La compañía de clown indepediente, integrada por ocho mujeres, presenta una obra de construcción colectiva donde los mundos, vivencias y cuerpos femeninos se transforman y expresan de manera poética y lúdica, a través de risas y lágrimas.

Música, baile, silencios, oscuridad, luz, fuego, emoción, risas, lágrimas son algunos de los condimentos que integran la invitación y entrega que ofrece el grupo de teatro independiente Venushas en su obra. Cuerpos, vivencias, dolores, alegrías, palabras y gestos desnudados sobre un escenario por ochos mujeres actrices payasas (una de ellas a cargo de la dirección). Una obra y un proyecto teatral, hoy convertido en compañía, que nació de una propuesta y se convirtió en muy poco tiempo en una construcción colectiva y en una realidad concreta y dinámica.

“Mi idea primogenia era armar un grupo de payasas, sin tener una opinión previa, sin tener un preconcepto de qué temáticas íbamos a trabajar, pero sí que sean mujeres payasas”. Este fue el proyecto que Patricia Feldman llevó al Teatro Espíritu Mamut, espacio en el que da clases. El director de la escuela, Alejandro Talarico, lo aceptó, puso las salas de ensayo e iluminación a su disposición. 

“Dentro de un marco pedagógico aceptaron la propuesta ya que eran todas alumnas de la escuela. Convoqué a un grupo para trabajar en ocho encuentros, ocho ensayos de dos horas y armar una obra. Ese fue el primer eslabón, el primer escalón”, explica Feldman (Janita, su nombre de clown), impulsora y directora de Venushas.

“Lo que fue surgiendo después fue simplemente mágico – continúa –, se fue dando una interacción, una sinergia grupal realmente muy interesante, muy poderosa, muy intensa, donde ensayo a ensayo íbamos viendo que desde el lugar de la emoción, de la vulnerabilidad, de la poesía, las payasas estaban abriendo su corazón y contando cosas muy profundas, muy internas, y así fue como se fue diagramando la obra, fuimos viendo por dónde iba a ir el camino. Fue una sorpresa para todas, para mí sobre todo por esto de no tener una idea preconcebida de qué íbamos a tratar, sí era la idea de que el universo femenino esté presente, pero superó absolutamente todo tipo de expectativa que yo podía tener de cómo iba a ser este proyecto. Lo que sí fue cambiando fue esta dinámica en cuanto a los ensayos, respecto a la profundidad de las temáticas que se iban tratando, de cómo cada payasa pudo abrir su corazón, mostrar su vulnerabilidad, su mundo poético desde lo más profundo de su ser”.

“Me alegró ver que Janita me había agregado a un grupo, eso ya me entusiasmó, y encima que nos esté convocando me impactó. Y cuando empecé a leer la propuesta me sorprendí y me encantó tanta femenidad, tantas mujeres, sentí como el poder. Eran como las dos frutillitas del postre, Janita como directora y que seamos muchas mujeres, y si bien todas tomamos clases con ella, no todas nos conocíamos”, recuerda Daiana Popesciel (Volcánica), una de las actrices de la obra.

Melina Coviello (Croqueta), también actriz de Venushas, coincide: “A mí también me sorprendió cuando llegó la propuesta del grupo porque recién estaba haciendo mis primeras armas en un tipo de clown, de actuación, más profesional y me entusiasmó mucho que fuéramos todas mujeres. Obviamente con la dirección de Janita que ya tenerla como profesora era un placer y las ganas de que alguna vez me dirija, y sentía que era muy lindo que fuéramos todas mujeres, como que algo interesante iba a pasar ahí, sobre todo teniendo en cuenta los tiempos sociales que estamos viviendo, sentía que había algo que tenía que ser en mi experiencia personal que vivo muy rodeada de varones, sentí también que era con algo que tenía que conectar desde otro lado. Y después todo lo que fue surgiendo fue pura sinergia y apertura de muchos temas que quizás si había varones en el grupo no creo que hubieran salido de la forma en que salieron”.

Daiana Popesciel (Volcánica) y Melina Coviello (Croqueta), junto a Agustina Novo (Mabel), Lorena Otero (Claudia), Rocio Lara Di Pietro (Tu Vieja), Fabiana Monje (Lita) y Daniela Patane (Goma Eva), son las estudiantes que Janita convocó de sus clases en Mamut para el proyecto, y que hoy conforman la Compañía de Teatro Independiente Venushas.

Construcción Colectiva

venushas“Es un proceso creativo que surge absolutamente de cada miembra de la grupa en este caso. Si bien yo como directora proponía cosas, duplas para trabajar, temas musicales, ciertas experiencias sensoriales para conectarse, hay algo de la energía grupal que generaba el material por sí solo. Pasó muchas veces que, ensayo tras ensayo, las payasas ya venían con un material preparado de algún disparador que habíamos hablado o algo que les disparó una cierta temática. En cuanto les planteé la temática hindú, que ví que había algo de eso en nuestro primer encuentro, enseguida fue un disparador emocional, de acción muy fuerte para las payasas, y desde ahí se fue construyendo. Luego la obra se termina de armar cuando ya empezamos a ver que hay situaciones que son más sostenidas, más firmes, más concretas, y que también hay espacio para que las payasas puedan jugar. Algo que también tenía muy en claro desde el principio, al conocer a este grupo y ver cómo estaban trabajando, era que quería que se viera dentro de la obra la transformación de mujer a payasa, y de payasa a mujer”, detalla Janita.

