Robos de expedientes de causas contra represores y amenazas a querellantes en juicios por delitos cometidos durante la última dictadura formaron parte del menú para cerrar el 2009.
(Cecilia Litvin – Red Eco) Argentina – En Rosario, el 30 de diciembre pasado “los desconocidos de siempre” ingresaron a la casa de Josefina González y de su marido Federico Reynares. Revolvieron el dormitorio y escritorios, se llevaron copias de expedientes de causas, pero no robaron nada de valor. Eso sí, dejaron un pañuelo de Madres de Plaza de Mayo, que tenía la leyenda “1000 jueves”, manchado con sangre.
Ella es testigo en la causa “Díaz Bessone, Lofiego, Vergara, Marcote, Scortechini y Chomicki s/homicidio, violación y torturas”, ex causa Feced e hija de desaparecidos” y Reynares es secretario del Ministerio Público de Santa Fe y empleado de la fiscalía que tiene a su cargo acusaciones contra represores.
En conferencia de prensa, Josefina González aseguró: “No nos sentimos solos. No tenemos miedo. Hay que seguir, hay que pelear, y que ningún testigo tenga miedo de declarar. No nos van a asustar porque estamos juntos y somos muchos”.
Josefina fue secuestrada en 1976, cuando tenía tan solo cinco meses de edad, junto a su hermana y su madre que fue asesinada poco tiempo después.
De la conferencia también participaron representantes del gobierno provincial, quienes ratificaron que se dispuso el pase a disponibilidad de dos policías que estaban a cargo de la custodia de la casa de González. Agregaron además que se están tomando las medidas necesarias para investigar y esclarecer el hecho.
En tanto, desde la agrupación H.I.J.O.S. Rosario afirmaron, a través de un comunicado, que “la verdadera manera de terminar con este tipo de hechos es realizando de una vez todos los juicios contra los genocidas, terminar con la impunidad y que los asesinos, torturadores y vende patria de la dictadura sean condenados a cárcel común, perpetua y efectiva”.
Así como dos policías fueron puestos a disponibilidad en Santa Fe, en la provincia de Buenos Aires un efectivo, que había sido exonerado, fue detenido por el robo a la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense. El hecho ocurrió también el 30 de diciembre pasado, cuando dos personas ingresaron a la institución y se llevaron la computadora personal de la titular Sara Derotier de Cobacho, una pulsera de plata, dinero, teléfonos celulares, y legajos de represores y denuncias por delitos cometidos por policías. De mucha de la información que robaron no hay copias, por ejemplo de datos relacionados a la causa sobre la desaparición de Luciano Arruga.
Como suele ocurrir en estos casos, primero se habló de un robo común, pero Derotier de Cobacho aclaró que los ladrones habían tenido un “accionar policial” y que conocían cuestiones del funcionamiento interno de su oficina. De hecho, hoy mismo reconoció al único detenido como uno de los autores del robo. Se trata de Juan Mateo, un policía que fue exonerado de la Bonaerense a comienzos de diciembre de 2009.
En este sentido, el colectivo Justicia Ya! La Plata remarcó que este hecho “fue posible porque no fue desarmado el sistema represivo que viene desde la dictadura, donde muchos de los represores en los ’70, continúan trabajando o teniendo vínculos con la Bonaerense”: “El Ministerio de Seguridad se limita sólo en algunos casos a poner en disponibilidad o exonerar policías, dejándolos libres, sin enjuiciarlos ni investigar las redes mafiosas que hay dentro de la misma fuerza”, señalaron a través de un comunicado.
Desde la Comisión Provincial por la Memoria afirmaron que “todavía hay más de 9 mil agentes que vienen de la dictadura, de los cuales 3 mil han pasado por centros clandestinos de detención y siguen en actividad”. Es por esto que pidieron la “purificación real” de la policía bonaerense.
Justicia Ya! manifestó que si los juicios a los genocidas se hubiesen realizado en tiempo y forma “todos por todos”, es decir si se hubiera juzgado a todos los represores por todos los compañeros detenidos-desaparecidos, ya no habría posibilidad de que se sucedan hechos tan amenazantes e impunes. “Tampoco hubieran ocurrido las desapariciones de Jorge Julio López (de la que se cumplen 40 meses el próximo 18 de enero) y la del adolescente Luciano Arruga hace un año; ya que en ambas causas hay elementos que prueban la participación de la policía”.
Por último, destacaron la necesidad de conocer los nombres de los represores cuyos legajos fueron sustraídos “para entender qué relación guarda con los casos nombrados y con los juicios que están elevados para este año”.
Mientras tanto los juicios por delitos de lesa humanidad continúan; tal es el caso de las audiencias contra los represores que actuaron en el Centro Clandestino de Detención que funcionaba en la ESMA. Las jornadas se retomarán el próximo jueves 14 de enero, a las 9, en los Tribunales de Comodoro Py 2002. Para ese día, la agrupación H.I.J.O.S. Capital realizó un pedido a todos los fotógrafos. Es que durante las primeras audiencias, el represor Alfredo Astiz sacó el libro “Volver a Matar” de Juan Bautista “Tata” Yofre, situación que fue fotografiada. A partir de este hecho, el Tribunal Oral y Federal N°5, que lleva adelante el juicio, resolvió suspender el permiso del ingreso de reporteros gráficos hasta nuevo aviso, aunque aclaró que si hay un número “considerable” de fotógrafos acreditados daría permiso para tomar las imágenes. Es por esto que H.I.J.O.S., a través de un comunicado, pidió apoyo “para luchar juntos por la publicidad plena de estos Juicios”: “Sabemos que juntos podemos más, y ustedes, con sus cámaras, son imprescindibles”, afirmaron.
Para las acreditaciones se debe enviar previamente un e-mail a prensa.poderjudicial@csjn.gov.ar o comunicarse al 4371-2313.
La última semana de 2009 demostró una vez más que el avance en las causas por los crímenes de lesa humanidad genera respuestas violentas por parte de los investigados. La única forma que los represores conocen para contestar es a través de intimidaciones y amenazas.
Pero el cierre del año, y lo que va de 2010, también mostró la inmediata solidaridad que reciben las víctimas y la necesidad e importancia de no bajar los brazos y continuar la lucha hacia la verdad y la justicia.
Fuentes: Justicia Ya! / Redacción Rosario / Argenpress



