Continúa el primer juicio penal de Latinoamérica por la contaminación ambiental a causa de las fumigaciones con agrotóxicos en el barrio Ituzaingó Anexo, de la provincia de Córdoba. Los acusados por este delito son los productores agropecuarios Jorge Alberto Gabrielli y Francisco Parra, junto al piloto del avión fumigador Edgardo Pancello.
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(Red Eco) Córdoba – En las últimas horas, vecinxs del barrio denunciaron un incendio ocurrido el 20 de junio pasadas las 21 horas, en uno de los campos en los que se realizó la inspección ocular el día anterior y que era utilizado por uno de los acusados para sembrar soja.
Una de las testigos del juicio, Vita Ayllón, declaró que algunos pastizales de este campo fueron prendidos fuego. Dado que ella vive prácticamente frente a este sitio, vio que el incendio se estaba desarrollando en una franja de este campo, en sentido norte sur.
En lo que respecta al cronograma de audiencias, mañana se aguarda el testimonio de Andrés Carrasco, profesor de embriología, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director del Laboratorio de Embriología Molecular. Carrasco es un reconocido investigador de los efectos del glifosato.
Además declararán Raúl Montenegro, biólogo y presidente de Funam (Fundación para la Defensa del Medio Ambiente), y Ricardo Fernández, toxicólogo del Hospital Infantil local.
6to día del juicio: “encontramos dentro del lugar bidones y otros frascos con agroquímicos escondidos”
En horas de la mañana del lunes, se efectuó la inspección ocular de los campos en los que se fumigaba. En presencia de lxs miembrxs del tribunal, las madres y testigos Marcela Ferreyra, Sofía Gatica y Norma Herrera señalaron el lugar en el que se llevaban a cabo las fumigaciones.
Afirmaron que en allí veían la avioneta fumigadora sobre el campo: comenzaba en paralelo a una de las calles linderas, daba una vuelta sobre el barrio y volvía para fumigar los sembradíos. Además especificaron que en una laguna cercana al límite con el barrio se arrojaban desechos tales como DDT y otros.
Comenzó la audiencia con el testimonio de la bióloga Diana Raab, quien fuera –entre 2003 y 2005– directora de Prevención y Gestión Ambiental de la Municipalidad de Córdoba. Aseguró que recordaba, además de las denuncias por las fumigaciones entre diciembre y enero, un llamado de lxs vecinxs en febrero por una fumigación. Al ir hacia el lugar vio un camión tipo mosquito parado pero “en posición de trabajo” que estaba ubicado a menos de los 2500 metros de franja para no fumigar que establece la ordenanza municipal.
Además, Raab presenció el allanamiento a la propiedad del acusado, francisco Parra, un día después de la mencionada fumigación en los campos que él explotaba. Respecto a los resultados del procedimiento, la bióloga expuso: “encontraron bidones y envases de agroquímicos que estaban dentro de una habitación que tenía una cama de una plaza, escondidos entre la cama y la pared (…) eran bidones y envases con leyendas de peligrosidad y se mostraban abiertos, en uso”.
Por otra parte, la defensa esgrimió la existencia de irregularidades en torno a la preservación de los muestreos tomados tras el allanamiento, por lo que el tribunal aguarda las declaraciones del personal que participó ese día.
7mo día del juicio: “estos niños estuvieron expuestos a esos plaguicidas, y los han incorporado”
El primer declarante fue el oficial Principal de la Policía de Córdoba, Mariano Stiefkens. Durante 2008 integró la patrulla ambiental y estuvo a cargo del operativo de recolección de muestras de tierra y agua en los campos y la vivienda del acusado francisco Parra.
Al ser consultado sobre los detalles del procedimiento, Stiefkens atestiguó que los efectivos de la Policía Judicial “traían los elementos, bidones, palas”. Y en cuanto a las medidas de seguridad tomadas para la preservación de las muestras, el oficial afirmó: “recuerdo que la tierra estaba en una bolsa, recuerdo que eran oscuras y que se las identificó. No recuerdo bien qué tipo de seguridad se les puso, pero se las aseguró de algún modo y se las enumeró”.
A continuación declaró Walter Sosa, vecino del Barrio Ituzaingó Anexo desde hace 25 años, que el año pasado se mudó a la casa de su suegra por temor a “seguir enfermando” a sus hijxs: a su hija menor se le detectó un agroquímico en la sangre y a la mayor, tres agroquímicos distintos.
