En abril de 2014, se logró que la Legislatura aprobara por unanimidad la expropiación del inmueble para que allí funcionara una escuela pública de nivel inicial. Recién en noviembre de ese año comenzaron las obras, pero a pesar de los 27 meses transcurridos los trabajos no se finalizaron.
Las familias y docentes denuncian que una obra que debía llevar entre 10 a 12 meses fue sistemáticamente paralizada por falta de materiales, falta de pago a trabajadores e irregularidades en la designación de empresas: “El gobierno, habiendo reconocido que este año dejó sin el derecho de acceder a la educación pública a más de 11.000 niños y niñas en edad escolar obligatoria, sigue sin darle prioridad a la construcción de más escuelas y jardines”.
En diciembre de 2015, el por entonces flamante subsecretario de Gestión Financiera y Administración de Recursos, Alberto Gowland, respondió ante el reclamo de la comunidad educativa: “seguramente se frenó la obra porque la plata fue para la campaña”. Luego, aseguró que la obra se reiniciaría, que la escuela estaría terminada para diciembre de 2016 y que incluso las familias del barrio podrían elegir el jardín en la inscripción on-line.
“Hoy se desenmascara la mentira: la escuela no está terminada, no aparece en la inscripción on-line y no se ha avanzado en la creación legal de la escuela. Gowland miente y no abre la escuela, Andrea Bruzos, la subsecretaria de Coordinación Pedagógica y Equidad Educativa, no designa a los docentes y la ministra de Educación Soledad Acuña mira para otro lado”, advirtieron docentes y familias.
En este marco, exigen la terminación de las obras de la Escuela Infantil Carlos Fuentealba; la designación inmediata de la Planta Orgánica Funcional Docente por acto público y designación inmediata como Escuela Infantil “Carlos Fuentealba” con modalidad completa, con salas desde 45 días a 5 años; y un plan de construcción de escuelas y jardines, garantía de vacantes en escuelas públicas de gestión estatal para todos los que la soliciten.




