El 23 de octubre se conocerá la sentencia en el proceso que se le sigue a Melisa Belén Fernández Barrientos, Felipe Carrasco y Carlos Morales Toledo por el crimen de Atahualpa Martínez, ocurrido en Viedma en junio de 2008. Sin embargo, su mamá Julieta Vinaya calificó este juicio como una farsa y aseguró que a partir de estas audiencias no se podrá saber por qué, dónde y quién asesinó a su hijo. Red Eco Alternativo
(Red Eco) Río Negro – “Para el Poder Judicial con este juicio ya está, quedan estas tres personas imputadas. ‘Señora, usted quería justicia, acá la tiene, vuelva a su casa’, ese es el mensaje que nos dan a nosotros”, afirmó Julieta Vinaya a Enredando las mañanas (ELM), el programa de la Red Nacional de Medios Alternativos.
En veinte días se conocerá la sentencia en este juicio que, para la mamá de Atahualpa, está cargado de irregularidades y que no permitirá saber por qué asesinaron al joven, dónde, y cómo lo trasladaron al lugar en el que fue hallado el cuerpo, ubicado a 5 kilómetros del bar y pool Mi Loca, donde fue visto por última vez.
“Por eso nosotros desde un primer momento decidimos quedarnos afuera (del juicio), aparte es bien evidente que no se quiso investigar, no se quiso saber absolutamente nada porque en algún momento empieza a declarar el ex comisario Omar Sosa, y da otra línea de investigación, estuvo dos horas hablando y nadie le preguntó nada, hablaba de policías, narcotráfico, vinculaciones, y nadie le preguntó nada”, agregó Vinaya a ELM.
Para la madre de Atahualpa, no se quiere investigar más, ni preguntar más, para no llegar a “más arriba”: “este juicio nos muestra cómo se maneja el poder judicial, cobran un sueldo, tendrían que investigar, pero no lo hacen, hacen como que investigan, pero en realidad es la familia la que investiga, no ellos. Y ellos tienen todos los recursos. (…). Es tan evidente que no se quiere saber, porque estaríamos involucrando a otras entidades, a otras personas, que es destapar una olla que nadie quiere destapar. (…) Atahualpa era muy observador, y para mí que él vio algo que no tendría que haber visto”, aseveró.
Irregularidades
El 15 de junio de 2008, Atahualpa Martínez salió con unos amigos. Tenía 19 años y estaba cursando quinto año. Tenía previsto a fin de ese año viajar a Cuba para estudiar medicina.
El amigo con el que estaba en el boliche Mi Loca fue al baño y cuando regresó Atahualpa ya no estaba. Su cuerpo apareció horas más tarde a 5 kilómetros de ese lugar, en un descampado de las afueras de Viedma, con un disparo calibre 22 en la espalda.
Desde un principio, la familia de Atahualpa notó irregularidades. Comenzó a actuar en la causa la fiscal Daniela Sagari pero en las primeras 24 horas la enviaron a hacer un curso de capacitación a Bariloche; en los diarios de la zona aparecieron imágenes de policías que fotografiaban el cuerpo del joven asesinado con los celulares – en palabras de Vinaya – como si fuera un trofeo. No se siguió el protocolo previsto cuando se encuentra un cuerpo en estas circunstancias, que incluye la realización de análisis y pericias para determinar por ejemplo la hora en que se produjo la muerte, dato que finalmente no pudo saberse. Tampoco se resguardó el lugar donde encontraron el cuerpo. A su vez, la justicia estuvo investigando durante un año al propio Atahualpa, a sus amigos y a la familia.
Vinaya denunció que incluso movieron de lugar el cuerpo de Atahualpa y pidió que se investigue a la policía, a la noche, a los boliches de la zona. “Nos decían que si nosotros creíamos que había sido la policía, que les lleváramos un testigo. Siempre se llevó pescado podrido, y la policía era la que llevaba las pistas falsas. Lo dejaron morir desangrado porque él estuvo agonizando durante cuarenta minutos, no sabemos dónde, pero si hubieran querido lo podrían haber salvado”, afirmó Julieta Vinaya en una entrevista realizada por La Olla TV durante las primeras audiencias del juicio.
El primer abogado que tuvo Julieta Vinaya no hizo ciertas recusaciones necesarias y se vencieron plazos legales de la causa por lo que la familia de Atahualpa quedó afuera del expediente, sin poder ser querellante. “A pesar de eso nos seguía llegando la cédula como que éramos querellantes. O sea que el juicio lo pensaban hacer con nosotros diciendo que éramos querellantes. Empezamos a descubrir muchas falencias. Por eso nosotros como familiares decidimos no presentarnos, porque realmente están haciendo una mentira, se estaban riendo de nosotros porque nosotros confiamos durante cinco años en el Poder Judicial. “¿Cuándo nos pensaban decir que nosotros no éramos querellantes?”, agregó Vinaya a La Olla TV.
En 2012 fueron detenidos y procesados Melisa Belén Fernández Barrientos, Felipe Carrasco y Carlos Morales Toledo, acusados por su participación en el crimen. Son las tres personas que están siendo enjuiciadas en este momento. Para Vinaya se trata de tres perejiles, una razón más para calificar este juicio como “una farsa”.
Más allá del juicio
“Lo que si estamos intentando y pidiendo desde el 9 de junio que llevamos todo el expediente a la Comisión de Asuntos Constitucionales, es que se arme una comisión investigadora que investigue lo investigado, es decir que se pueda investigar a partir del 15 de junio de 2008 hasta ahora qué se hizo, qué no se hizo, queremos saber la verdad. A través de esta comisión se podría saber la verdad, pero no sé por qué cuestión esto está cajoneado desde el 9 de junio. Es por eso que estamos tratando de conseguir avales como para intentar que se pueda destrabar esto y nos damos cuenta que evidentemente hay personas, legisladores, políticos que ni les interesa el tema de Atahualpa porque sería llegar a más arriba, no sé a quién se tocaría pero evidentemente estamos hablando de personas selladas, con un cierto poder, porque sino ya hubiéramos sabido hace años qué es lo que pasó con Ata, y qué es lo que hace que de alguna manera lleguemos acá, a esta instancia, todas las movidas que he hecho, que me he ido a un montón de lugares, que lo he denunciado, me he ido a Bolivia casi un mes a trabajar con las universidades, fue a la segunda asunción de Evo (Morales, presidente de Bolivia), distribuí 4.000 volantes, estuve en distintas marchas, acompañé a los familiares, eso ha hecho que de alguna manera se siga investigando porque sino esto hubiese quedado cajoneado”, señaló Julieta Vinaya a ELM.
Vinaya sabe que aunque el poder político y judicial la ningunee, ella no está sola, forma parte de Madres en Lucha. Pero además, lamentablemente, hay muchas familias en situaciones similares a la suya. Tan solo hasta principios de 2009 las cifras indicaban que en el sur del país eran alrededor de 100 los jóvenes asesinados. En su mayoría, eran pobres, de la periferia, y sus casos están prácticamente todos impunes.
Fuentes: Enredando las mañanas (RNMA) / La Olla TV.



