Este miércoles 15 de julio, a las 10, trabajadorxs de la ciencia, nucleados en ATE Conicet Capital, convocan nuevamente al Polo Científico, ubicado en Godoy Cruz al 2300 de la Ciudad de Buenos Aires, para exigir las prórrogas de 400 becas posdoctorales, que se den las altas pendientes a las carreras de investigadores científicos, además de una recomposición salarial. Reclaman además la regularización de la cobertura médico-asistencial y que se deje de precarizar y vaciar el sistema científico argentino.

Compartimos convocatoria:

VENÍ A JUGAR EL PARTIDO DECISIVO POR LAS PRÓRROGAS Y CONTRA EL VACIAMIENTO DE NUESTRO ORGANISMO

El próximo 15 de julio a las 10hs lxs trabajadorxs de la ciencia salimos a la cancha una vez más porque se juega un partido decisivo.

El presidente Salamone y el Directorio tienen la oportunidad de evitar que 400 becaries posdoctorales que se postularon a CIC queden en la calle al finalizar este mes.

¡Vamos todxs al Polo Científico! Por las prórrogas, por las altas pendientes en CIC y CPA y por la recomposición salarial. Basta de precarización y vaciamiento. Nos movilizamos también por la regularización de la cobertura médico-asistencial, por aguinaldo para les becaries y por la vigencia de todos los concursos CPA.

VENÍ AL POLO CON TU CAMISETA DE LA SELECCIÓN. ¡La ciencia argentina resiste!

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Reproducimos además la nota difundida por el Consejo Interuniversitario Nacional en la que manifiesta “su profunda preocupación por el debilitamiento de organismos estratégicos del sistema científico y tecnológico nacional y advierte sobre el riesgo para la soberanía científica, tecnológica y productiva de la Argentina”:

El Comité Ejecutivo del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) manifiesta su profunda preocupación por las decisiones que afectan a organismos estratégicos del sistema científico y tecnológico nacional, en particular la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Estas instituciones, junto con las universidades nacionales, conforman un entramado público de producción de conocimiento, formación de recursos humanos, investigación, innovación y transferencia tecnológica que constituye uno de los principales activos estratégicos de la nación. Su debilitamiento compromete capacidades construidas durante décadas, afecta el desarrollo científico y tecnológico, limita la innovación y reduce las posibilidades de construir un modelo de desarrollo con mayor autonomía, inclusión y competitividad.

La situación de la Comisión Nacional de Energía Atómica
La CNEA constituye una de las instituciones científicas y tecnológicas más relevantes de la Argentina y es un actor fundamental para el desarrollo nacional. A lo largo de más de siete décadas ha consolidado capacidades únicas en investigación, desarrollo e innovación en el campo nuclear, formando generaciones de científicos, ingenieros y técnicos altamente especializados y posicionando al país entre el reducido grupo de naciones que dominan tecnologías nucleares complejas.

El desarrollo nuclear argentino representa una política de Estado vinculada, directamente, con la soberanía científica, tecnológica y energética. Sus contribuciones abarcan la generación de energía, la medicina nuclear, la producción de radioisótopos, las aplicaciones industriales, la investigación científica y el desarrollo de tecnologías estratégicas con impacto en múltiples sectores productivos y sociales.

Las universidades públicas nacionales mantienen con la CNEA una relación histórica y estratégica. Miles de estudiantes realizan allí parte de su formación y numerosos equipos desarrollan proyectos conjuntos, comparten infraestructura científica y producen conocimiento de frontera. La pérdida de investigadores, profesionales y técnicos especializados, junto con el desfinanciamiento o la paralización de proyectos estratégicos como la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM) y el reactor multipropósito RA-10, pone en riesgo capacidades cuya construcción demandó décadas de inversión pública y que, una vez desarticuladas, resultan extremadamente difíciles de recuperar.

La situación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
El CIN expresa también su preocupación por la situación que atraviesa el CONICET, particularmente por las dificultades que afectan la continuidad de las trayectorias científicas y la incorporación de nuevas generaciones de investigadoras e investigadores al sistema.

La incertidumbre que enfrentan cientos de becarias y becarios doctorales y posdoctorales, sumada a las demoras y restricciones en los mecanismos de ingreso a la Carrera del Investigador Científico, genera interrupciones que afectan no solo a quienes desarrollan sus carreras académicas, sino también a los grupos de investigación, los institutos de doble dependencia y las universidades nacionales que sostienen buena parte de la producción científica del país.

La formación de recursos humanos de excelencia constituye una inversión estratégica del Estado. La discontinuidad de estas trayectorias implica una pérdida de capacidades científicas difícilmente recuperable y profundiza procesos de desarticulación institucional que comprometen el futuro del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación.

