El historiador Ilan Pappé calificó de "genocidio" la campaña militar israelí. Su colega Yakov Rabkin se escandalizó de la "masacre". Naomi Klein afirmó que la economía israelí depende de su músculo bélico. La activista Diana Ralph dijo que los "crímenes de guerra" no pueden quedar impunes.

(Pere Rusiñol – Público) Mundo – "Israel actúa en nombre de todos los judíos del mundo, pero muchísimos consideramos un error tremendo su política: por la violencia que genera y porque nos perjudica gravemente", explica, Yakov Rabkin, catedrático de Historia de la Universidad de Montreal y autor de La amenaza interior. Historia de la oposición judía al sionismo, publicada en España por Hiru.
"Muchos de los autoproclamados portavoces de la comunidad judía en el mundo son en realidad portavoces del Estado de Israel pero, en los países democráticos, las comunidades culturales o religiosas no necesitamos portavoces", subraya Rabkin.
"Creo que hay una mayoría silenciosa de judíos en el mundo que apoya la aplicación de los derechos humanos para toda la gente", recalca Cecilie Surasky, portavoz de Voz Judía para la Paz, organización con sede en California. "El problema es que una minoría de extrema derecha ha logrado imponer su agenda mientras los judíos no militantes están en los márgenes. Sucesos como los de Gaza convencen a los judíos que hasta ahora han estado callados de que deben levantarse y decir basta", añade.

"¡No en nuestro nombre!"
Su organización cuenta ya con 43.000 afiliados y la tendencia es al alza. La invasión ha activado iniciativas pacifistas similares en todos los lugares donde hay una comunidad judía importante. En Francia, Otra Voz Judía ha programado una catarata de actividades. En Canadá, Voces Independientes Judías s y otros grupos han promovido acciones como la ocupación del consulado israelí al grito de "¡No en nuestro nombre!". Y más de 340 profesionales judíos han firmado un manifiesto que pretenden publicar como "carta abierta a los soldados israelíes" en periódicos de España.
"Un Estado judío es intrínsecamente racista y no puede ser democrático porque por definición discrimina a todos los que no son judíos", opina desde Canadá Diana Ralph, coordinadora de Voces Independientes Judías. "El sionismo es desde su inicio un proyecto imperialista y racista condenado al fracaso si no fuera por el apoyo masivo de EEUU y sus aliados", remacha.
Las disidencias, que existen desde siempre en la tradición judía y que ahora se han acentuado, empiezan a dar signos de anidar también directamente en Israel. Jonathan Ben-Artzi, sobrino del halcón Benjamin Netanyahu, ha hecho un llamamiento al Gobierno de EEUU: "Hablo como un israelí que apela a los estadounidenses para decirles que no tienen que apoyar ciegamente a Israel. Las acciones de Israel no son todas santas"
El todavía embrionario cisma interior israelí ha dado un salto notable en el campo intelectual en muy poco tiempo con la publicación de obras revolucionarias por parte de los "nuevos historiadores", que han puesto en cuestión desde dentro los grandes dogmas de Israel.
Ilan Pappé (Haifa, 1954), ha sacudido Israel con la publicación de La limpieza étnica de Palestina (Crítica). El libro sostiene que la limpieza étnica ha sido deliberada y organizada desde el principio del Estado con el fin de asegurar una mayoría judía en Israel.
En estos días de furia, el blog de Pappé echa humo. "Parece que incluso los crímenes más horrendos, como el genocidio en Gaza, son tratados (por la comunidad internacional) como acontecimientos discretos, sin conexión con nada del pasado y sin asociación con ninguna ideología".
A juicio de Pappé, es crucial que la opinión pública comprenda la naturaleza de la "ideología sionista" como "la mejor manera de explicar las operaciones genocidas como la que vive ahora Gaza" y al mismo tiempo avanzar en acciones que prevengan "cosas incluso peores" en el futuro.
Shlomo Sand, historiador de la Universidad de Tel Aviv, acaba de publicar otro libro, Cómo y cuándo se inventó el pueblo judío, en el que hace añicos los mitos fundacionales. Su extraordinario éxito de ventas en el país muestra hasta qué punto las cosas están cambiando incluso en Israel.
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