Se trata de los represores que actuaron durante la última dictadura militar en los Centros Clandestinos de Detención, “Club Atlético”, “El Banco” y “El Olimpo”.

 

(Olivier Reboursin – Red Eco) Ciudad de Buenos Aires. En la tarde del martes 24 comenzó a tramitarse ante el Tribunal Oral Federal Nro. 2 de la Capital Federal, un nuevo juicio por crímenes de lesa humanidad y terrorismo de Estado perpetrados durante la última dictadura militar.
Bajo la carátula de causas “Miara” y “Tepedino”, los jueces Jorge Tassara, María Laura Garrigós de Rébori y Ana María D’Alessio juzgan a diecisiete represores. Diez de ellos son ex integrantes de la Policía Federal, dos ex miembros de la Gendarmería, un oficial del Servicio Penitenciario, un ex agente civil del área de Inteligencia del Ejército, y tres militares que respondían durante la dictadura a esta arma, siendo dos de ellos responsables del tristemente célebre “Batallón 601” de Inteligencia. El juicio, que se estima durará ocho meses, se centra en el circuito represivo integrado por el Centro Clandestino de Detención que como unidad represiva tuvo tres sedes en la Ciudad de Buenos Aires: el “Club Atlético”, el “Banco” y el “Olimpo”. Es el primer proceso que se da luego de las escandalosas absoluciones a los “jefes de área” en el reciente juicio llevado a cabo por el Tribunal Oral Nro. 5. Lo que motivó que diversos organismos de Derechos Humanos convocaran previo al comienzo de la audiencia a un acto en las puertas de los Tribunales de Comodoro Py, donde exigieron una vez más el justo castigo y la condena a todos los represores.
El problema de la publicidad de las audiencias volvió a ser central ya que si bien el TOF Nro. 2 no mostró la intransigencia que caracteriza al cuestionado TOF Nro. 5, una vez más se prohibió la televisación en directo de la apertura de la audiencia como así también los registros en audio. Incluso, hubo una novedosa y discutible decisión de impedir que se fotografíe a los imputados, alegando que los mismos debían ser más tarde reconocidos por las víctimas sobrevivientes. Sobre este punto, el abogado de una de las querellas, Rodolfo Yanzón, adelantó su negativa a un posible pedido de reconocimiento físico de los imputados por parte de las defensas asegurando que treinta años después de los crímenes no es el momento procesal oportuno, debiendo tomarse como pruebas otros medios.
Quizás uno de los momentos más impactantes de la jornada de inicio del juicio fue el ver entrar a los genocidas a la sala de audiencias en fila, esposados y bajo una fuerte custodia por parte del personal del Servicio Penitenciario, en oposición a casos anteriores como el del prefecto Héctor Febrés, represor de la ESMA quien entró libremente detrás de una única persona que le indicó donde sentarse u otros genocidas que llegaron en taxi por gozar del privilegio del arresto domiciliario. “Eso es muy bueno” dijo Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo (LF) y precisamente vinculando el caso Febrés y su asesinato en diciembre de 2007, el abogado Yanzón pidió se informe de ahora en más sobre todas las visitas que los represores reciban en su lugar de detención para evitar consecuencias similares.
La audiencia comenzó con la información, brindada por Tassara en ejercicio de la presidencia del Tribunal –que rotará a través de sus tres miembros mientras dure la etapa de juicio oral  – en relación al proceso contra los militares Carlos Alberto Roque Tepedino, Mario Alberto Gómez Arenas, Enrique José Del Pino, los dos primeros Jefe y Sub Jefe del “601” y el ex oficial penitenciario Juan Carlos Avena por los crímenes vinculados a esa área del Ejército, que se iniciará una vez que haya sentencia en la causa en trámite en San Martín por los crímenes de los Centros Clandestinos de Detención que funcionaran en Campo de Mayo, atento a la identidad de imputados en ambas causas.
Acto seguido, se dio lectura al requerimiento de elevación a juicio elaborado por el Fiscal de Primera Instancia, en el que se señala el funcionamiento de los tres campos de concentración, características similares y el paso por ellos de los mismos secuestrados detenidos desaparecidos, además de idénticos represores. Esta situación fue denominada en el documento como parte de la “maquinaria del terror” y el “plan criminal global” engendrado por la dictadura.
Más adelante la requisitoria imputó a cada uno de los acusados, el ex Comisario Samuel Miara “Cobani” apropiador ilegal de los mellizos Reggiardo Tolosa; el ex integrante de la banda de Aníbal Gordon, Raúl Guglielminetti; el ex policía Julio Simón “Turco Julián”, y los demás represores Raúl González, Eufemio Uballes “Fuhrer”, Eduardo Kalinek “Dr. K”, Roberto Rosa “Clavel”, Juan Carlos Falcón “Kung Fu”, Luis Juan Donocik “Polaco Chico”, Oscar Augusto Rolón “Soler”, Eugenio Pereyra Apestegui “Quintana”, Juan Carlos Avena “Centeno” , Guillermo Cardozo, Ricardo Taddei y Enrique José Del Pino por los más de 180 casos de Privación Ilegal de la Libertad y Tormentos inferidos a militantes populares en las tres sedes del circuito represivo, señalando que todos ellos cumplían en los campos funciones de secuestradores e interrogadores bajo tortura de los detenidos.
En tanto, integrantes de distintos organismos de DDHH como Madres de Plaza de Mayo (LF), Familiares, la Liga, HIJOS y AEDD, junto con militantes de fuerzas políticas de izquierda y centro izquierda acompañaron con cánticos y vistiendo una remera alusiva con la inscripción “Yo me pongo la camiseta por el juicio y castigo” el devenir de la audiencia. Más temprano desde un escenario en el que participaron representantes de diversos organismos, centrales sindicales como la CTA y personalidades de la cultura y el espectáculo, habían dado su testimonio en apoyo a este nuevo juicio Taty Almeida de Madres (LF), Lita Boitano de Familiares y Agustín Cetrángolo y Carlos Pisoni de HIJOS.
Las próximas audiencias se realizarán en Comodoro Py 2002, Salón Auditorium los días lunes, martes y miércoles, desde las 9, y se calcula que prestarán declaración testimonial alrededor de cuatrocientas personas.