“Si fuera una curva el gobierno de Milei, que lleva 3 años y le falta uno, podría decir que está entrando en la fase descendente”, dijo Diego Raus, sociólogo de la Universidad de Buenos Aires, durante la entrevista del programa Los Locos de Buenos Aires. Red Eco Alternativo.
(Red Eco – Los Locos de Buenos Aires) Ciudad de Buenos Aires – Diego Raus es responsable de la Licenciatura de Ciencias Políticas y Gobierno de la Universidad de Lanús y también magister en Ciencias Sociales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
Compartimos la entrevista realizada por Roberto Ruiz, durante su programa Los Locos de Buenos Aires que sale al aire en por FM La Tribu.
Roberto Ruiz – ¿Cómo ves a Javier Milei en esta etapa?
Diego Raus – Si fuera una curva el gobierno de Milei, que lleva 3 años y le falta uno, podría decir que está entrando en la fase descendente de la curva, es decir si la fase ascendente es cuando sos un gobierno nuevo, tomas ciertas medidas que la gente compra, como el control de la inflación, Ya partir de ahí tiene una presencia política muy fuerte, muy central. Todo eso, aparentemente ya desde un tiempo, parece ser por lo menos alcanzó el tope y está bajando. Creo que todos esos factores ya no le juegan a favor por lo tanto su centralidad política está decayendo.
Lo que sostiene todavía a Milei es un antikisnerismo muy importante en la sociedad argentina, uno lo ve en las redes que muchos apoyos dicen que no quieren que vuelvan los kukas (kirchneristas), que peor son los kukas. Lo central es esta oposición entre este gobierno o volver a lo anterior, y lo anterior es el ciclo kirchnerista. Entonces eso todavía juega en forma muy importante para mantener cierto apoyo a Milei. Pero falta un año para la elección y si no hay factores concretos que mejoren la situación yo creo que al gobierno ni eso le va a alcanzar.
RR – ¿Crees que la derecha está pensando un candidato alternativo a Milei?
DR – Si uno hace análisis político, yo creo que lo que va a ir sucediendo de acá a un año es que todo ese espacio que es el famoso círculo rojo, y es también una gran parte del electorado que sigue estas políticas, va a terminar concretamente en la candidatura de Patricia Bullrich, le guste a Milei o no, proteste o no. Milei no tiene estructura política, él tuvo apoyo político, el creó una estructura de la Libertad Avanza a partir de ese apoyo, pero una vez que esto se esté desplazando a Bullrich ¿quién lo va a defender a Milei? No es el Partido Peronista que sale atrás a apoyar a tal líder, no tiene estructura política; entonces si esto se produce por más que se queje, que patalee, se enoje, efectivamente el poder político de toda esta opción electoral se va a ir trasladando a Patricia Bullrich. No solo por elegancia o buenos modales sino porque, creo que, con ese nuevo poder, concentrado poder que puede tener Patricia Bullrich, puede tomar medidas un poquito más jugadas y corregir un poquito el rumbo económico.
Ella misma está diciendo, aunque mas no sea por oportunismo que hay que darle un poco de consideración a la cuestión productiva, a la cuestión del empleo, a cómo está la gente. Es decir, ella misma está armando su próximo programa político.
RR – ¿Pensás que se podría construir una derecha más racional como lo fue el PRO?
DR – El Pro yo creo que está en proceso de desaparición, como tantas terceras fuerzas en la política argentina. Primero fue el Partido Intransigente (PI) en la época de Alfonsín, después la Unión de Centro Democrática (UCD) que con Menen desapareció, el Frente Grande también desapareció y el Pro está siguiendo ese mismo camino.
Esto va a confluir en una nueva fuerza de derecha que va a retomar los problemas que ahora tienen. Como decía Macri el segundo tiempo de todo este programa de derecha neoliberal. Pero no va a ser Macri, posiblemente sea Patricia Bullrich.
RR – ¿En las próximas elecciones se votaría “en contra de” o se apoyaría algún programa?
DR – Yo creo que con Patricia Bullrich seria apoyar programa. Con Milei no se apoyó un programa ya que no se sabía qué iba a hacer, solo decía cosas. Si Patricia Bullrich fuera la candidata de todo este espacio se sabe lo que va a hacer, por lo tanto la gente que la vota, la va a votar no tanto por el antikichnerismo sino consciente de lo que va a llevar adelante. Ya lo conocen, ella misma lo va a mencionar una y mil veces.
La oposición, sea como se constituya, es una oposición conocida, sea Axel Kicillof, sea quien sea, a lo sumo tendrá que variar un poquito su discurso y su programa. Yo creo que lo va a dejar de herencia estos 4 años, es que por primera vez en la discusión económica y sobre todo política argentina se va a tomar como piso la estabilidad macroeconómica. Eso es una cuestión de que el gobierno que venga, sea del peronismo o de donde venga, no va a poder trastocar, es algo que ya está inserto en el sentido político argentino. Le dio resultado a la gente el control de la inflación, entonces, de acá en más tomar políticas que intercepten el tema de la estabilidad macroeconómica a cualquier gobierno le puede ir muy mal, por el momento.
