El martes pasado, 20 de noviembre, los cordobeses se movilizaron para reclamar la derogación del código de faltas por considerarlo inconstitucional, represivo y porque se ha transformado en una herramienta de abuso de poder por parte de la policía provincial.
(Red Eco) Córdoba – En el marco del Día Internacional por los Derechos del Niñx, se realizó por sexta vez esta marcha cuyo objetivo es denunciar los alcances de este código de falta y exigir su derogación. Según explicó José de Indymedia Córdoba en diálogo con Radio Voces, el código es un conjunto de artículos, que incluye la figura de “merodeo”, que es la que más rechazo genera, ya que dice que la policía puede demorar a una persona, ya sea por denuncia de un tercero o simplemente por acto propio, que se encuentra transitando por un lugar, en una supuesta actitud sospechosa, “que pudiera asociarse a la idea de que estuviera observando el lugar para ver si va a poder hacer un hecho delictivo”.
A través de esta figura, el efectivo puede pedirle identificación, detenerla y hasta alojarla en una comisaría con el simple argumento de que le parecía que estaba por realizar un hecho delictivo. “En la práctica lo que sucede es que esas personas que terminan siendo detenidas tienen una característica física particular y común que es que son morochitos, vestidos de determinada forma, y que dentro de esta vestimenta está el uso de la gorra con visera. El uso de este tipo de gorra se ha transformado en un elemento distintivo que se discrimina porque se entiende que esa forma de vestirse corresponde a un estereotipo y un perfil de personas delictivas”, afirmó José. En este sentido, puede decirse que hay una grandísima cantidad de jóvenes y adolescentes humildes que son detenidos diariamente en la provincia de Córdoba por ser sospechosos de tener una conducta que podría generar algún delito.
José afirmó además que desde la implementación de este código, las personas que viven en los barrios periféricos marginales de la ciudad capital evitan ir al centro, no por una cuestión de distancia o falta de plata para pagar el colectivo, sino porque tienen la seguridad de que van a ser detenidos, demorados, molestados: “es muy común ver a la mañana temprano a personas que entran o salen de una obra (en construcción) y que son demorados, puestos contra un patrullero, contra la pared. Las personas con determinada característica física o de vestimenta son automáticamente demorados, y si llegara a poner algún tipo de resistencia comprensible ante esta actitud arbitraria la pena es doble, porque le podrían aplicar la figura de merodeo y también la de resistencia a la autoridad, que puede ser simplemente por querer correrse de una postura en la que lo puso el policía y que le hace doblar el brazo o doler una pierna. Con dos figuras, hay más carga acusatoria sobre esta persona, que no tiene abogado o forma de defenderse. Y es el comisario el que decide cuál es la pena que se le va a poner. Son penas de días, pero esa persona se ausenta de su casa, de su trabajo, por el único delito de haber estado caminando por un lugar que no era el correcto para su color de piel o su forma de vestir”.
Además, José aseguró a Radio Voces que este código de faltas hace que en Córdoba haya una “sensación política de que aún no ha retornado la democracia a las calles de la ciudad, porque cualquier persona puede ser detenida en cualquier momento por parte de la policía argumentando cualquier excusa, y es tan débil la prueba que la policía es juez y parte”.
El martes miles de personas se manifestaron por las calles del centro de la Ciudad de Córdoba. Exigieron no solo la derogación del código de faltas, sino también la aparición con vida de Facundo Rivera Alegra, un joven que fue visto por última vez hace ocho meses mientras era demorado por la policía provincial.
Fuentes: Radio Voces / Indymedia Córdoba
Fotos: Romina Verrua – Radio Comunitaria La Quinta Pata