Sosa explicó que su esposa falleció de un cáncer de estómago que al ser detectado ya era terminal: además contó que hace un tiempo él se realizó una tomografía presentaba cuatro bultos en su estómago, pero que nunca volvió a buscar los resultados “Por miedo” a que le encuentren “algo más.”
También testificó sobre la localización de los campos (a 150 metros de su casa) y, coincidió con otrxs testigos en la presencia del camión mosquito y de una avioneta para fumigar. Al respecto afirmó “he ido algunas noches a ver que se podía hacer para que no fumigaran más. Fui al campo con Sofía (Gatica) para ver si podríamos frenarlos. Un día de los que fuimos tiraron dos tiros con escopeta, así que no pudimos llegar”. Asimismo, expuso que varixs vecinxs escucharon el disparo porque también habían ido con ellxs al campo.
Luego de las 14 hs comenzó el testimonio del médico epidemiólogo Ariel Depetris, quien fuera Coordinador de la Organización Panamericana de la Salud, y coordinador del Plan de Acción de Barrio Ituzaingó Anexo.
Depetris relató la serie de análisis de biodemarcadores de exposición hecho en un grupo de chicxs del barrio, cuyos resultados evidenciaron una presencia de clorados altamente superior a los parámetros normales. Al respecto sentenció: “esos fueron indicadores de exposición: estos niños estuvieron expuestos a esos plaguicidas, y que aparte de esto, los han incorporado”.
A su vez el epidemiólogo habló del “derecho precautorio” y lo relacionó a la ley 24.051 sobre residuos peligrosos, que señala como delito aquello que “ponga en peligro” y no “que compruebe el daño”. Seguidamente aseveró “es hasta irresponsable y moralmente inaceptable esperar que se produzca la enfermedad, la muerte; esperar que se desarrolle un hecho directamente causal y comprobarlo”
La jornada finalizó con los testimonios del el ingeniero químico Héctor Sanabria, que fue perito de control de los muestreos recolectados en el barrio en 2008: sobre esto mencionó las “malas condiciones” de los materiales que debía peritar. También testificó la bióloga Delia Aiassa, en relación a la incidencia en la salud humana que tiene la exposición crónica a los agrotóxicos, que a su vez provocan mutaciones genéticas.
Ese mismo día, el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba aprobó por unanimidad una “declaración de beneplácito” debido a la celebración del juicio. Además reconoce a lxs vecinxs del barrio por “su lucha constante en defensa de la salud de sus hijos y el derecho de vivir en un medio ambiente sano.”
8vo día del juicio: “encontramos agroquímicos en unos recipientes”
En la jornada del día jueves atestiguaron personas que participaron de la toma y análisis de las muestras del campo de Parra por las denuncias hechas en 2004. La defensa de los imputados tuvo como estrategia la discusión sobre el estado de dichas muestras y los detalles del procedimiento.
Durante el inicio se escuchó el testimonio del ingeniero químico de la Policía Judicial, de apellido De la Rua, quién manifestó que en el allanamiento “encontramos agroquímicos en unos recipientes” y, en contraposición con lo esgrimido por la defensa, aclaró “se tomaron las muestras en recipientes esterilizados y se rotularon”. Asimismo agregó que “no podría existir una confusión de muestras” de las tomadas en el mencionado operativo.
Más tarde se presentó el testigo Rubén Darío Capkvob, especialista en ingeniería ambiental, que se desempeña en el laboratorio ambiental desde el año 1997. Capkvob aseveró que en los galpones del campo no hallaron agroquímicos, sino que estaban en la casa “recuerdo que eran bidones pero no recuerdo específico el lugar dentro de la casa…” sostuvo.
La audiencia finalizó con la declaración de la licenciada María Massett, que al momento de los análisis de las muestras era encargada del laboratorio de plaguicidas del Ceprocor (Centro de Excelencia en Productos y Procesos Córdoba). Ella comentó que los mencionados muestreos estaban “mal conservados y presentados” debido a que las bolsas que los contenían estaban “semi-abiertas”.
Sin embargo, los resultados de los análisis, ratificaron la presencia de de soja, DDT y otros químicos en dichas muestras. En este sentido, la fiscalía destacó que, aunque hayan existido irregularidades, si la presencia de los químicos está confirmada es porque dichos químicos “estaban en las muestras”.
Fuente: www.juicioalafumigacion.com.ar




