El investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA – Autónoma, Luis Campos, analizó los últimos datos de empleo registrado difundidos por la Secretaría de Trabajo de la Nación, que corresponden al mes de marzo y que dan cuenta de un retroceso del 0,3% en ese mes. Es decir, hay 40.900 puestos menos que un año atrás. A pesar de que marzo es un mes de reinicio de actividades, el trabajo asalariado registrado cayó 0,1% en comparación con febrero. En este marco, Campos indica que desde el inicio de la actual fase descendente, en agosto de 2023, hay 252.129 trabajadores menos y está cerca de igualar a la crisis de 2018/19.
En su análisis, Luis Campos explicó que esta baja en el empleo registrado durante marzo borra la suba de febrero y profundiza el retroceso iniciado en junio de 2025: “Contra noviembre de 2023 la caída en el sector formal alcanza a 314.461 trabajadores (SIPA). La destrucción de empleo formal es la regla de este momento del mercado laboral. En marzo alcanzó a 10.728 trabajadores. Contra noviembre de 2023 en el sector privado hay 216.643 trabajadores menos; en el sector público 75.372; y en casas particulares 22.446. En marzo la caída en el sector privado volvió a ser fuerte. Por ahora, la leve suba de febrero fue apenas un respiro. Desde el inicio de la actual fase descendente, en agosto de 2023, hay 252.129 trabajadores menos. Ya está cerca de igualar a la crisis de 2018/19”.

Además, Campos detalla que el retroceso más fuerte en marzo volvió a ser el de la industria: “Perdió 5.043 trabajadores en el mes y casi 80.000 contra noviembre de 2023. No hay ningún sector que lo esté compensando, más bien todo lo contrario. El comercio volvió a caer y tocó el mínimo en dos años”.

El investigador de la CTA añade que los sectores ganadores del modelo siguen sin crear puestos de trabajo directos de manera sostenida: “Agro y minería y petróleo crecieron fuerte en términos porcentuales en marzo (0,27% y 0,5%), pero apenas sumaron 1.305 nuevos puestos de trabajo. La participación de las ramas expansivas en el empleo total apenas llega al 7%; la de las contractivas es del 49%”.

Respecto al sector público, Campos indica que el sector público volvió a caer en marzo y recortó parte de la suba de febrero, y que, aún así, el ritmo de destrucción de empleo se morigeró bastante en los últimos meses y sigue en valores similares a los de fines de 2022.

“En casas particulares se frenó la recuperación. Los mínimos del tercer trimestre de 2025 están lejos, pero el empleo formal se planchó en niveles que están cerca del piso de los últimos 15 años”, agrega.

En cuanto a qué esperar de los fatos de abril, Campos afirma que el salario medio relevado por el SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino) para ese mes creció un 1,3% en términos reales y está en los valores más elevados desde noviembre de 2023 y advierte respecto a que la brecha con los salarios de convenios y con el índice salarial relevado por el INDEC empieza a ser un dato a mirar con atención. A su vez, también pone un alerta en las perspectivas para el empleo en abril ya que no son muy alentadoras: “La Encuesta de Indicadores Laborales volvió a mostrar un retroceso y las suspensiones siguen en los valores más elevados del último año y medio, aunque lejos de los niveles más elevados anteriores”.

“En marzo la reforma laboral ya era un hecho. Si los empleadores estaban esperando su aprobación para contratar masivamente trabajadores, eso no se notó. Veremos cómo sigue la historia en los próximos meses. Por ahora, el camino sigue barranca abajo”, finaliza su análisis Campos.