Es 5 de marzo, se cumplió un año de la muerte de Hugo Chávez. En medio de las conmemoraciones, entrevistas y actos, el periodista y escritor venezolano Modesto Emilio Guerrero, autor de la más completa biografía política del comandante de la revolución bolivariana, habló de la vigencia del legado de Chávez, la urgencia de comprender lo que sucede en Venezuela hoy y de lo que podría suceder a partir de los hechos recientes de desestabilización.
(Colombia Informa) Venezuela – Para Modesto Guerrero el proceso que atraviesa hoy Venezuela es de transición “de un sistema político que se organizó, por doce años, alrededor de Chávez. Ese sistema desapareció con Chávez. Quedan sus dos columnas, las fuerzas armadas bolivarianas y el movimiento chavista, los movimientos sociales del chavismo que son poderosos. Pero los dos no son gobierno, no lo pueden ser por ahora, ojalá el movimiento pudiera pero no lo es ni le veo la capacidad política aún. Veremos en el futuro, pero lo cierto es que hoy el sistema político de instituciones ya no gira alrededor de un eje sólido que le da cohesión, solidez. Ahora gira alrededor de factores o corrientes dentro del chavismo, que sólo ese hecho, definir que son distintos factores que lo conforman, y uno es militar, abre un montón de interrogantes sobre sus posibilidades. Segundo: lo subjetivo en la historia. Maduro no es Chávez, y eso no es cualquier cosa. Al no ser Chávez, eso tiene altos costos. Anoche me preguntaban en CNN si esto que está pasando hubiera pasado con Chávez. Porque ahora andan glorificando a Chávez, son amorales, porque los muertos no se pueden defender. Cuando vivía Chávez era negro, grosero, comunista, ahora para machucar a Maduro levantan a Chávez. Con ese ánimo me preguntaba Patricia Janiot por el rol de Maduro respecto a Chávez. Y le dije: sería peor con Chávez. La acumulación de odio es contra Chávez, no contra Maduro. Chávez concitó en ellos todo el odio del planeta. Si Chávez estuviera sería peor la situación, mucho peor, porque como eje del gobierno era el eje del mal para ellos. La diferencia estaría en la respuesta, la capacidad de iniciativa.
C. I.: ¿Las dificultades internas pueden ser el caldo de cultivo que brinde apoyo social a los golpistas?
M. E. G.: Si. Efectivamente, es lo que intentan lograr y en alguna medida lo han logrado. No lograron consolidar la asonada, no les dio el resultado que querían. Lo hubieran logrado si movilizaban a las masas de derecha, son 4 millones así que tienen de dónde sacar. No lo lograron, al revés, aterrorizaron a muchos de ellos, amas de casa, señores mayores, aterrorizados por el grado de violencia que impusieron los 2 o 3 mil que se movilizaron en las acciones violentas. A la marcha del 12 de febrero fueron 8 a 10 mil personas más o menos, pero las acciones violentas, sumadas Mérida, Táchira y Caracas, congregaron a muchachos, jóvenes casi todos, con alguna participación de lúmpenes de barrio: malandritos, motorizados, el fenómeno del lumpen de barrio en nuestras sociedades. Tampoco lograron movilizar a la burguesía, a su burguesía mandante. El grupo económico Polar no paró sus empresas como en el año 2002. Fedecámaras, que es la gestora del golpe de 2002, no paró ninguna empresa. No hicieron nada, no salieron a la calle. La CTV [Central de Trabajadores de Venezuela, opositora], cogestora del golpe del año 2002, se quedó en su molde, no hizo nada. Habrá dicho y escrito, pero a la calle no salió. Y el resto de la MUD [Mesa de Unidad Democrática], que es la organización de la derecha política en Venezuela, tampoco acompañó. Leopoldo López y sus intelectuales, los que le crearon la idea del "Atajo", se equivocaron en algo: calcularon mal el movimiento chavista, sobre un hecho cierto. La inflación y la devaluación, y sobre todo el desabastecimiento, son causas que crean efectos demoledores, mayores o menores, en la población. Cuando vas al mercado no eres chavista o antichavista, vas al mercado. Pero calcularon mal el sentimiento del movimiento chavista. Creyeron que eso que ha causado malestar en el chavismo, y ha alejado a la base del gobierno, es suficiente para que quiebren, para que rompan, para que no lo apoyen.
C. I.: ¿Qué opina del llamado del gobierno a la derecha que definió como política de Paz?
M. E. G.: El mejor recurso propagandístico de un Estado es mostrar lo que el enemigo le hace. Y el gobierno de Maduro lo ocultó. Había que mostrar el estado de guerra en que dejaron Táchira: quemaron media ciudad, quién sabe eso. Y Canal 8 estuvo 6 noches con sus madrugadas asediado por bombas molotov. Por eso la política de Paz, que puede ser acertada en términos generales, es contradictoria, altamente contradictoria. Primero: si es de paz, cómo es que convocas a los que tú llamas fascistas. Ahí hay una grave contradicción. Dijo un cuadro trotskista en los setenta: al fascismo no se le discute, se lo combate. Y eso lo hubiera dicho cualquiera, eso es un aprendizaje natural de quienes han vivido ataques de ese tipo. En Venezuela esto es nuevo, no hay aprendizaje de eso. Además tienen un problema: si es una política de Paz, que como política general es correcta, eso está ayudando sin querer al enemigo, al no mostrar su grado de guerrerismo. No está mostrando que el problema no es la Paz, sino qué estado de guerra, de desmadramiento en las calles está haciendo la derecha. Muéstralo, o sea, a ellos identifícalos con la guerra.
Entonces el gobierno va a tener que ajustar, y depende de lo que haga en los próximos meses será una parte decisiva de la resolución de esta crisis. Porque el enemigo siempre es malo, el problema es qué hacemos nosotros para que ellos no se fortalezcan.



