"No sé si mi libro sobre Monsanto es de terror, pero da mucho miedo porque, por desgracia todo lo que cuento ahí es verdad", asegura la periodista francesa Marie-Monique Robin, que acaba de publicar en España un libro sobre la multinacional de semillas transgénicas.
"El mundo según Monsanto. De la dioxina a los organismos genéticamente manipulado. Una multinacional que les desea lo mejor", denuncia, con documentos inéditos y testimonios de "víctimas", la "impunidad diabólica" con la que esta multinacional norteamericana comercializa "productos tóxicos", afirma la autora.
Las acusaciones de Robin sobre Monsanto son infinitas: vender semillas genéticamente modificadas que no han demostrado su inocuidad tóxica, que además tienen que ser tratadas por fertilizantes y pesticidas de la misma empresa, igualmente tóxicos, en un ciclo monopolístico, que según esta experta no sólo acaba con la biodiversidad, sino que no garantizan mejores cosechas y empobrecen los terrenos.
La periodista se ha entrevistado durante tres años con políticos, campesinos y científicos, algunos de los cuales han sufrido en sus propias carnes el "efecto Monsanto".
La compañía -recuerda Robin- comercializa el 90% de los cultivos transgénicos del mundo, es la mayor vendedora de semillas en Latinoamérica, Asia, EEUU y Canadá, y entre sus "hitos" químicos está la fabricación del "agente naranja", un devastador pesticida utilizado por EEUU en la guerra de Vietnam.
Robin recuerda que la multinacional tiene abiertos decenas de procesos penales en todo el mundo, por problemas de salud generados por sus productos, pero también por prácticas monopolísticas.
El libro hace un repaso de las relaciones entre los políticos encargados de redactar la reglamentación sobre transgénicos y las empresas del sector, con casos de miembros de la administración pública en EEUU que tras promover leyes permisivas a estos productos, para reducir las pruebas toxicológicas, se pasaron al otro lado, alguno incluso como "vicepresidente" de la multinacional.