En una foto, tres menores apuntan un objetivo con una pistola de presión –conocida como ‘airsoft’– mientras los instructores les explican cómo disparar. En otra, varios niños están sentados en un banco sosteniendo un arma; en una tercera, aparece un podio con los mejores tiradores.   

Las imágenes fueron publicadas –y después eliminadas– por el Club de Caza y de Tiro Hunter en la ciudad de Jataí, en el estado brasileño de Goiás, tras un curso de entrenamiento de tiro infantil, que generó una ola de indignación.

No es la primera vez que este tipo de prácticas con niños generan polémica en el país, pero ahora el momento no puede ser más delicado. Muchas familias brasileñas viven estos días angustiadas y conmocionadas tras los sucesivos ataques contra escuelas perpetrados por menores o adolescentes. El último ocurrió a principios de este mes, cuando un joven de 25 años asesino brutalmente con un hacha a cuatro niños, de entre 4 y 7 años, en una guardería.

La repetición de estos ataques y las constantes amenazas en las redes sociales, donde prevalecen grupos con marcados discurso de odio, puso en alerta al Gobierno, que desplegó una batería de medidas para frenar esta escalada de violencia. 

En este contexto, las fotos de los menores aprendiendo a disparar cayeron con un jarro de agua fría. El club terminó suspendiendo la actividad después de una recomendación del Ministerio Público de Goiás, que consideró que este tipo de cursos contradicen el principio de protección integral de los derechos de los niños y adolescentes y su saludable desarrollo.

Fuente: RT