El Secretariado de las FARC, se pronunció recientemente sobre el informe del diario estadounidense Washington Post que describe las acciones encubiertas de la CIA en el conflicto colombiano. En palabras de los líderes insurgentes, ni el presidente Santos ni su ministro de Defensa sienten “el menor aprecio por la soberanía colombiana, puesto que sobre su ánimo pesan más las imposiciones gringas en materia de drogas y terrorismo que cualquier consideración de tipo nacional”, mientras que de los altos mandos militares, “sus rodillas están encallecidas por causa de tan prolongado arrodillamiento”.
(Prensa Rural) Colombia – Concluyen advirtiendo que dicho informe arroja serias dudas “sobre la voluntad de paz del Estado colombiano y su amo imperial”, y llaman una vez más a que la sociedad colombiana en su conjunto participe en la construcción de la paz con justicia social.
El día 21 de diciembre de 2013 el diario Washington Post publicó un informe acerca de la más reciente acción encubierta de la CIA, la NSA y el Pentágono, es decir, de los EEUU de América, en el conflicto armado interno colombiano, la cual envuelve decisiones y autorizaciones de por lo menos los tres últimos gobiernos de ese país.
Interesante revelación, que pone de presente ante los ojos de muchos incrédulos, cómo los intereses representados por los gobiernos de EEUU son uno de los principales detonantes y animadores de la larga guerra que soportamos los colombianos. Estudios más ambiciosos podrían fácilmente comprobar que lo mismo ha ocurrido desde los tiempos de la Operación Marquetalia, en 1964, algo que se reconoce públicamente en Colombia, pero que a la hora de examinar la naturaleza del conflicto se evade con irresponsabilidad asombrosa.
Según el informe, el programa de acción encubierta ha ayudado al Ejército colombiano a matar al menos a dos docenas de líderes rebeldes, de acuerdo con entrevistas realizadas a más de 30 funcionarios retirados y en ejercicio de EEUU y de Colombia, al tiempo que ha envuelto operaciones de espionaje electrónico y escuchas por parte de la Agencia Nacional de Seguridad, operaciones todas financiadas con un presupuesto secreto de miles de millones de dólares, distintos a los nueve mil millones de ayuda contemplados en el Plan Colombia.
Mientras el Presidente Santos, de acuerdo con el mismo informe, trató de restar importancia al tema al ser entrevistado al respecto por el diario norteamericano, su ministro Pinzón no tuvo el menor reparo en salir a los medios a reconocerlo y endulzarlo como parte de los tradicionales acuerdos militares entre los dos países.
No es que no se supiera o no se tuviera idea de ello, pero algo queda más claro con el informe del periódico estadounidense. Por ejemplo, que tiene toda razón el columnista Óscar Collazos cuando sugiere que la mayor contradicción que anima el debate entre los últimos presidentes colombianos, estriba en demostrar cuál de ellos se ha encargado de matar a un número más alto de sus compatriotas. Debate que además es reproducido con evidente interés por los medios colombianos, siempre tan proclives a publicitar y engrandecer lo que tan nefandos personajes llaman crímenes de las guerrillas.
Del mismo modo, el citado informe incluye revelaciones que producen escalofríos.
Al reseñar que según el Presidente Santos “parte de la experiencia y de la eficiencia de nuestras operaciones y nuestras operaciones especiales han sido el producto de un mejor entrenamiento y conocimiento que hemos adquirido de muchos países, entre ellos los EEUU”, avala lo que el informe precisa en torno al traslado de la experiencia norteamericana en Afganistán y el combate a Al Qaeda al conflicto colombiano, es decir los procedimientos de inteligencia que incluyen los sobornos, las capturas ilegales, los desaparecimientos, las torturas y las presiones ilegales contra personas de quienes se espera conseguir información.
De donde se desprende que la actual degradación de los métodos empleados por las fuerzas militares, policiales y de seguridad colombianas tienen origen en la instrucción y asesoría brindada por los norteamericanos.
El informe revela los esfuerzos de la CIA y el Pentágono por obtener las repudiables y solitarias interpretaciones jurídicas mediante las cuales se perpetran todos estos crímenes, al tiempo que deja al descubierto la perversidad de las academias norteamericanas de leyes en que se cuecen todas esas novísimas teorías legales, que se encargan de legitimar el terror como método respetable de actuación política.
Foto: El general del Ejército Martin E. Dempsey, presidente del Estado Mayor Conjunto de los EEUU, se reúne con el presidente colombiano Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño en Bogotá (Colombia), el 27 de marzo de 2012. Foto del sargento Sun L. Vega del Ejército de los EEUU. U.S. Department of Defense Current Photos via photopin cc