El martes 6 de enero murió Néstor Femenía, un nene qom de 7 años, que vivía en Chaco. Falleció desnutrido y enfermo de tuberculosis. Su historia revela la desidia estatal, la discriminación y la falta de oportunidades para gran parte de la población en una provinica donde la pobreza ronda el 50 por ciento. Lejos está de ser “un caso aislado”, tal como definió el jefe de gabinete y gobernador en uso de licencia de Chaco, Jorge Capitanich, al referirse a lo sucedido con Femenía. Red Eco Alternativo.
(Cecilia Litvin – Red Eco) Chaco – “Néstor es otro niño más (es un pibe menos), tan anónimo como tantos niños que caen bajo el veneno sistémico, un Proteo que hoy se viste de paco devastador, mañana de gatillo fácil, todos los días de hambre, desnutrición, tuberculosis. Y una partida de defunción que legaliza una falacia, una mentira atroz: Néstor murió de ‘enfermedad’. Cuando en realidad Néstor fue víctima de una muerte provocada por abandono y desidia. Murió de hambre y tuberculosis. Murió asesinado por las esquirlas de una pata asistencial del Estado”, afirmó Silvana Melo en su nota “Néstor: Otro crimen sistémico” publicada en la Agencia Pelota de Trapo apenas conocida la información de la muerte de Néstor Femenía.
Cuando los médicos del Hospital de Bermejito le detectaron la tuberculosis al niño, les dijeron a sus padres que debía ser tratado allí mismo. “Por causas o razones históricas y actuales complejas, que componen un cuadro de notable disfuncionamiento del sistema público de El Impenetrable, Néstor no llegó al hospital sino únicamente al médico indígena. Cuando la tuberculosis se agudizó, lo llevaron al hospital de Bermejito (…) La Dra. Miriam Benítez quiso derivar al niño qom a un centro de mayor complejidad y se encontró con una cerrada negativa del sistema. (…) Cuando se conoció el caso de Néstor por los medios de comunicación, rápidos de reflejos, desde Bermejito se lo derivó al hospital Güemes de Castelli, que es el más importante y de mayor complejidad de la zona sanitaria V. (…) Días después, por las mismas causas o razones históricas y actuales que fracturan la convivencia entre las comunidades indígenas y el mundo blanco, fundamentalmente en lo que es asistencia social y sanitaria, en las que prevalecen el doble estándar de atención y de discriminación que desembocó en un funcionamiento caótico y deshumanizado de la salud pública, los padres y Néstor ‘se escapan del hospital sin terminar el tratamiento’ según argumenta el sistema, que permaneció imperturbable, teóricamente respetando la ‘voluntad de la familia’. La vuelta del niño qom a su lugar pobre, sin comida nutritiva, sin ambiente sano, sin tratamiento contra la tuberculosis y sin la intervención del sistema socio-sanitario, inexorablemente derivó en un agravamiento de la tuberculosis y de la desnutrición que victimizó al niño”, describieron desde el Centro de Estudios e Investigación Social Nelson Mandela de Chaco.
A pesar de que nuevamente el niño fue internado y su familia resolvió dejar el hospital, la documentación médica que se envió luego al nosocomio pediátrico de Resistencia señalaba que el tratamiento anti-tuberculosis se había realizado de manera regular y puntillosa.
“En los hospitales de Bermejito y de Castelli se preguntan ¿por qué se escaparon y no se quedaron hasta terminar el tratamiento? Salvo una persona que entiende, que sabe que las comunidades indígenas tienen sus propias creencias sobre la salud humana y, especialmente, sobre las causas ancestrales de la tuberculosis y del Mal de Chagas, a lo que se suman los prejuicios de la medicina blanca, la discriminación y la inexistente atención primaria de la salud, lo cierto y concreto es que el sistema sanitario hace agua en el trabajo en terreno, que sobresale por su falta de compromiso, desorganización y deshumanización. Se agrega al cuadro de anti-salud la pésima implementación del sistema de asistencia social”, agregaron desde el Centro Mandela.
Aislamientos
La salud de Néstor Femenía continuó empeorando hasta que el martes 6 de enero falleció. La noticia y su foto recorrieron los medios tradicionales que poco y nada se habían ocupado de su realidad antes de su muerte. Al ser consultado por lo sucedido en su provincia, el jefe de gabinete de la Nación, Jorge Capitanich, habló de un “hecho aislado”.
