Se anunció para el jueves 29 de setiembre la llegada de las fuerzas de gendarmería a la provincia gobernada por Miguel Lifschitz. Es la segunda vez que se va a instalar un destacamento de gendarmes en ciudades de Santa Fe, pero esta es la primera desde que el gobierno nacional está en manos de Cambiemos. Red Eco Alternativo
(Leandro Yanson-Red Eco) Santa Fe- Las negociaciones entre el Partido Socialista y la ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich tuvieron inicio a partir de la instalación en la agenda de gran cantidad de asesinatos producidos en las ciudades de Santa Fe y Rosario. Para esta última, sólo en 2014, se contabilizaron 250 muertes.
El resultado de las conversaciones fue que las tropas se desplegarán por el territorio santafesino con el objetivo declarado de combatir al narcotráfico y otros delitos complejos. Esta intervención conjunta de fuerzas de seguridad se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2017.
La dirección del operativo estará a cargo de un Comité Operativo Conjunto de las fuerzas federales – Gendarmería, Prefectura Naval, Policía Federal y Policía de Seguridad Aeroportuaria- policía provincial y servicio penitenciario provincial para acciones operativas. El acuerdo establece que delitos federales tales como narcotráfico, tráfico de armas, trata de personas o lavado de dinero quedarán bajo supervisión de Gendarmería Nacional.
Respecto del número de gendarmes hay varias versiones entre distintos medios, van desde 1000 a 3000. La ministra Bullrich se negó a dar un número preciso, pero hizo énfasis en que serán “muchos”. También en el día de hoy tras la reunión con Lifschitz dejó bastante en claro que sería ella quien estaría a cargo del comité, marcando una distancia sobre la incidencia del gobernador en el mismo, un hecho que fue centro de discusiones desde el anuncio del operativo.
Todo esto coincide con una situación de conflicto que se estuvo desarrollando en la ciudad de Rosario, enmarcada en las dos movilizaciones de “Rosario Sangra”, convocatorias que exigieron por “seguridad”, las cuales interpelaron a varios sectores de la ciudad.
La llegada de los gendarmes a Rosario se da entonces en el marco de la declaración del estado de emergencia en seguridad, un paquete de medidas impulsados por la intendenta Mónica Fein, que establecen la flexibilización de la asignación de partidas presupuestarias para acciones vinculadas a la seguridad ciudadana y la posibilidad de efectuar contrataciones directas para bienes y servicios relacionados a la temática por un lapso de seis meses.
El plan de despliegue de fuerzas nacionales en la provincia y saturación de los barrios periféricos de los grandes centros urbanos de Santa Fe se inspira en el que impulsó hace dos años el entonces secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni.
El 6 de abril de 2014 unos 2000 agentes de Gendarmería y Prefectura llegaron a Rosario con el objetivo de desbaratar el narcotráfico y “pacificar” las zonas más calientes. Se allanaron 89 bunkers y se detuvo a 25 personas, pero la cantidad de sustancias incautada fue tan baja que las autoridades ni la informaron.
Lo que sí crecieron fueron las denuncias de organismos de derechos humanos y movimientos barriales hacia las fuerzas de seguridad, por apremios ilegales contra los jóvenes de los barrios más humildes.

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