El martes pasado, Amín volvió al mismo sitio donde hace 3 años, junto a dos parapolicías asesinaron al comunero Javier Chocobar. Volvió acompañado de familiares y efectivos de Gendarmería. Conduciendo la misma camioneta que usó el día del asesinato, recorrió el lugar y comió un asado a 50 metros de la cantera de lajas que reclama como suya. Provocación, burla, indignación, pero sobre todo una muestra de la impunidad con la que se manejan terratenientes y justicia en la provincia.
(Por ContraPunto – RNMA.) Tucumán – La persona obesa que aparece a la izquierda de la foto, entre dos gendarmes es el terrateniente Darío Amín. Está imputado pero espera libre el juicio oral, junto a otras dos personas, acusadas del asesinato del comunero indígena Javier Chocobar (de 68 años). El lugar no es cualquier lugar. El 20 de noviembre pasado, Amín volvió al mismo sitio de la foto (en Trancas, al norte de Tucumán) donde hace 3 años, junto a Luis Gómez y José Valdivieso, -dos ex policías- cometieron el crimen. Toda la escena del ataque de éstos tres, con armas de fuego contra la comunidad que defendía su territorio, está filmada por él mismo.
El martes fue a El Chorro (Trancas) acompañado de su madre, una escribana y más de 15 efectivos de gendarmería. La excusa fue una inentendible orden de la justicia federal a favor de su madre para continuar estudios y la explotación de la cantera de lajas que reclaman como suya, aunque la comunidad rechaza éstos planteos.
Llegó cerca del mediodía, se paseó por el lugar junto a una escribana, entró a algunas casas y comió un asado a 50 metros del lugar del ataque. A metros de allí también vive la familia Chocobar. Su viuda, sus hijos, sus sobrinos.
En esa cantera, conduciendo la misma camioneta que se ve en la foto, el 12 de octubre de 2009 llegaron los asesinos al lugar matando a Chocobar e hiriendo a otras 3 personas (una de ellas Andrés Mamaní aún con graves secuelas de salud). Lo que pasó el martes es una provocación clara, no se la puede entender de otra manera. Lo que hizo Amín es una muestra descarada de lo seguro que están los terratenientes en Tucumán de que la justicia está de su lado.
Presentación judicial
La foto fue sacada por Carlos Garmendia, uno de los abogados por la querella, representante legal de Mamaní que estuvo en el lugar el pasado martes, y quién además presentó una medida judicial para que no se permita la alteración de la escena del crimen, ya que la justicia federal "procedió a hacer entrega de la posesión de la cantera donde ocurrió el homicidio de Javier Chocobar a la Sra. María Sofía Herrera de Amin, madre del imputado Darío Amín".
En su escrito manifestó que "demuestra el desprecio no solo del imputado Amín, sino de su familia, por los familiares de las víctimas (el propio Darío Amín ingresó a varias casas, incluso a las de los familiares directos de Javier Chocobar) al provocar con sus actitudes y con el ´asadito´."
La Unión de pueblos de la Nación Diaguita en Tucumán se pronunció a través de un comunicado repudiando el accionar de la Justicia Federal en las acciones llevadas a cabo el día de ayer en la Comunidad de Chuschagasta.
Calificaron al hecho como "una provocación y una burla es que estuvo el propio asesino de Chocobar como integrante de la comitiva, y haciendo un asado a metros del lugar del crimen".
"La justicia aun esta en deuda con la familia Chocobar, la comunidad Chuschagasta y el Pueblo Diaguita, ya que aun no se realizo el juicio oral por este crimen, y los asesinos vuelven al lugar del hecho con toda impunidad".
Mientras se espera que el juicio oral finalmente se inicie en 2013, Amín y los ex policías Luis Gómez (de frondoso prontuario) y José Valdivieso siguen libres. La Comunidad Indígena de Chuschagasta continúa exigiendo justicia, aunque ésta justicia no de señales positivas desde hace rato.
“La justicia está aun en deuda con la familia Chocobar”
Las autoridades de la UPNDT, (Unión de pueblos de la Nación Diaguita en Tucumán) repudiamos el accionar de la Justicia Federal en las acciones llevadas a cabo el día de ayer en la Comunidad de Chuschagasta, donde se realizo una medida en el marco de la causa por la cantera de lajas que origino el asesinato del comunero Javier Chocobar.
La medida que prevé la explotación de dicha cantera por parte de la familia Amín pone en peligro la escena del crimen por la destrucción de pruebas, pero lo más condenable, que constituye una provocación y una burla es que estuvo el propio asesino de Chocobar como integrante de la comitiva, y haciendo un asado a 200 metros del lugar del crimen.
La justicia aun esta en deuda con la familia Chocobar, la comunidad Chuschagasta y el Pueblo Diaguita, ya que aun no se realizo el juicio oral por este crimen, y los asesinos vuelven al lugar del hecho con toda impunidad.
La Asamblea de la UPNDT, junto a las autoridades de Chuschagasta determinara las acciones a seguir ante este acto de provocación que se suma al accionar en otras comunidades por parte de quienes representan intereses sobre nuestros territorios y bienes naturales.




