Daniel Scioli y Florencio Randazzo son dos de los principales candidatos presidenciales del Frente para la Victoria de cara a las elecciones de octubre. De hecho, ambos pretenden postularse a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias para competir por el lugar que dejará CFK. A raíz de una serie de declaraciones realizadas por el ministro de Interior y Transporte de la Argentina en contra del gobernador bonaerense a quien acusó de “ser promocionado por el establishment económico y mediático”, comenzaremos a analizar cómo aborda esta tensión interna Página 12, el diario que busca que el kirchnerismo sea reelecto. Red Eco Alternativo.
(Ramiro Parodi – Red Eco) Argentina – Puertas adentro del kirchnerismo hay una clara premisa desde un sector que sugiere que Daniel Scioli no es del “riñón” kirchnerista. Esta posición fue la que de alguna manera intentó explicar Florencio Randazzo la semana pasada cuando sostuvo, en el programa 678 (TV Pública), que “yo dudo que Daniel Scioli pueda ser el candidato de Cristina (…) Acá estamos disputando el futuro de la Argentina como para que alguien quiera ocultarse detrás del peronismo para decir que son la continuidad de esto, no tienen nada que ver con esto”.
Previamente, a su vez, lo había comparado con Sergio Massa y Mauricio Macri al decir que “no tienen convicciones, no son militantes, no entienden lo que es la política (…). Son unos oportunistas, dicen lo que las encuestas quieren escuchar (…). Yo no confiaría el destino de mis hijos en ninguno de estos candidatos”. De cierta manera esta postura es sostenida también por otros kirchneristas como los miembros de Carta Abierta quienes ya han declarado que Scioli no los representa: “Sería peligroso y negativo que Scioli fuera nuestro candidato”, sostuvo el año pasado Eduardo Jozami.
Al respecto podemos caracterizar al abordaje del diario Página 12 como de “tensa calma”. ¿Qué queremos decir con esto? El matutino parece esforzarse por mantener un “equilibrio” en el tratamiento mediático de los dos pre-candidatos resaltando sus puntos fuertes. Si repasamos la última semana hay cinco notas que los involucran.
La gestión de Randazzo es ponderada por la renovación de los trenes: “Nuevos coches para la línea Roca” y “Un tren llamado deseo” son algunas de las notas que vuelven positivamente sobre el ministro. Mientras que a Scioli se lo aborda desde su encuentro con Martín Insaurralde en una nota denominada “El que se fue sin que lo echen”; otra llamada “A clases pero no todos”, en la que se retoma el conflicto de paritarias docentes con una exclusiva responsabilidad del gremio de la Federación de Educadores Bonaerenses por no llegar a un acuerdo, y otra denominada “Contra las alianzas forzadas” en la que el gobernador de Buenos Aires critica los diversos acuerdos entre la UCR, el Pro y el Frente Renovador.
Gestión, fidelidad y capacidad de resolución de conflictos son algunas de las características que Página 12 trata de subrayar de ambos candidatos. Recién el martes 10 de marzo el diario retomó el cruce entre ambos candidatos a través de una nota llamada “Una competencia que sube de temperatura”, en la que se le da da bastante voz a los argumentos sciolistas en contra de los dichos de Randazzo. A saber: “(con sus declaraciones) Randazzo le hace el juego a Macri” y “Randazzo está cuestionando a un hombre que fue elegido por Néstor Kirchner para acompañarlo en la fórmula 2003, un binomio ejemplar en la historia argentina”.
Aunque, en línea con la intención de Cristina Fernández de Kirchner de mostrar unidad en el frente interno (CFK presentó públicamente el Airbus con ambos pre-candidatos), rápidamente P12 salió a calmar las aguas a través de las declaraciones de Mariano Recalde: “Tanto Scioli como Randazzo pueden continuar con el proyecto" y una nota denominada “Un paréntesis a los cruces de campaña”, en la que explica que la dimensión del conflicto puede traer consecuencias negativas y rupturas luego de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
Por ahora, P12 no termina de fijar una postura. Creemos que su estrategia, por el contrario, es limpiar de conflictividad a ambos pre-candidatos para que lleguen a las elecciones con una imagen lo más consolidada posible. De alguna manera, es lo mismo que está haciendo CFK pero eso ya corresponde a otro análisis.
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