Sin embargo son numerosos los datos que desmienten la declaración del funcionario nacional.
A partir de una presentación efectuada por la Defensoría del Pueblo, en la que calificaba la realidad en El Impenetrable chaqueño como un “extermino continuo, sistemático y silencioso”, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictó en 2007 una medida cautelar en la que intimó a los gobiernos nacional y provincial a dar respuestas inmediatas a las poblaciones originarias de la zona, al considerar que se estaban violando los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, vigentes en Argentina desde 2004.
En noviembre del año pasado, la Defensoría del Pueblo del Chaco entrevistó a integrantes de las comunidades dando cuenta que a siete años de dictada la cautelar la situación en la zona prácticamente no había cambiado.
Según revela Rodolfo Schwartz, integrante del Partido del Trabajo y del Pueblo (Partido Comunista Revolucionario) y de la Multisectorial de Chaco, se han construido hospitales regionales pero se mantiene la falta de medicamentos y equipos, y fundamentalmente de personal médico y enfermería como consecuencia de los bajos sueldos que se ofrecen. A su vez, remarcó que las condiciones de trabajo y producción para los sectores indígenas no han variado en estos años. Finalmente, explicó que a partir del informe realizado por la Defensoría se alertó sobre la creciente judicialización de la protesta social: “van a las rutas a exigir no sólo el cumplimiento de las promesas incumplidas, sino algo tan elemental como el agua para beber, tomando de charcos contaminados, entre otras cosas por las fumigaciones”, agregó Schwartz.
Realidades contrapuestas
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) del tercer trimestre de 2014, en la capital chaqueña la desocupación afecta sólo al 0,2% de la población activa y no hay subocupados. Hacia el interior provincial, el desempleo aumenta a 2%, lo que equivale a solo 6000 personas desocupadas.
La tasa de empleo a nivel provincial alcanza al 30,7% de la población, la más baja de todo el país. En cuanto a las personas que tienen ingresos (ya sea porque trabajan, son jubilados o pensionados, o reciben alguna prestación o renta), en Resistencia la mitad vive con menos de 3.500 pesos por mes. En tanto, el 34,8% de los asalariados está en negro.
Cabe recordar que las últimas cifras de indigencia y pobreza difundidas por el Indec son del primer semestre de 2013. En aquel momento, Resistencia tenía 1,4% de indigencia y 8,4% de pobreza. Desde entonces el organismo dejó de medir estos indicadores en todo el país.
Por su parte, el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi) sí lo siguió haciendo. Según datos del segundo trimestre de 2014, el 49,6% de la población del Gran Resistencia está por debajo de la línea de la pobreza. De ese porcentaje, el 13,6% no alcanza a contar con los ingresos necesarios para alimentarse adecuadamente.
“Con estas magnitudes de los niveles de pobreza e indigencia, el caso de Néstor Femenia no sólo no constituye ninguna sorpresa, sino que es claro que están dadas las condiciones para que existan otros similares”, aseveró Isaac Rudnik, director del ISEPCi. En este punto, desde el Centro Mandela afirmaron: “el analfabetismo, la pobreza y el hambre son los agentes causales de una enfermedad que sufre gran parte del pueblo qom. La desnutrición, con sus secuelas irreversibles, la mortalidad infantil, la desesperanza, el descreimiento y la marginalidad son los efectos directos. Estos son los síntomas principales de la tuberculosis, que es la más extendida pandemia de la historia, en la que la violencia social e institucional son sus signos más destacados. Su nombre total es injusticia social”.
Las cifras que maneja el ISEPCi y el análisis del Centro sirven para entender la indignación generalizada que provocaron los dichos de Capitanich, como así también que el certificado de defunción de Néstor Femenía indicara como causa de su muerte: “enfermedad”.
Al respecto, Silvana Melo – hacia el final de su nota publicada en la Agencia Pelota de Trapo – señaló: “Que quede claro: Néstor no murió de enfermedad. Su muerte fue provocada. Porque era evitable y no se evitó. Porque tuvo una vida y se la arrancaron diariamente. Por niño, por pobre, por qom, por desterrado, por condenado desde el origen. ‘Un niño que muere de hambre muere asesinado’, dice Alberto Morlachetti”.
Fuentes: Agencia Pelota de Trapo / Centro Nelson Mandela / Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana / INDEC / Marcha Impenetrable



