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Estudiantes, profesores y talleristas del CUD y organizaciones solidarias rechazan la decisión presidencial de “mudar” la Unidad Penitenciaria Federal de la CABA a la localidad bonaerense de Mercedes.
(Red Eco) Buenos Aires – Cristina Fernández anunció que en agosto se abrirán las ofertas para la licitación de la construcción de una nueva cárcel en Mercedes, erradicando así la última cárcel de la Ciudad de Buenos Aires, la Unidad Penitenciaria Federal de la CABA, mucho más conocida como la Cárcel de Devoto. Esta decisión, dice el Ejecutivo, mejorará el barrio desde el punto de vista inmobiliario y de seguridad, y le dará un espacio de seis hectáreas verdes. Todos supuestos reclamos de los vecinos. Originalmente, el traslado de la Cárcel fue establecido por un decreto del año 1996. Pero quienes tienen contacto con los detenidos, y las propias personas privadas de su libertad, rechazan el anuncio.
Por lo pronto, cabe recordar que allí funciona desde hace 25 años el Centro Universitario Devoto (CUD), en el que se estudian carreras como Abogacía, Psicología, Ciencias Económicas, Sociología, Letras, y el C.B.C. Uno de los objetivos centrales del CUD es el de garantizar un derecho humano fundamental como es el acceso a la Educación.
Oscar Castelnovo, periodista, integrante de la Agencia Walsh y columnista de temas carcelarios en el programa Al Oeste de FM En Tránsito, asegura que el traslado causará un gran impacto negativo: “Al menos para el Centro Universitario Devoto, para las personas privadas de su libertad, para sus familiares, para los docentes de la UBA, para los talleristas ad honorem como nosotros”. Castelnovo explica que la mayoría de las familias de los detenidos vive en Soldati, Lugano, La Boca, cercanos a General Paz, “entonces hacerse un viaje de dos horas y media, y con el dinero que sale hasta la Ciudad de Mercedes es lisa y llanamente romper el vínculo familiar”.
A esto debe sumarse los abogados de oficio, que son la mayoría de los que representan a los detenidos en Devoto. Castelnovo señala que arriban a la cárcel más bien tarde o que directamente no se presentan, por lo que se pregunta: “¿Cómo será el derecho a la legítima defensa cuando sean trasladados a Mercedes?”.
Además, Castelnovo considera que el CUD molesta al gobierno nacional, ya que “es una entidad estudiantil, con reconocimiento en el mundo, con el menor índice de reincidencia, que es consultada permanentemente y puesta como ejemplo, salvo aquí en la Argentina”.
Castelnovo considera que la Cárcel de Devoto no es una excepción. Sabe que la Unidad 3 de Rosario, la U9 de Neuquén y otras que están en el corazón de las ciudades, correrán el mismo destino: “Recuerdo haber estado en las afueras de Devoto en Navidades, Año Nuevo, teníamos un vínculo directo con los compañeros a través de la ventana. Recuerdo haber hecho notas con denuncias que me fueron gritadas desde las ventanas. Ahora serían gritos de denuncia en un descampado de Mercedes que no van a ser escuchados por nadie. Y es una política para eliminar la posibilidad de la fluidez de la denuncia, de que llegue rápido”, explica y pone como ejemplo lo que ya ocurre en el Penal de Marcos Paz, un lugar bastante lejano a la Ciudad de Buenos Aires, que está en medio de un descampado. Las informaciones sobre irregularidades y torturas que allí ocurren llegan mal, tarde, muchas veces cuando ya pasaron hechos de suma gravedad.
En cuanto a los reclamos de los vecinos, Castelnovo adelantó que harán una consulta propia para saber su verdadera opinión: “Es una decisión de todos los grupos solidarios como la UBA, FUBA, y un sinnúmero de organizaciones más pequeñas de ir a los vecinos y hacer nosotros una propia encuesta, ya que el gobierno dice que esta decisión la toma en base a una encuesta de los vecinos. Yo no digo que no haya vecinos que estén a favor de la medida, pero hay otros que son solidarios. El vecino que compró la casa en Devoto, la compró barata por la cercanía a la cárcel; ahora algunos sin importar lo que pasa quieren que se duplique el valor con el sufrimiento (de los detenidos). Entonces ya estamos hablando de qué tipo de comunidad queremos, cuáles son los valores que nos guían. Se supone que el detenido está ahí para reinsertarse, se supone entre comillas, para fortalecer los vínculos y no para ser pulverizados. Entonces nosotros vamos a la pelea también en el ámbito del barrio. Yo vivo a 15 cuadras de la cárcel y todavía está empapelada la zona con (afiches que dicen) ´Devoto sin cárcel. Vote a Filmus´”.
Por su parte, los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras del CUD enviaron directamente una carta a la presidenta Cristina Fernández. Allí le preguntan: “¿Le han informado a Usted sus asesores que el único lugar del mundo en el que existe una Universidad que dicta clases presenciales dentro de una cárcel, es aquí? ¿Tendrá Usted en cuenta que son muchos los profesores que enseñan aquí, que con toda naturalidad apuestan a un cambio en los detenidos, pues ya han visto los resultados altamente positivos que produce una formación académica seria? ¿Y que este ejemplo argentino es visto con admiración por Profesores y Académicos del mundo? Le recordamos que esos Profesores, más que nosotros, son los que le dan vida a un lugar de encierro como esta cárcel. (…) Quisiéramos saber si sus asesores le han informado que aquí se forman profesionales, cambiando radicalmente su forma de vivir. Y que aunque no lleguen a formarse, cambian también radicalmente en sus formas de pensar y de reintegrarse a la sociedad. ¿Lo tendrá en cuenta? Pensamos también otras preguntas: la mayoría de los detenidos ¿son pobres o ricos? Nos preguntamos, entonces, ¿será provechoso marginar aún más al marginado?
Creemos por otra parte que primero hay que derribar los muros de los protegidos del sistema, de aquellos bichos grandes que no quedan prendidos en la telaraña, sino que tienen la fuerza propia suficiente para romperla y nunca caen en las redes de la Justicia. En especial, hablando desde dentro de un sistema democrático, como es el que impera en este Centro Universitario, que ya tiene 25 años de historia, formando a muchos que pasaron por aquí.
Le recordamos que es uno de los pocos lugares desde donde surgen ideas para cambiar la realidad que sufren los internos en la pena privativa de la libertad, es aquí donde se defienden los derechos de los mismos. Nos gustaría de todo corazón que en lugar de enviarnos a otro campo de concentración, se hicieran políticas inclusivas, ya que estamos en democracia, y la palabra del otro también merece ser escuchada. Aunque sabemos que los intereses monetarios arrasan con toda dignidad humana, también confiamos que las cosas tengan un cambio radical y podamos ir saliendo de esta Argentina tan pisoteada.
Por último, la invitamos para que tenga una entrevista con los muchos Profesores y Docentes que dan vida este lugar, así como queda abierta la invitación para que pueda visitar nuestro Centro Universitario.
A manera de despedida, desearíamos recordar una frase que hemos aprendido a fuerza de mucho, mucho sufrimiento: las cárceles no resocializan a nadie, sólo lo hace el estudio y el cambio que éste produce en la mentalidad de los hombres y mujeres que pasan por las aulas”.

Fuentes: Al Oeste (FM En Tránsito) / Agencia Walsh
Foto: http://cudevoto.blogspot.com/