“En el primer encuentro de dos horas no nos conocíamos todas, y yo por lo menos fui a ver qué iba a ser esto, qué hay acá, y de repente Janita da consignas como escribir algo, dibujar algo, no era que íbamos a hacer un ejercicio de teatro, era como algo muy particular, chiquito. Y cuando cada una pasó a escena a mostrar lo que había dibujado, escrito, nos dimos cuenta que estábamos todas en la misma, transitando lo mismo, No es que nos juntamos y dijimos vamos a hacer cosas personales, sino que de ese disparador salieron cosas muy íntimas, y todas nos mirábamos o nos emocionábamos cuando escuchábamos a la otra porque evidentemente aunque no nos conocíamos estábamos transitando algo muy parecido. Algunas por semejanza, otras por espejo, creo que eso nos dio la confianza al mirarnos en ese momento de decir estamos todas en la misma, vamos para adelante, y salió esto de abrirnos y de contar cosas personales e íntimas, se sintió la contención”, relata Volcánica.

“Creo que la obra de lo que habla, y que es así porque fue surgiendo en este proceso de creación colectiva, no es algo que estaba pensado de antes, es de la transformación de lo femenino, todas estas transformaciones sociales que estamos viviendo como mujeres. Creo que lo interesante de la  obra es que esto se expresa tan de otra forma poética a partir de las experiencias personales; dicen que lo privado también es político, y yo por lo menos creo que esta obra refleja un poco eso como una demostración de que hay una transformación, percepción de lo femenino que va en todo nivel, y creo que Venushas es un espacio donde somos payasas, donde desde el sentido común uno pensaría que va a ver una obra graciosa o algo así, pero te puede dar un mensaje de algo mucho más profundo que se está viendo a nivel colectivo, y me parece que el arte es una gran herramienta para expresar todos esos cambios”, agrega Croqueta.

Cuerpos
En cuanto a la reacción del público, Janita asegura que cuando salen de ver Venushas hay “una sensación de emoción, alegría, felicidad, agradecimiento por el tratamiento de temas universales y, por lo tanto, compartidos, y también de sorpresa: “Por eso de que quizás uno está acostumbrade a ver a payases solamente haciendo reir y en este caso hay risa pero también mucha emoción, y el público sale sorprendido justamente de cómo logró meterse en la obra y salir transformade”.    

En este punto, Volcánica retoma y destaca la importancia de las temáticas universales: “Si bien somos siete mujeres en escena y hay una fuerza ahí, nos ha pasado de hombres que han salido totalmente emocionados, de gente que por ahí estábamos en medio de la obra y se paraba a aplaudir si tocábamos algún tema y es algo que nos atraviesa a todos, los miedos, los placeres, el deseo, las inseguridades, la confianza, la soledad son temas universales y encima pareciera como que la sociedad hace que los escondas, como que todos sabemos que están pero como que no hay ese espacio para demostrarlos, sino que hay espacio para un montón de otras cosas más automáticas, pero para ese sentimiento y habitar eso pareciera como que si lo podés tapar mejor. Y de pronto pensás que vas a ver una obra para reírte un rato y blum todo lo que no podés ver, todo el tiempo aparece ahí, la transformación y demás, y creo que de ahí viene la emoción o el descoloque quizás, y por eso la reacción de la gente”.

Croqueta remarca además la utilización del lenguaje corporal en la obra: “Si bien hay palabra, y momentos donde nos reímos y mucho, la diferencia es que para llegar a esos temas universales también tocamos algo tan universal como es el cuerpo, a partir del baile, obviamente también de la música. Pero hay algo muy de la presencia corporal que habla y mucho más a veces que el lenguaje hablado, que hace que ese público nos devuelva también una lágrima, un abrazo, una sonrisa, esas son muchas de las cosas que nos llevamos del público, e incluso varones que se atreven a atravesar esas vulnerabilidades que desde el sistema machista se les prohíbe también a ellos. Así que está muy bienvenido que todo el público que se quiera acercar se permita entrar en esas dimensiones que, como decía Dai, muchas veces no están bien aceptadas”.

Expandirse

venushas Hernán Wornovitzky 02“Fue tanto a nivel interno lo que transitamos en cuanto a la transformación, al compañerismo, también al encontrarse con otras y verse y espejarse en otras, que no podía quedar ahí, era tremendo que quede ahí, por qué encajonar tanta fuerza si la podemos juntas transformar en acción y generar, y seguir diciendo y manifestándonos y seguir transformándonos. No estamos solas, somos un montón”, señala Volcánica al momento de explicar cómo surgió la idea de que Venushas sea aún más que una obra de teatro.

“Este proceso empezó en septiembre del año pasado – agrega Croqueta –, en 16 horas hicimos una obra de teatro con una potencia importante, entonces dijimos ‘y qué pasaría si hacemos algo mucho más grande con esta semilla que hemos encontrado que tenemos juntas’. Entonces a partir de enero nos empezamos a juntar para dividirnos tareas y empezar a formarnos en una compañía de teatro independiente para seguir armando proyectos de este estilo, y también llevar Venushas a otros públicos, otros espacios porque nos parece que es un mensaje y una forma de enviar un mensaje que vale la pena que se expanda”.

Las próximas funciones de Venushas serán los sábados 14, 21 y 28 de marzo, a las 21, en el teatro Espíritu Mamut (Warnes 616, CABA), como siempre a la gorra. Además, las ocho mujeres ya se encuentran construyendo colectivamente una nueva obra.

Contacto Venushas: Instagram y FB: venushas.clown