Las estrategias del gobierno de EEUU y el financiamiento de sus agencias a la oposición política venezolana para derrocar la Revolución Bolivariana siempre han tenido un mismo fin: proteger los intereses o “negocios” de Washington. Ese objetivo ha quedado en evidencia en documentos que la Embajada de EEUU en Caracas ha enviado a la Secretaría de Estado y la Casa Blanca, revelados por el portal Wikileaks.
(LibreRed/La Radio del Sur) Venezuela – Entre los documentos revelados por Wikileaks se encuentra un informe emitido por el consejero político de la embajada de EEUU en Caracas, Robert Downes, denominado “Cinco puntos estratégicos del equipo en el país para el apoyo programático de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés)”.
En ese informe se resumen los puntos estratégicos que delineados para el período 2004-2006, es decir, desde que la Revolución Bolivariana ganó el Referendo Revocatorio hasta las siguientes elecciones presidenciales.
Esos cinco puntos fueron: Fortalecimiento de las instituciones democráticas, penetrar la base política de Chávez, dividir al chavismo, proteger los negocios vitales de EEUU, y aislar a Chávez internacionalmente.
Estas acciones se hicieron, principalmente, mediante la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI) de la Usaid.
Entre 2004 y 2006, la OTI entregó 15 millones de dólares a 300 “organizaciones civiles”, bajo la pantalla de derechos humanos y programas de educación.
Para “penetrar la base y dividir al chavismo”, la embajada de EEUU trabajó para infiltrar organizaciones populares. “La OTI ha llegado directamente a aproximadamente 238.000 adultos a través de más de 3000 foros, talleres y sesiones de capacitación (…) proporcionando oportunidades para que activistas de la oposición interactúen con chavistas, con el efecto deseado de alejarlos despacio del chavismo”, señala el texto.
Asimismo, la OTI fundó a 34 Organizaciones No Gubernamentales (ONG) para penetrar en los municipios y creó programas para inmiscuirse en grupos locales y generar descontento en cuanto a asuntos puntuales como servicios básicos, entre otros.
Para “aislar a Chávez” del plano internacional, la OTI hizo usó su influencia en ONG de otros países de la región y EEUU. Además, financió el envío de opositores venezolanos a otras latitudes para desarrollar la campaña contra la Revolución Bolivariana.
“Civicus, una alianza mundial de ONG, ha puesto el tema de Venezuela en su breve lista Civil Society Watch de países que preocupan”, reza el documento.
Captar militantes en universidades
Un segundo cable, de febrero de 2008, revela una reunión sostenida por integrantes de agrupaciones universitarias de derecha con un representante de la Usaid.
El encuentro, en el que participaron principalmente miembros de la Asociación de Estudiantes de Derecho de Venezuela (Fedeve), se llevó a cabo el 9 de febrero de 2008 en casa de Carlos Tinoco, en el estado Mérida.
En esa reunión con el representante estadounidense, se habló sobre las elecciones universitarias de febrero de 2008, consideradas importantes para la legación diplomática de EEUU, y se aprobaron fondos por parte de Usaid y la embajada para el desarrollo de una Convención Nacional que denominaron “Los estudiantes y los profesionales del derecho”, y que se llevaría a cabo en Maracaibo.
El grupo de “estudiantes” solicitó fondos para recibir asesoría de parte de otros movimientos, en particular de Europa del Este, y también para llevar a cabo seminarios sobre “promoción de la democracia” e iniciar un programa de radio.
Más dinero
Otro informe que salió a la luz se denomina “Solicitud de fondos para ayudar a fortalecer los gobiernos locales y los grupos de la sociedad civil”, clasificado por el entonces encargado de negocios de la embajada de EEUU en Caracas, John Caulfield.
Este archivo, con fecha marzo de 2009, señala que luego de los comicios regionales y municipales de 2008, se dibujó en Venezuela un nuevo mapa político “el cual ofrece oportunidades para incrementar el alcance del gobierno de EEUU en el nivel local”.
La embajada de EEUU consideraba entonces que los 7 millones de dólares asignados por Washignton para financiar a la oposición venezolana en 2009 eran insuficientes.
Por ende, se solicitaron 3 millones adicionales para llegar a un total de 10 millones de dólares sólo en 2009.
De ese total, 5 millones serían usados para “llevar democracia”, mediante el apoyo a gobiernos locales.