Una detenida de la Unidad Penal N° 33 de Los Hornos, uno de los barrios más afectados por el temporal del pasado 2 de abril, le envío una carta a la Comisión Provincial por la Memoria relatando lo vivido por las mujeres privadas de su libertad junto a sus hijos en el momento de la inundación y en los días posteriores.
Pocos días después de la tormenta, integrantes de la Comisión recorrieron esta Unidad Penal y encontraron que en los pabellones 5 y 6 el nivel de agua había alcanzado los 60 centímetros de altura. Según relataron las internas, el personal del Servicio Penitenciario no las dejó salir con sus hijos hasta que comenzaron a gritar reclamando ayuda. Cuando las trasladaron a otro pabellón lo tuvieron que hacer con sus hijos en brazos caminando bajo la fuerte lluvia.
“Fue desesperante porque no sabíamos lo que podía pasar y tuvimos miedo ya que quedó de manifiesto que no hay en la unidad un plan emergente para situaciones extremas, ni un lugar preparado para aislar a los chicos y a las mujeres embarazadas”, relató la detenida en su carta.
En los días posteriores a la inundación, las propias presas debieron encargarse de limpiar y desinfectar los pabellones, para luego lavar el patio que tras la tormenta estaba repleto de ratas muertas.
Según pudo comprobar la Comisión, tras la inundación los profesionales de sanidad no hicieron controles sobre los hijos de las detenidas, quienes a su vez no fueron vacunadas de acuerdo a lo que recomienda el Ministerio de Salud en estos casos. A esta situación, la Comisión remarcó que debe sumarse los problemas estructurales previos, como el mal funcionamiento de la guardia pediátrica, la falta de medicamentos y carencias en la alimentación que se brinda en el penal.
Fuentes: Comisión Provincial por la Memoria / Andar – Cosecha Roja




