El periodista y escritor venezolano Modesto Guerrero habla de la nueva corriente opositora en su país, liderada por Leopoldo López, ultraconservadora y más radicalizada que la de Henrique Capriles. Guerrero reconoce que el gobierno “actuó tarde” en tomar medidas económicas y fiscales y sostiene que una “medida indispensable” de la Revolución Bolivariana es apoyarse más en los pueblos y gobiernos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y del acuerdo de cooperación energético Petrocaribe.

(María Constanza Costa – Portal del Sur) Venezuela – "Podemos usar otras palabras-concepto, por ejemplo: filofascistas, ultraconservadoras o, una más latinoamericana, pinochetista”, dijo Gurrero acerca de Leopoldo López y agrego que “sociológicamente, lo que deseo expresar es que es un fenómeno político nuevo, del último año; que está conformado por un sector juvenil de universidades privadas y, una pública neoliberalizada en los últimos 25 años, que fue amamantado en dos cosas: odio al chavismo y “que vivir como en Miami”.
Modesto guerrero considera que decidieron actuar en este momento “porque perdieron las elecciones municipales de diciembre pasado y las de gobernadores del mismo mes de 2012, porque han perdido 18 de 19 elecciones en 14 años, un récord total en procesos electorales en el planeta. Porque existe el siguiente caldo de cultivo social y económico: primero, el colapso en el sistema de distribución producido por ellos, pero sufrido por el conjunto de la población; segundo, la licuación de la moneda y el ingreso bajo y medio por la devaluación del bolívar (la moneda venezolana); tercero, el desabastecimiento masivo entre octubre, noviembre y diciembre de 2013; y cuarto, el efecto emotivo de eso en la conciencia del pueblo chavista y en la vanguardia bolivariana. El gobierno tiene responsabilidad en eso, en la medida en que actuó tarde en lo económico y fiscal, y es pasivo ante la corrupción interna que ayudó a la devaluación con la fuga de 22.000 millones de dólares desde 2011 y no rompe con la abigarrada burocracia administrativa que convierte en improductivas las empresas nacionalizadas o controladas por obreros. Esas condiciones se convirtieron, para los opositores, en lo que llamaron “el atajo” y “la salida”. Así va a ser desde ahora hasta que sean derrotados, o lo contrario. Esto comenzó en diciembre de 2012 y se incrementó con la muerte de Chávez, pero se aceleró ahora”.
Acerca del otro sector de la oposición, liderado por Henrique Capriles, que parece hacer una crítica a la estrategia de la propia derecha al asegurar que las manifestaciones no tienen “contenido”, Modesto Gerrero explica que “Capriles juega a lo mismo, pero por otros medios, no necesariamente democráticos. Pero sí, dentro del calendario electoral. Se negó a asistir al Consejo Federal de Gobernadores el 20 de febrero. La diferencia está en el modo, no en el objetivo. La gran patronal venezolana privada sigue apostando, por ahora, a Capriles, no a Leopoldo López (líder del partido opositor Voluntad Popular). Eso se debe a la masa de fortunas que está ganando en los últimos años. Por eso creo que el Departamento de Estado de EEUU no se las jugó todas con Leopoldo y Voluntad Popular. Hay suficientes indicios de ello, escrito por ellos mismos. En las jornadas de febrero hubo dos conspiraciones, una contra el gobierno, otra contra Capriles”.
Asimismo, Modesto explico los aspectos que considera que la Revolución Bolivariana tiene que profundizar: “el primero es la democratización profunda del sistema democrático actual, que siendo republicano se asiente y depende de dos cosas nada más para legitimarse: el voto, que siempre es indirecto, y las instituciones decimonónicas del capitalismo liberal. Para blindar al gobierno se debe cumplir el mandato de Chávez en octubre de 2012. “Construir ya un Estado comunal para superar este Estado podrido y burocrático que nos está comiendo” fueron sus palabras en el Consejo de Ministro, conocidas bajo el nombre de “Golpe de Timón”. Esa medida se debe combinar con el control total del comercio externo, algo similar al Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) del ex presidente Juan Domingo Perón, pero redoblado por el carácter parasitario de la burguesía comercial venezolana y bajo control social para que no reproduzca lo peor de lo actual, que son la burocracia y la corrupción. Otra medida indispensable es organizar la defensa armada del gobierno entre las fuerzas armadas bolivarianas y los movimientos sociales, las comunas, los consejos, los sindicatos. Es la única manera de no repetir la tragedia chilena y que las fuerzas armadas no se dividan entre conservadores y chavistas. Igualmente el control bancario para impedir que los corruptos y los banqueros se lleven los dólares. La última medida indispensable es apoyarse más en los pueblos y gobiernos del ALBA, de la Unasur y de Petrocaribe”.