El ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense, a cargo de Ricardo Casal, viene llevando a cabo operativos de saturación con “carácter preventivo” en los barrios pobres del conurbano, con allanamientos, según ellos, "por distintas causas", sin más explicaciones, y detenciones arbitrarias.
Fuente: Correpi
La semana pasada se implementó una nueva forma de publicitar estas políticas de seguridad. Ante el beneplácito de los medios, de las cámaras de televisión y de algunos transeúntes, se realizaron megaoperativos en Olivos, San Fernando, La Matanza, entre otros municipios, con gran despliegue de efectivos y patrulleros, deteniendo autos, motos y colectivos para requisar a los sospechosos de siempre. A la vez, se expusieron en cada lugar prolijos stands con armas y droga incautadas a lo largo de la semana durante los operativos regulares de saturación que los vecinos de los barrios ya debieron incorporar a su vida cotidiana.
Los argumentos son la “prevención del delito” y la “tranquilidad de los vecinos” al ver a la policía actuando en la calle. Argumentos que quizá sirvan para tranquilizar al vecino que ve a su par como enemigo, haciendo caso omiso de la sistematicidad del delito, garantizada por la impunidad de la que goza la policía, partícipe y protectora del narcotráfico, la prostitución, los golpes comando y la larga lista de etcéteras que CORREPI denuncia cada semana.
Es con estos argumentos que el gobernador Scioli logra el consenso para seguir invirtiendo en distintas clases de medios funcionales a la represión estatal. Esta semana anunció en La Matanza aportes para la construcción de comisarías, la entrega de 197 patrulleros y la incorporación de 350 policías. Y sigue solventando la instalación de equipos de video, informáticos y de telecomunicaciones para el Programa Integral de Protección Ciudadana, aplicado a través de la video vigilancia en la vía pública.
También se implementaron los corredores escolares, "caminos seguros" vigilados por la policía para que los chicos de las escuelas se sientan “protegidos”, aprendan a confiar en la policía y colaboren con quienes, más temprano que tarde, los van a estar deteniendo, requisando, golpeando y matando con el gatillo fácil. Todo en forma preventiva y en nombre de la seguridad.

Seguinos en redes
Últimas noticias
- Las políticas represivas desplegadas en 1000 días del gobierno de Javier Milei
- 20 años de un cine que surge de las luchas
- Clase abierta Justicia por Alan Paz
- Se aprobó la expropiación de la última casa de Rodolfo Walsh
- Emotiva despedida a una enorme luchadora: ¡Hasta la victoria siempre, compañera Patricia Walsh!



