La Sala II de la Cámara Nacional de Casación del Tribunal Oral Federal de San Martín condenó a Alberto Aneto, Raúl Harsich y César Fragni por los cargos de “participación necesaria en el homicidio” de Floreal “El Negrito” Avellaneda, y resolvió enviar a dos de ellos, que gozaban prisión domiciliaria, al Penal de Marcos Paz.

De esta manera se revierte la sentencia dictada en 2009, en la que se había considerado responsables de la muerte de Floreal Avellaneda, de 15 años, únicamente a los generales Santiago Omar Riveros, condenado a prisión perpetua, y Fernando Verplaetzen, a 25 años, mientras que Fragni y Harsich habían sido señalados sólo como partícipes de secuestro y allanamiento ilegal, y Aneto como quien había comandado el operativo. El otro condenado en ese proceso fue Jorge Osvaldo García que recibió 18 años.
Es la primera vez que en un juicio por crímenes de lesa humanidad se revisa un fallo de un Tribunal de Primera Instancia, aumentando las penas de los imputados.
Esta decisión se tomó luego de que las querellas de la familia, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, del Partido Comunista y la unificada bajo el nombre de Justicia Ya! apelaran, y tras interminables demoras y chicanas jurídicas.
Según señalaron a través de un comunicado desde la LADH, la Dra. Grasso, representante de la Defensoría Pública, “construyó un discurso de descalificación de todo lo hecho en el plano jurídico contra los genocidas”: “‘este juicio es inconstitucional’ aseveró; denostó a Iris Avellaneda y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre ‘las víctimas no tienen capacidad de omnicomprensión de la situación y solo piensan en más condenas’ insinuando que nuestra histórica lucha por Verdad, Memoria y Justicia se basa en el instinto de venganza y hasta se atrevió a darnos cátedra de derechos humanos al asegurar que los montos punitorios para los condenados por delitos de lesa humanidad eran excesivos”, afirmaron.
En este sentido exigieron: “que el Ministerio Público de Defensa abandone la identificación política que sus representantes hacen en las audiencias orales ya que es vergonzoso el modo que amplifican el discurso de los represores sobre la inconstitucionalidad de los juicios, lo desmedido de las condenas y el ánimo de venganza que animaría a las querellas que representan a las víctimas, sus familiares y las fuerzas sociales y políticas que asumen la representación de los compañeros”.
Fuentes: Liga Argentina por los Derechos del Hombre / Marcha