Así comienza el comunicado difundido este 5 de septiembre por más de 40 organizaciones al cumplirse 5 meses del asesinato de Florencia Magalí Morales. Morales fue encontrada muerta en una celda de la Comisaría 25, donde había sido demorada por las fuerzas policiales de Santa Rosa del Conlara, San Luis. La policía y el gobierno de San Luis intentaron instalar la versión de suicidio, pero la insistencia de la familia y sus abogados sobre las irregularidades desde el momento de su detención, fueron claves para derrumbar este argumento.

Un segundo reporte forense demostró la existencia de heridas de autodefensa e información relevante para la investigación que fue omitida en los procedimientos anteriores. Además, vecinxs y detenidxs manifestaron que escucharon los gritos y pedidos de ayuda de Florencia.

Reproducimos comunicado de las organizaciones:
¿Por qué la policía difundió desde un primer momento que Florencia Magali Morales había sido detenida por circular en bicicleta a contramano por la calle Rivadavia, si luego quedó evidenciado que ella ingresó espontáneamente a la comisaría?”

¿Por qué el juez que la mantiene privada de su libertad durante casi diez horas por presunta “resistencia a la autoridad y lesiones” es el mismo que luego “investiga” su muerte?

¿Por qué el médico forense que realiza la primera autopsia no aplicó el protocolo de Minnesota que es obligatorio en todos los casos de muerte en custodia? ¿Acaso el juez no advirtió esta omisión? ¿El fiscal tampoco? ¿El defensor tampoco?

¿Por qué el fiscal no solicitó la aplicación de los protocolos para investigar femicidios obligatorios en la Provincia de San Luis? ¿Por qué la causa sigue caratulada como “averiguación de muerte”?

¿Por qué el juez intentó responsabilizar a los representantes de la familia de la víctima por el retraso en la realización de la segunda autopsia cuando él mismo había ordenado que los costos de la misma sean asumidos por la familia? ¿Acaso no equivalía a negar la medida?

¿Cuáles son las excusas del juez para rechazar la participación de los peritos de parte en criminalística propuestos por la familia de la víctima a fin de realizar la medida de inspección en la comisaría? ¿Qué es lo que no quiere que vean?

¿El juez se dispone a escudarse en esta nueva etapa de pandemia para dilatar las medidas pendientes de realización? ¿O solamente intentará dejar afuera de la investigación a la familia y sus representantes?

¿Quiénes son los y las policías que estaban ese día en la comisaría? ¿Quién es la máxima autoridad de la comisaría? ¿Continúan en sus cargos? ¿Se llevaron a cabo investigaciones internas? ¿Qué resultados dieron?

¿Por qué no hay una comunicación oficial acerca del resultado de la segunda autopsia? ¿Por qué no mencionan que al cuerpo de Florencia le faltaban partes?

¿Qué pasó con la ropa de Florencia? ¿Cómo puede haber desaparecido?

¿Por qué la oficina de prensa del Poder Judicial brinda información sesgada que luego replican varios medios locales?

¿Qué pretende ocultar este entramado policial, judicial, mediático cuando la débil hipótesis del suicidio se derrumba?

Demasiados silencios, omisiones, dilaciones, excusas infundadas. Demasiadas preguntas sin responder de una justicia patriarcal que lejos de aportar luz sobre la verdad de los hechos, parece muy dispuesta a teñir de incertidumbre las circunstancias de la muerte de Florencia y mantener la hipótesis que a estas alturas es insostenible.

Lo sabemos desde el principio, el cuerpo de Florencia lo ha dicho en la segunda autopsia. No se suicidó. Acompañamos a su familia que exige a gritos que se haga justicia.