Hoy declararon los testigos Federico Lugo, Emiliano Bonfliglio, Miguel Espeche y Arnaldo Esteban Duré Duarte. Los criminales siguen en silencio. Chicanas de los defensores.
“No hubo enfrentamiento” sino “un ataque” de la patota de la Unión Ferroviaria a los tercerizados, declaró hoy ante el tribunal Federico Lugo, quien estuvo aquel 20 de octubre con el grupo de trabajadores que recibió la agresión criminal de la banda de Pedraza y el “Gallego” Fernández.
Federico explicó que cuando la patota bajó de las vías, ya en jurisdicción de la capital, ellos organizaron un cordón para proteger a la gente más débil. “El cordón es atacado y nosotros devolvemos algunos piedrazos”, señaló.
En ese momento Federico vio, “en el medio de la calle (…) a una persona con un arma de fuego, que nos estaba apuntando”. Enseguida observó que Nelson Aguirre, uno de los heridos, se tomaba la pierna mientras gritaba: “Son balas de plomo”. Federico respondió detalladamente a un intenso interrogatorio preparado por la fiscal, María Luz Jalbert.
Luego, Federico Lugo describió al tirador. Se trataba, dijo, de una persona “robusta”, que disparaba agazapado, con el arma empuñada “en la mano derecha”. La descripción coincide con la que hizo hace un par de días Eduardo Belliboni, quien luego, al verlo en los medios, advirtió que se trataba del barrabrava Cristian Favale.
El testimonio de Lugo coincidió con los anteriores al indicar que, pasando Avellaneda, ya en territorio de la capital federal, la policía bonaerense “nos reprimía con balas de gomas”. Más tarde, cuando fueron atacados a tiros, “los patrulleros (de la Policía Federal) no estaban”, aunque hasta minutos antes habían merodeado por la zona.
Al momento de la declaración de los testigos quedó evidenciada una vez más la estrategia de la defensa. En reiteradas ocasiones formularon preguntas del estilo: “¿Podría describir el enfrentamiento”. Las respuestas de los compañeros de Mariano, sin embargo, fueron lapidarias. Una y otra vez repusieron sin entrar en las provocaciones: “No se trató de un enfrentamiento, acá hubo un ataque criminal”.
Una descripción similar dio otro testigo, Emiliano Bonfiglio. A su vez, hizo un pormenorizado relato de cómo fue el momento en que descubre a Mariano herido sobre el asfalto.
Por su parte, Miguel Espeche describió con precisión el accionar de la policía, a la que acusó de “hacer un embudo” en el que dejaron a los manifestantes y tercerizados a expensas de los agresores, que primero los apedrearon y luego los balearon.Todos los testigos, a su vez, recordaron que los patrulleros venían siguiéndolos de cerca previo al ataque, desaparecieron durante el mismo y regresaron cuando la patota huía, para impedir que los agredidos pudieran perseguirlos.
Resultó especialmente conmovedor el testimonio de Arnaldo Esteban Duré Duarte, amigo de Mariano, quien se quebró en medio de su declaración porque, según dijo, podría haber hecho más para salvar la vida de Ferreyra. “Pienso que podría haber hecho más por él, podría habérmelo llevado del lugar”. Esa mañana, Arnaldo concurrió a la movilización por expreso pedido de Mariano, según relató.
También tuvo una mención especial sobre el accionar policial: “En un momento veo que venían dos oficiales con escopeta, venían desde provincia, supongo que bonaerenses. No venían con chaleco. Venían con la boina de policía, camperas de policías. Uno venía con una escopeta, tirando directamente. Tirando hacia nosotros. En ese momento dos compañeros nuestros van a increparlos, y decirles por qué nos tiraban a nosotros que éramos los agredidos. Recién ahí cesaron de tirar”.
La audiencia finalizó con el crudo relato de Duarte. El lunes, a las 10, siguen los testimonios. Los acusados, mientras tanto, se hunden en su propio silencio.
Fuente: ANRed
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