El boleto estudiantil, conquistado por los/las estudiantes de la Noche de los Lápices, está en riesgo. La reforma BA Aprende le quita el beneficio a quienes acumulan cinco faltas sin certificado médico. Sin él, el viaje pasa de $0,50 a $887. Detrás de esas ausencias “injustificadas” hay estudiantes que trabajan, que atraviesan problemas de salud mental, que sufren acoso o que no tienen quién los lleve al médico. Por Ema, estudiante de secundaria – Publicado en Indymedia.
Los lápices siguen escribiendo. Pero… ¿hoy en día qué pasa con el derecho adquirido por ellos/as?
Aunque hoy podemos seguir viajando a la escuela con el boleto estudiantil, adquirido gracias a los pibes de la Noche de los Lápices, hay compañeros/as que pierden el derecho por la nueva implementación de la reforma BA APRENDE, impulsada por Mercedes Miguel, ministra de Educación del Gobierno de CABA. Según la reforma, si un estudiante acumula 5 faltas injustificadas en un bimestre, queda en situación no regular.
Para entender mejor este punto de la reforma, conversamos con una preceptora de un colegio de CABA que nos cuenta qué implica quedarse no regular:
“[…] Por un cambio que hubo en el reglamento académico a partir de este año, los estudiantes pueden tener hasta 5 inasistencias injustificadas (sin certificado médico) por bimestre. [… ] Cuando llegan a esas 5 inasistencias, lo que sucede en forma inmediata es que les cambia la condición en la aplicación “Aprende BA Familias” a “no regular”, y eso puede provocar que no se les permita descargar la constancia de alumno regular para hacer trámites, como por ejemplo el del boleto estudiantil, o si tramitan la beca Ciudad u otro tipo de ayuda económica que requiera acreditar esa condición. Y además, les bloquea el boletín: cuando quieren ver sus calificaciones, les aparece un boletín que en cada asignatura dice “no regular”, sin que aparezca la calificación..[…]”
Si llegas a las 5 faltas injustificadas, en un mismo bimestre, corrés el riesgo de quedarte sin boleto estudiantil para poder llegar a la escuela.
Diferencia de gasto en transporte según tengas o no el boleto estudiantil

Viajar al colegio con el boleto estudiantil hoy nos sale $0,50, y el mismo viaje sin el beneficio cuesta $887: es decir, casi 1.800 veces más. Si hacemos este ejercicio en un bimestre, la diferencia es de $106.380, y de $337.200 en un año. No hace falta ser un experto en matemáticas para darnos cuenta que la diferencia es enorme, que afecta la economía de todas nuestras familias y que la quita del boleto castiga la posibilidad de seguir estudiando.
Para que el derecho a la educación se garantice también es necesario garantizar poder llegar al colegio sin dejar el Mercado Pago vacío.
Ausentismo “injustificado”
Pero, ¿qué realidades hay detrás de las faltas injustificadas? La falta injustificada tiene un montón de motivos, no solo porque te dio fiaca ir al colegio. Pensemos en un/a compañero/a que trabaja a la mañana y va a la tarde al colegio: llega tarde, le cuentan media falta y se le acumulan, y se queda sin boleto estudiantil. Pensemos en un/a compañero/a que está atravesando un mal momento de salud mental y no recibe ayuda psicológica, o sea no puede tener certificado, y también se queda sin boleto estudiantil. Pensemos en un/a compañera/o que sufre acoso en la escuela, y por eso falta constantemente: se queda sin boleto estudiantil. O cuando te enfermás y nadie te puede llevar al médico, porque tus ma/padres trabajan hasta tarde, también te quedás sin boleto estudiantil.
Que ninguno de esos escenarios esté previsto en la reforma, no hace más que exponer que fue redactada a espaldas de la comunidad educativa, sin entender las verdaderas razones del ausentismo. Además, pone en evidencia que la ministra no piso un colegio público, y por qué no se animó a pisarlo las veces que la invitaron a debatir con los/as estudiantes. No alcanza con pisar las escuelas para sacarse fotos de “gestión”; hay que escuchar a los pibes.
Otro problema sobre el boleto estudiantil es que las empresas de colectivos nos están sacando de la boca la palabra “boleto estudiantil”. Antes subías al colectivo y lo pedías nombrándolo. Ahora, se automatizó el proceso y eliminó la necesidad de verbalizar “boleto estudiantil”. Y así se pierde un ejercicio cotidiano de reivindicación de ese derecho, diluyéndose en un trámite tecnológico invisible. Mantener viva la frase es un hecho de reivindicación. Pedirle al chofer el “boleto estudiantil” funcionaba como un recordatorio diario – para el estudiante, para el colectivero y para el resto de pasajeros – de que el descuento no es un regalo del gobierno de turno, sino el resultado de décadas de organización estudiantil, con hitos trágicos y heroicos en la memoria colectiva argentina. Y capaz suene exagerado, pero el pibe que no está metido en política algo sabe de la Noche de los Lápices y aunque sea en un lugar de su mente se acuerda de nuestros/as compañeras/os detenidas/os desaparecidos/as el 16S:
María Claudia Falcone (16 años)
Francisco López Muntaner (16 años)
Claudio de Acha (17 años)
Horacio Ángel Ungaro (17 años)
Daniel Alberto Racero (18 años)
María Clara Ciocchini (18 años)
Imagen: Estudiantes del CESMA




