques información, algunas cosas las podes encontrar, hay otras informaciones que están bastante vedadas”, explica la periodista.
Aunque los pasos sean, en principio, cortos, es importante que el recorrido de los medios alternativos sea constante, para darles voz a quienes necesitan que se conozca cuál es la realidad que se vive en los barrios periféricos, alejados del centro turístico de Mar del Plata. Y Comuna va por ese camino: recién integrados a la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA), apuestan a que esa masividad que nuestros medios aún no tienen, se repare con la construcción de una red que dé batalla en la pelea desigual contra los monopolios.
Fuente: La Retaguardia




