Cuatro de cada diez desocupados tienen menos de 25 años de edad. Esta estadística pone de relieve que los índices de desocupación dados a conocer por el organismo estadístico del gobierno reflejan una parcialidad dentro del universo humano de este país.
Esto es así ya que además el índice de desocupación, que está en un 7.5 por ciento según datos oficiales, no solo no tiene en cuenta a los que reciben planes sociales, sino tampoco a los subocupados, ni a casi el 40 % que trabaja en negro. Este dato, que proviene de un trabajo de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL), plantea que cerca de 850.000 menores de 25 años no tienen trabajo ni estudian, cifra que duplica la tasa de desocupación informada por el Indec. Respecto al año 2003 esta estadística aumentó en 100.000 jóvenes . La falta de trabajo y de estudio pone a estos jóvenes no sólo en la marginalidad económica sino que “cuando esta condición se prolonga deriva en una actitud escéptica frente al trabajo y, a continuación, en una destrucción de la autoestima”, dice el estudio. "El aumento de la marginalidad juvenil extrema en un contexto de fuerte recuperación del empleo incluso entre los jóvenes, sugiere que no se trata sólo de las condiciones, o para ser más precisos, de la disponibilidad de puestos, del mercado de trabajo", concluyó la consultora.



