Mientras se preparan para una nueva gran movilización para el 2 de octubre, día en que los senadores y senadoras tratarán la insistencia de la Ley de Emergencia Pediátrica, que fue vetada por Javier Milei, los trabajadores y las trabajadoras del Hospital mantienen sus medidas de fuerza con un paro de 48 horas para el martes y miércoles que viene, y el reclamo por los 40 mil millones de pesos de recaudación propia que retiene el Consejo de Administración del nosocomio, nombrado por el gobierno nacional.
“Hemos obtenido una evidente victoria popular con la primera insistencia contra los vetos de Milei. Por supuesto, nos preparamos para movilizar hacia el Senado el próximo 2 de octubre. Pero no podemos volver a cobrar un salario ‘pelado’, cuando se hizo público que el Consejo de Administración nombrado por Milei retiene por lo menos 40 mil millones de pesos de recaudación propia. Ese dinero existe por la facturación a obras sociales y prepagas, y deriva de las tareas mancomunadas de las miles de personas que hacemos funcionar al Garrahan cotidianamente. De hecho, tenemos un item llamado ‘recursos genuinos’, pero esta gestión lo congeló, mientras destinaba el fruto de nuestro trabajo a la especulación financiera. Esta situación generó una bronca terrible; ¿cuántos compañeros o compañeras que renunciaron podrían haberse quedado si existía un paliativo salarial?”, afirmó Alejandro Lipcovich, secretario general de la Junta Interna de ATE Garrahan.
Al respecto, Gerardo Oroz, secretario adjunto, agregó: “La profundización de las medidas de lucha es una necesidad: no podemos esperar más. Y el momento es propicio para hacerlo, porque el gobierno que nos ajusta perdió legitimidad para seguir haciendo. Conseguimos peleando que exista una ley y del mismo conseguiremos que se implemente, porque no podemos quedar sujetos al mero trámite corriente. Así se ve en discapacidad: el gobierno sigue eludiendo su implementación”.
En el mismo sentido se expresó Norma Lezana de la Asociación de Profesionales y Técnicos (APyT): “Primero tenemos que agradecer a nuestro pueblo extraordinario, increíble y hermoso, que nos respaldó siempre y fue emocionante otra vez. Gracias de verdad. Lo segundo, es que ahora tenemos un objetivo inmediato, que los recursos propios que el hospital percibe por servicios a pacientes que cuentan con Obras Social o Prepaga, se destinen a los trabajadores y no a un fondo de inversión como hace la actual administración del Garrahan, mientras cobramos 200 mil pesos por mes por ese ítem. Para que se entienda mejor: hay 40 mil millones de pesos en la timba financiera, que es plata del hospital generada por los trabajadores, que por ley tiene que ir a los trabajadores y están retenidos de manera indebida”.
El miércoles pasado, los trabajadores y las trabajadoras lograron que la Cámara Baja votará a favor de la insistencia de la Ley de Emergencia Pediátrica, que había sido vetada por Javier Milei. La jornada, en la que también se obtuvo la insistencia de la Ley de Financiamiento Universitario, estuvo acompañada por una gran movilización.
Durante el acto, los trabajadores y trabajadoras del Garrahan leyeron un documento. Compartimos algunos fragmentos:
“Hoy, estamos presentes en forma masiva trabajadoras y trabajadores de todos los sectores, oficios y profesiones del Hospital Garrahan. Como equipo de salud, hoy saludamos esta plaza acompañados de cientos de trabajadores, trabajadoras, estudiantes, jubilados, familias, rodeando el Congreso para decirle a las y los diputados que defiendan al Hospital Garrahan, hospitales pediátricos alcanzados por la ley y residencias nacionales así como la Universidad Pública rechazando los vetos del gobierno de Milei para ponerle un freno al vaciamiento del Hospital y la Universidad. Un pueblo está movilizado y mirando lo que ocurre en la Cámara de Diputados de este Congreso”.
“Quienes trabajamos en el Garrahan enfrentamos idéntica situación a la de quienes trabajan en la universidad: congelamiento salarial y de presupuesto; ingresos de pobreza y deterioro de nuestras condiciones de trabajo; renuncias crecientes de compañeras y compañeros. El vaciamiento es concreto y constante, poniendo en riesgo la continuidad de la atención de cientos de niños, niñas y adolescentes, para quienes el Garrahan es la única chance de tratamiento. El Garrahan atraviesa la peor crisis de su historia. Por eso, nuestra exigencia requiere respuesta urgente de este Congreso, rechacen sin más demora los vetos a la Ley de emergencia en salud pediátrica y al financiamiento universitario”.
“No es admisible ni viable un país en el que se desmantele su principal hospital pediátrico, de alta complejidad, donde se realizan cientos de miles de consultas y procedimientos de los más diversos al año. No es admisible un país en el que se desmantelen la universidad pública y las principales instituciones de investigación científica. Es necesario y urgente que como pueblo pongamos un freno a los atropellos de Milei. Él y quienes colaboran con su gobierno tendrán que rendir cuentas por todo el daño que sus medidas están causando a este pueblo que hoy desborda esta plaza y todas las plazas del país”.