RR – Larreta dijo que quiere un espacio amplio, en la Capital, contra Milei.
DR – Hay un espacio vacante en la oposición, uno cree que la oposición es Axel Kicillof o Máximo Kirchner o Sergio Massa y hay un espacio muy grande. Lo quiso llenar el año pasado en la elección Provincias Unidas y no le resultó. Hay un espacio de centro con una orientación peronista, Miguel Ángel Pichetto, Emilio Monzó, etc, que están buscando candidatos por todos lados. Y en ese espacio es donde se quiere insertar Horacio Rodríguez Larreta, un espacio filo peronista, pero de centro, moderado, tranquilo, con un poquito más de atención a las cuestiones sociales y en construcción.
No solo en esta derecha – por eso Patricia Bullrich lo está peleando- no solo en el peronismo sino también en el medio, hay un espacio político que es muy tentador para quien está en la política que no pertenece ni a uno ni a otro. Ser muy afín a cierta herencia que va a dejar el gobierno de Milei, pero también sin comprar sus exageraciones de puro mercado, ultra mercado y no darle bola a la cuestión social.
RR – Me llamó mucha atención la falta de debate económico, no solo en Argentina.
DR – El debate político es muy sano actualmente, pero era muy profundo con muchas ideas cuando era entre izquierda y derecha, y no digo izquierda marxista sino la socialdemocracia, las estructuras sociales demócratas contra las estructuras liberales o conservadoras.
Esto en Europa era muy claro, lo que se debatía era la representación de lo que tiene que ser la vida social, la economía. Ahora se discute cuestiones muy puntuales.
Lo que decide Brasil es así, lo que hay que entender de Lula – y por supuesto todos estamos contentísimos que haya ganado – es que su gobierno desde el comienzo fue un gobierno donde se respetó el nuevo orden económico que presenta el capitalismo, financiarizado, globalizado, el mercado, etc.
La diferencia con respecto a otros gobiernos es que Lula planteó el respeto al mercado y la economía, pero parte del producto económico se distribuye y en eso le fue maravilloso a Lula. No se peleó con los mercados, siempre tuvo inversiones en Brasil, es la octava economía del mundo. Pero él puso esa parte de la política, parte de la renta económica la distribuyó a la gente y con eso ganó elección tras elección. Por eso no es sorpresa, fue sorpresa el viro electoral, cuando la gente vio amenazada esa cuestión social, ese apoyo social que Lula le garantiza, salieron a votar los que nunca habían votado. El voto en el nordeste creció en un 8 %, que es el bastión de Lula, se dio vuelta la cosa.
Lula es un gobierno absolutamente pragmático, no discute el orden económico actual, pero utiliza parte de ese orden económico para hacer política social y es cierto que en Brasil cambió la estructura social en estos 20 años. El plan “bolsa familia” tiene una estructura similar a lo que luego fue la AUH en la Argentina, y por eso el voto a Lula. En el 2001, 2002 ganó con el voto paulista, con el voto de los sindicatos industriales, a partir de las otras elecciones Lula gana con el voto en el nordeste, porque con el plan “bolsa familia” cubrió a 15 millones de familias y 15 millones de familias fueron 60 millones de brasileños que a partir de ahí tienen garantizada la comida y tienen garantizada por contraprestación más o menos la educación de los hijos. Imagínate mover a 60 millones de brasileños que hasta ese momento la política brasileña los había dejado siempre de lado. Es un pragmatismo extraordinario de Lula
RR – El hecho que ya no este Bolsonaro ¿lo favorece o no a Milei como representante de la derecha en América Latina?
DR – No lo favorece ni lo desfavorece, yo creo que Milei se está desfavoreciendo solo con las actitudes que está tomando, vimos lo de España, lo de Naciones Unidas y ahora lo de Brasil. La política internacional, aunque sea entre enemigos no se maneja con los insultos y estas cosas son las que está tomando Milei.
Si hubiese ganado Bolsonaro, es obvio que para EEUU iba a existir Brasil y nadie más que Brasil. No ganó Bolsonaro, pero eso no quiere decir que Milei, como él se cree, es el referente de América Latina. Es más, yo creo que es el menos confiable precisamente por sus características, su personalidad. No creo que haya ganado nada. Como empezamos esta charla, Milei esta por muchos factores, incluso en el aspecto internacional, en la fase descendente de la cual el culpable en gran parte es el mismo.
Hay que entender muy bien la elección brasileña del otro día, hay un aspecto de esa elección que es muy interesante y que habla una vez más de la inteligencia y el pragmatismo de Lula, después de la primera vuelta a Lula lo cercaron de todos lados diciendo que esa forma de hacer campaña, centrada en el PT y la estructura orgánica burocrática del PT y Lula, como se dice ahora, soltó y dejo el juego a gente que, vía las redes, produjo toda esta remontada. Un amigo que vive en Brasil me lo sintetizaba en una frase: este nuevo voto con que Lula ganó no fue un voto al PT, fue un voto para seguir sosteniéndolo a Lula.




