Con varias sucursales en Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero, la cadena de supermercados más importante del norte del país, que compró en marzo del año pasado los ingenios Marapa y Concepción por 200 millones de dólares, ahora alega crisis y deja a 1.200 familias en la calle.

A Luque no le importa dejar a quienes les garantizaron sus ganancias en la calle. Además les quiere pagar solo el 60% de la indemnización que les corresponde y en cómodas 13 cuotas.

Las trabajadoras y trabajadores despedidos denunciaron también una importante deuda que Luque se niega a saldar. No cobraron los salarios de agosto y septiembre (ambos meses trabajados en su totalidad) y por supuesto tampoco octubre. Es por esta situación desesperante que muchos debieron agarrar la indemnización de solo el 60% que terminarían de cobrar, en el mejor de los casos, en un año y un mes.

El empresario cuenta con una enorme fortuna, por lo que la excusa de crisis es solo eso, una excusa para no pagar salarios durante meses y despedir sin indemnización, para seguir pisoteando los derechos de los trabajadores.

Emilio Luque además de la compra de ingenios a Atanor en 2018, donde emplea a más de 1400 trabajadores, posee molinos y otras empresas. Sin embargo desde el año pasado comenzó a pagar los salarios atrasados, en cuotas y con tickets tanto en ingenios como en los supermercados. Pese a las denuncias en el Ministerio de Trabajo que realizaron sus trabajadores, el Gobierno permitió que continúe con ese accionar y manteniendo a todo el personal con la incertidumbre y riesgo de perder la fuente laboral.

Fuente: La Izquierda Diario