“Llegamos a esta jornada después de meses de una lucha ejemplar, impulsada por un frente de trabajadoras y trabajadores que agrupa a todas las profesiones y oficios que sostienen el funcionamiento hospitalario, incluyendo autoconvocados, la Junta Interna de ATE y la Asociacion de Profesionales y Técnicos. Resolviendo todo en asambleas, con paros , movilizaciones, festivales y RCP, marcha de velas y diversas acciones de visibilización. Con unidad en la diversidad que somos, logramos que hoy Garrahan sea causa nacional abrazada por un colectivo mucho más amplio que el interior del Garrahan: se hizo bandera del pueblo argentino, empezando por las propias familias que atienden a sus niños, niñas y adolescentes en el hospital. A la vez, por diversas organizaciones sindicales, sociales, políticas y de DDHH; también, por ciudadanos y ciudadanas de a pie, que han venido a sumar su cuerpo y su voz, y poner un límite a la destrucción”.
“La pelea de los trabajadores y trabajadoras del Garrahan es causa nacional por muchos motivos. En primer lugar, porque plantean un reclamo elemental: que nadie en el hospital debería ganar menos que el costo de la canasta familiar ($1.900.000). La inmediata aplicación del artículo 3 de la ley de emergencia pediátrica permitiría acercarnos a ese objetivo. ¡Basta de trabajadores bajo la línea de pobreza! Mediante la intervención institucional y el estrangulamiento financiero disfrazado de austeridad, el gobierno ataca al hospital, vaciando su recurso humano, abandonando su infraestructura y generando condiciones laborales insostenibles para sus trabajadores. Estamos atravesando una crisis grave, persistente y cada vez más profunda que ha dañado y amenaza con destruir el rol del Hospital como centro de referencia para la salud pública de alta complejidad. Hay que destacar que el Garrahan es protagonista insustituible en la red pediátrica nacional”.
“El propósito de desmantelar toda responsabilidad del Estado nacional respecto de la salud pública se completa con los despidos a mansalva en instituciones fundamentales de nuestro sistema sanitario. Repudiamos los despidos en los hospitales Posadas, Sommer y Bonaparte durante este 2025 y seguimos exigiendo la reincorporación de todos. Repudiamos, también, la reciente creación de la ANES (Administración Nacional de Establecimientos de Salud), cuyo único propósito es profundizar los recortes. Antes, hubo despidos en el Ministerio y se desfinanciaron o desmantelaron Coordinaciones Nacionales de TBC, Lepra, Hepatitis y HIV. También se cerró el Instituto Nacional del Cáncer y se desfinancian el Clínicas, el Roffo y en general los hospitales universitarios”.
“Los enfermeras y enfermeros del Hospital Garrahan somos sostén de la salud pública y primera línea de cuidado. Pese a nuestro compromiso, trabajamos en condiciones indignas: estamos sobrecargados por la falta de personal y por la migración de colegas que, frente a salarios de miseria, se ven obligados a renunciar, emigrar o cambiar de profesión. Esto genera jornadas agotadoras, desgaste físico y emocional, pluriempleo, y nos deja sin insumos adecuados para atender la creciente demanda. Atendemos pacientes de alta complejidad que requieren un manejo específico y continuo, lo que agrava aún más la sobrecarga. Por eso defendemos nuestro salario, el hospital y nuestras condiciones de trabajo frente al desfinanciamiento y desmantelamiento. Exigimos el pase a planta, reconocimiento profesional y condiciones dignas. Nuestra lucha es también por la salud pública gratuita y de calidad, porque sin enfermería no hay salud posible. La voz de toda la enfermería se hace presente fuerte y rotunda en esta plaza en este reclamo colectivo contra el veto de las leyes y en solidaridad con el reclamo por el reconocimiento pleno, salarial, laboral y profesional para enfermería en CABA y en todo el país”.
“Una vez más: el Garrahan nos necesita. Nos necesita defendiendo cada puesto de trabajo, cada área, cada servicio. Porque cuando atacan al equipo de salud, no atacan a individuos; atacan a un entramado que recibe, cuida, diagnostica, cura y acompaña a quienes llegan desde todos los rincones del país. Hoy, la salud de nuestras infancias y adolescencias está en riesgo. Duele decirlo, pero es urgente hacerlo. Lo que está pasando atenta directamente contra un sistema de salud pública e integral que se está desmantelando frente a nuestros ojos. Es por todo esto que no podemos naturalizar la indiferencia, aceptar la violencia como forma de gobierno, ni permitir que nos arrebaten los derechos que nos pertenecen”.
“La pelea por voltear los vetos es condición necesaria pero no suficiente para resolver los problemas que tenemos planteados los trabajadores y trabajadoras de este país. Evidentemente, lo que ocurre con el Garrahan en particular y la salud pública en general tiene el mismo origen que tantos otros padecimientos que está sufriendo nuestro pueblo. El vaciamiento planificado también afecta a la educación y al sistema científico-tecnológico. Lo mismo ocurre con el teatro independiente y la cultura en general. La destrucción salarial corre a la par de la miseria jubilatoria. Los despidos en el estado se emparentan con la desocupación creciente en el sector privado. La crueldad contra usuarios del sistema de salud va de la mano con el recorte de alimentos en los comedores populares”.
“No hay más excusas para evitar una pelea general, que unifique todas estas causas: el gobierno está en retroceso y esta realidad no resiste más esperas. Es fundamental que esta convocatoria masiva y exitosa sea el punto de partida de una continuidad con paro general activo y un plan de lucha que le ponga fin a tanto desastre para los trabajadores y las mayorías populares. Las conducciones de las centrales sindicales, especialmente la CGT, tienen esa responsabilidad. Sin embargo, no nos vamos a quedar cruzados de brazos, y seguiremos promoviendo todas las formas de organización y unidad entre quienes estén dispuestos a luchar”.




