En la tarde del miércoles 4 de noviembre, tras una espera de casi tres horas, los doce integrantes del jurado popular, que ofició en el juicio que se realizó en la localidad neuquina de Zapala, declararon a Relmu Ñamku no culpable de los cargos de tentativa de homicidio, lesiones graves y daño agravado. A su vez, Mauricio Rain fue declarado no culpable de lesiones graves y en el caso de Martín Maliqueo la fiscalía no pidió pena.

En el caso de Relmu Ñamku, el jurado popular (integrado por 12 ciudadanos, 6 de ellos de origen mapuche) sí la halló responsable por daños simples a la camioneta de la oficial de justicia Verónica Pelayes.
“Nos vamos con la frente bien alta y a seguir en la lucha por la unión de los pueblos”, declaró Relmu tras conocer la sentencia.
Martín Maliqueo aseguró: “es un juicio histórico para mi pueblo”. Además, le dijo a la fiscal Sandra Gonzalez Taobada que le debe unas disculpas públicas al Pueblo Mapuche.
El abogado de Relmu adelantó que el cargo de “daño simple” es una pena leve por lo que buscará revertirla también.
Esta persecución a Relmu Ñamku y a la comunidad Winkul Newen se originó el 28 de diciembre de 2012, cuando estaba por comenzar la feria judicial, y la jueza Ivonne San Martín dictó una medida pedida por la fiscalía para facilitar el ingreso de la petrolera Apache y de la policía al territorio de la comunidad, en el paraje Portezuelo Chico, a unos 30 kilómetros de Zapala.
La orden de desalojar el camino bloqueado fue resistida por la comunidad y hubo una pedrada. Allí se lesionó la auxiliar de justicia Verónica Pelayes: sufrió la fractura del tabique nasal y una herida en el pómulo. Ninguno de los testigos presentados por la fiscalía y la querella identificó a Relmu Ñamku como la persona que arrojó la piedra que lastimó a Pelayes.
Finalmente al salir del tribunal Relmu señaló: “Acá se respiran aires de lucha. Vamos seguir construyendo un movimiento indígena que realmente quiera luchar, vamos a luchar por la recuperación de los territorios que nos sacaron y por devolverle la dignidad a nuestros pueblos”.

Fuentes: Anred / Cosecha Roja / Amnistía Internacional