Estudiantes secundarios cuyas escuelas se caen, se sorprendieron ante un ministro que “no sabe, no contesta” y un gobernador que recibió cuantiosos préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo para infraestructura educativa.
(Fabiana Arencibia- Red Eco) Buenos Aires – El viernes pasado los estudiantes secundarios de la zona oeste del conurbano bonaerense, se movilizaron hasta la Plaza de Morón para reunirse con el Ministro de Educación de la provincia, Mario Oporto. Dentro del edificio municipal el ministro estuvo tres horas con los estudiantes, quienes le detallaron una realidad que llamativamente Oporto manifestó ignorar.
Esta reunión no se programó por iniciativa de las autoridades. Fue la movilización estudiantil la que llevó a los funcionarios a sentarse a escuchar, de boca de los propios chicos, la calamitosa situación en la que se encuentran sus colegios.
El martes los estudiantes del Dorrego habían marchado a la Municipalidad de Morón para hacer firmar un petitorio como garantía de que la obra licitada para su colegio finalmente se concrete (el “trámite” lleva tres años de promesas incumplidas). Allí se enteraron que el gobernador de la provincia de Buenos Aires estaba en un club de la zona, en un acto de entrega de subsidios. Rápidamente se movilizaron y, plantados en la puerta, evitaron toda intermediación hasta que consiguieron hablar con el gobernador. Fue así que Daniel Scioli, en el momento, telefoneó a Oporto y concretó la reunión. .
A partir de allí los estudiantes del Dorrego avisaron a todos los colegios que pudieron sobre la cita. Ese día, casi una veintena de escuelas medias, técnicas y superiores eligieron a los delegados que minuciosamente le leyeron a Oporto los petitorios con los reclamos preparados para la reunión.
Edificios en estado deplorable, obras licitadas que nunca empezaron, carencia de material didáctico, filtraciones en techos, escuelas que funcionan en casas alquiladas por no tener edificio propio, falta de laboratorios, de comedores y de lugares para educación física, calles inundadas que impiden el ingreso a los establecimientos, baños tapados, libros apilados por no tener espacio para bibliotecas, escuelas atravesadas por una calle, chapas que se vuelan los días de viento, letrinas en lugar de baños, aulas sin gas y sin vidrios, escasez de personal de mantenimiento y de preceptores, fueron algunos de los reclamos comunes.
Párrafo aparte merecen los casos de la Escuela Técnica Nº 1 y del Manuel Dorrego, ambos de Morón. De la primera ya han egresado cuatro promociones sin haber hecho las prácticas de los talleres, indispensables para su formación, porque no tienen ni el espacio ni las herramientas necesarias.
Respecto al Dorrego, hace tres años que tienen la promesa del inicio de una obra de refacción y de ampliación, la cual comenzaría en estos días por la presión ejercida en asambleas alumnos y padres.
El ministro Oporto tomó nota de los reclamos, firmó un acta de compromiso y citó para una nueva reunión el viernes 18 de julio en el Consejo Escolar de Morón. El acta lleva también la firma del intendente Martín Sabatella. En la misma el ministro afirma que ese día llevará soluciones y plazos concretos para todos los reclamos. Los alumnos exigen además gabinetes pedagógicos y mayor presupuesto para educación. Y continúan en estado asambleario, coordinando las reuniones entre todos los colegios.
Llaman la atención dos cosas. Por un lado que Oporto, quien desde hace varios años ocupa, en forma alternada, la cartera educativa de la provincia se haya manifestado sorprendido de la situación que le detallaron los estudiantes en la reunión del viernes. Raro, porque a fines del 2004 fue él mismo quien participó del lanzamiento del “Plan de Obras escolares ciclo lectivo 2005”.
Por otro lado, hace poco más de dos meses Scioli anunció el redireccionamiento de un préstamo de 415 millones de pesos otorgados por el BID, hacia obras de infraestructura en Educación y Salud.
Quizás por eso los estudiantes han resuelto no dar pausa a sus reclamos. No quieren más promesas, quieren hechos.



