El Ministerio de Desregulación de la Nación, que encabeza Federico Sturzenegger, ya cuenta con el anteproyecto que busca eliminar la Ley 25.542, que entre otros puntos fija, desde 2001, un precio único de venta al público de los libros; es decir, garantiza que un libro cueste lo mismo en cualquier librería del país. Editoriales, librerías y organizaciones del sector advierten sobre las consecuencias que traería el avance de esta iniciativa.

Desde la Cámara Argentina del Libro rechazan este proyecto al advertir que el precio único del libro “es la herramienta fundamental para proteger a las librerías independientes de barrio y a las editoriales pymes frente a la concentración del mercado, garantizando el acceso federal a la lectura y sosteniendo la bibliodiversidad de nuestro país”.

“La diversidad de nuestro mercado editorial es un logro colectivo y un patrimonio cultural. Defendamos la Ley del Libro”, aseguran.

En el mismo sentido se manifestó el Consejo de Administración de la Fundación El Libro: “La Ley de Protección a la Actividad Librera) no constituye un simple mecanismo comercial: es la columna vertebral que garantiza la diversidad bibliográfica, condiciones equitativas de competencia y la supervivencia de las librerías independientes en cada rincón de nuestro territorio. Se trata, además, de una ley que cuenta con el consenso unánime de todo el sector del libro —editores, libreros, distribuidores, autores y gráficos—, que durante más de dos décadas la ha sostenido y defendido como pilar de la actividad”.

Agregan que las librerías son patrimonio cultural de nuestro país: “La red de librerías argentinas —reconocida a nivel internacional por su densidad, riqueza e historia— no representa meros puntos de venta de mercancía. Son verdaderos faros culturales, espacios de encuentro democrático y de promoción de la lectura. Su valor social e histórico excede cualquier lógica de mercado tradicional”.

Señalan que la desregulación del precio del libro no genera mayor competitividad: “Por el contrario, desprotege a los eslabones más débiles de la cadena —libreros independientes, editoriales pequeñas y medianas, autores— y favorece la concentración, poniendo en riesgo real de cierre a cientos de espacios que dan vida a nuestras ciudades”.

Desde la Fundación El Libro sostienen que la cultura es un derecho fundamental y en ese sentido convocan “a todo el ecosistema del libro, a los lectores y a la sociedad en su conjunto a alzar la voz en defensa de nuestras librerías”: “Defender a las librerías es defender nuestra propia historia, nuestro pensamiento crítico y nuestro futuro. El Consejo de Administración se declara en estado de alerta y ratifica su compromiso de arbitrar todos los medios posibles para proteger el capital lector y cultural de los argentinos”, finalizan.