El presidente Alvaro Uribe le quitó al DAS la facultad de hacer espionaje a personas e instituciones. Ahora depositó su confianza en la policía.
Luego de sucesivos escándalos, donde quedó demostrado que el gobierno colombiano tiene bajo su mira y espionaje a los principales estamentos del país, el presidente Álvaro Uribe quitó al Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, policía secreta), la facultad de espiar personas e instituciones. Ahora será la policía la encargada del trabajo sucio. Periodistas, jueces y funcionarios opositores al gobierno fueron infiltrados por el DAS.
Uribe, luego de varias denuncias, explicó que hubo “problemas de competencia y corrupción”, por lo cual “la unificación de las tareas de inteligencia puede llevar a mayor transparencia y mayor eficacia”, dijo. No convenció a nadie.
Ahora, cuando el DAS requiera intervenir teléfonos, además de la orden de un juez, tendrá que hacerlo bajo la supervisión de la Policía Nacional o de las Fuerzas Armadas.
La propia Corte Suprema de Justicia es una de las principales instituciones espiadas. Sus miembros emitieron una declaración indiciando que son víctimas de un complot para entorpecer su labor.



