Impunidad fácil

Los asesinatos de jóvenes en manos de la policía continúan repitiéndose. Pocos son los casos que llegan a juicio y cuando ello ocurre pesa más el poder de las fuerzas de seguridad que la necesidad y obligación de lograr justicia.
(Cecilia Litvin – Red Eco) Buenos Aires – Era la madrugada del 3 de setiembre de 2007 y Carlos Alejandro Suárez de 21 años se preparaba para entrar al galpón de chatarra Freitas de Mar del Plata, donde realizaba changas. Antes de que saliera para su trabajo, su madre le pidió que le comprara en una estación de servicio cercana un remedio, ya que se encontraba mal del hígado.
Carlos salió, pero nunca volvió ya que el ex comisario Roque Benítez le disparó por la espalda desde una ventana. La explicación fue que había escuchado ruidos y temía por la integridad de su esposa y de la de él mismo.
Según pudo comprobarse a través de peritajes posteriores, Carlos no portaba ningún tipo de arma y tampoco pertenencias que no fueran de él. De esta manera, quedó descartado un forcejeo previo o un intento de robo.
En ningún momento, Benítez negó haber disparado, pero aseguró haber actuado en legítima defensa. Desde el principio sabía que sería protegido por la fuerza de la que había formado parte durante años. En este sentido, Elsa Otero, madre de Carlos, afirmó haber visto entrar y salir tranquilamente a Benítez de la comisaría 16, donde se acercó a declarar.
El pasado viernes comenzó el juicio contra Benítez, quien esperó el proceso en libertad. Por primera vez, la querella estuvo a cargo del Frente Antirrepresivo de Mar del Plata.
La estrategia de la defensa se basó en que existió un intento de robo por parte de Carlos Suárez y un acto de legítima defensa de parte de Benítez. Las irregularidades del proceso fueron muchas, una de las más claras fue la aparición de testigos durante el juicio, personas que nunca antes se habían presentado.
En tanto, para los abogados querellantes lo sucedido aquella madrugada fue claramente un homicidio. La bala salió de un revólver calibre 38, hirió mortalmente a Carlos por la espalda, traspasando su tórax. Los peritajes presentados así lo confirmaron. Por esto, solicitaron para Benítez 12 años de prisión. Por su lado, la fiscal del juicio pidió sólo 3 años para el ex policía afirmando que se trató de un abuso de legítima defensa.
La sentencia se conocerá en principio el próximo lunes 6 de julio a las 13 en los Tribunales ubicados en Almirante Brown y Tucumán de Mar del Plata. La realización de esta última audiencia está supeditada a lo que decida el Poder Judicial local respecto a la suspensión de actividades como medida preventiva de la gripe A.
De todos modos, las expectativas de los querellantes no son del todo positivas. Por un lado, porque Benítez tiene 63 años y algunos problemas cardíacos, por lo que dan por descontado que en caso de ser hallado culpable será con arresto domiciliario.
Pero, además, desde el Frente Antirrepresivo afirmaron que el juicio ha sido enmarcado dentro de la llamada “ola de inseguridad”, con la que se insiste desde distintos sectores de todo el país y particularmente de Mar del Plata, luego del reciente asesinato de un taxista.
Pero la injusticia que podrían vivir los familiares de Carlos, no es propio de este caso. También puede encontrarse en lo sucedido con Rodrigo Corzo.
La madrugada del 28 de Junio de 2003, Rodrigo de 27 años se dirigía en auto a la casa de su novia. Pero antes de llegar fue interceptado en el Puente de Santa Rosa y Acceso Oeste por un móvil policial del entonces Comando de Patrullas de Hurlingham (hoy Departamento Distrital). Rodrigo fue asesinado por la espalda por el oficial inspector Cristian Alfredo Solanas, quien iba acompañado por el sargento Ariel Horacio Núñez. Además, como en tantos casos de gatillo fácil, se le “plantó” un arma para simular un enfrentamiento o intento de robo.
En 2007, Solanas fue llevado a juicio y condenado a 16 años, pero la causa sigue a la espera de que el Tribunal de Casación dicte sentencia firme. En tanto, Núñez, quien desde un primer momento sostuvo que no vio cuando lo mataron a Rodrigo porque “manejaba con los ojos cerrados”, tiene pendiente una causa penal y hoy se encuentra prófugo.
Por esto, los familiares y amigos de Rodrigo convocan para el próximo 5 de Julio, a las 14, a una movilización y a un festival en la Plaza San Martín de Morón. La consigna es por la aparición y cárcel para Núñez, por los más de 2500 chicos asesinados por el Estado. Es decir, para exigir basta de impunidad y gatillo fácil.