El 25 de enero el pueblo boliviano deberá refrendar la Nueva Constitución Política que profundizara el avance hacia un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, con un gobierno socialista de base indígena que, con el sostén de los movimientos sociales, lidera Evo Morales.

(Hernán L. Giardini – www.contracultural.com.ar) Bolivia – "El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado.
Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien; con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para todos.
Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos"
Con estas hermosas palabras, que reflejan fielmente el proceso de cambio que se vive actualmente en Bolivia, abre la nueva Constitución que los bolivianos deberán refrendar en enero con su voto.
Una Nueva Constitución Política del Estado que, si el pueblo apoya, ayudará a profundizar el avance hacia un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, con un gobierno socialista de base indígena que, con el sostén de los movimientos sociales, lidera el presidente Evo Morales. 
La nueva Constitución abrirá la posibilidad de transitar hacia una economía mixta, participativa, gerencial y comunitaria. Poniendo de contraparte, para todos, obligaciones impositivas, y con responsabilidad social y ambientalmente sostenible.
En ese sentido, el proyecto de la nueva Carta Magna considera como parte de los derechos humanos, a los servicios como agua, comunicaciones y electricidad.
Es por ello que se espera que una vez sancionada, el gobierno de Evo Morales avance en la nacionalización de la electricidad y de la empresa de los ferrocarriles, actualmente en manos de una empresa chilena.
Por otra parte, la nueva Constitución deja abierta la posibilidad de una nueva Reforma Agraria al limitar el latifundio. Por lo que resulta probable que, si ésta es refrendada por el pueblo, el gobierno realice algunas expropiaciones (sobre todo en el oriente, donde existen grandes fincas a manos de pocos terratenientes) y distribuya las tierras entre las comunidades campesinas e indígenas.
Otro aspecto importante de la nueva ley de leyes es que descentraliza la administración gubernamental entregando directamente recursos hacia departamentos, provincias, municipios y comunidades indígenas, permitiéndoles ciertas competencias exclusivas y capacidad legislativa autónoma.
Pero también deja claramente en poder y decisión del Estado boliviano y el Gobierno central las facultades necesarias para acelerar el desarrollo integral y sostenible, en forma planificada. Algo que hasta ahora, o con políticas neoliberales, sería casi imposible de realizar.
La nueva Constitución posibilitará el desarrollo de economías mixtas, de incentivos y límites de funcionamiento para cada forma de producción, lo que dará así posibilidad a la población pobre y emergente del campo y las ciudades de ser propietaria de tierras y recibir créditos y asistencia técnica.
Y además permite la reelección presidencial por una sola vez, lo que le dará a Evo Morales, si es reelecto, la posibilidad de seguir encabezando uno de los procesos más interesantes de la rica historia latinoamericana.