La situación del Instituto Nacional de Tecnología Industrial
El CIN manifiesta, asimismo, su preocupación por la situación del INTI, organismo fundamental para el fortalecimiento del entramado productivo nacional. Desde hace más de seis décadas, el INTI desempeña un papel estratégico en la investigación aplicada, la innovación tecnológica, la metrología, la certificación de calidad, la transferencia de tecnología y el acompañamiento a los sectores industriales, especialmente a las pequeñas y medianas empresas.

Su trabajo constituye un puente indispensable entre el conocimiento científico, las universidades y el sistema productivo. El debilitamiento de sus capacidades técnicas y profesionales afecta la competitividad de la industria argentina, limita la incorporación de innovación y compromete las posibilidades de avanzar hacia un modelo de desarrollo basado en el conocimiento y el valor agregado.

La situación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
El Comité Ejecutivo expresa también su preocupación por la situación del INTA, institución estratégica para el desarrollo agropecuario, la seguridad alimentaria, la innovación tecnológica y el desarrollo territorial.

El INTA ha sido históricamente un actor central en la investigación, la extensión rural y la transferencia tecnológica, promoviendo la productividad, la sostenibilidad ambiental, el fortalecimiento de las economías regionales y la incorporación de innovación en toda la cadena agroalimentaria. Su articulación con las universidades nacionales y con el sistema científico argentino resulta esencial para la formación de profesionales, la investigación aplicada y el desarrollo de tecnologías adaptadas a las necesidades del país.

El debilitamiento de esta institución compromete capacidades científicas y tecnológicas indispensables para afrontar los desafíos productivos, ambientales y sociales de la Argentina.

La defensa del sistema científico y tecnológico nacional
La CNEA, el CONICET, el INTI, el INTA y las universidades nacionales integran un sistema público de ciencia, tecnología e innovación que ha permitido a la Argentina construir capacidades reconocidas internacionalmente, formar recursos humanos altamente calificados, impulsar la innovación y contribuir al desarrollo económico, social y productivo del país.

La soberanía científica y tecnológica constituye una condición indispensable para fortalecer la autonomía nacional, promover el desarrollo productivo, garantizar la seguridad energética y alimentaria, enfrentar los desafíos sanitarios y ambientales y ampliar las capacidades del Estado para definir su propio futuro. En un contexto internacional caracterizado por una creciente competencia por el conocimiento y las tecnologías estratégicas, preservar estas instituciones no constituye únicamente una decisión presupuestaria: representa una política de Estado orientada a resguardar capacidades que demandaron décadas de construcción y que solo un reducido grupo de países ha logrado desarrollar.

Por todo lo expuesto, el CIN insta a las autoridades del Poder Ejecutivo Nacional a:

-Garantizar el funcionamiento y el fortalecimiento de los organismos estratégicos del sistema científico y tecnológico nacional.

-Suspender las medidas que impliquen la pérdida de capacidades científicas, tecnológicas y profesionales en instituciones como la CNEA, el CONICET, el INTI y el INTA.

-Asegurar el financiamiento necesario para la continuidad de los proyectos estratégicos, el sostenimiento de la infraestructura científica y tecnológica y la preservación de los recursos humanos altamente calificados.

-Adoptar medidas que garanticen la continuidad de las trayectorias de formación e investigación y promuevan el diálogo con las instituciones, las universidades nacionales, la comunidad científica y las y los trabajadores.

La universidad pública argentina no puede permanecer indiferente frente al debilitamiento de instituciones que constituyen pilares del desarrollo nacional. Defender la CNEA, el CONICET, el INTI y el INTA es defender un modelo de país basado en el conocimiento, la innovación, la producción y la formación de recursos humanos de excelencia. Es, en definitiva, defender la soberanía científica, tecnológica y productiva de la Argentina y las capacidades que permitirán construir un futuro con mayor autonomía, desarrollo y bienestar para toda la sociedad.

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También compartimos la nota publicada por Canal Abierto sobre el documento difundido por la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales:

“Fuga de cerebros”: la Academia Nacional de Ciencias denunció el ajuste de Milei

La histórica entidad cuestionó los despidos en la CNEA y el CONICET, el deterioro salarial de investigadores y el freno al desarrollo científico. Advirtió que el actual “desmantelamiento del sistema deteriora capacidades estratégicas construidas durante décadas”.

La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales difundió un duro comunicado en el que expresó su “profunda preocupación” por el “vaciamiento” de organismos estratégicos y advirtió que las políticas impulsadas por el gobierno de Javier Milei están acelerando una nueva “fuga de cerebros”.

El pronunciamiento llega en medio del conflicto abierto por los despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el congelamiento del ingreso de investigadores al CONICET, la pérdida del poder adquisitivo de científicos y becarios y la paralización de numerosos proyectos de investigación.

En su declaración, la Academia manifestó su solidaridad con los trabajadores desvinculados de la CNEA y con los becarios posdoctorales del CONICET, al tiempo que sostuvo que las decisiones adoptadas por el Ejecutivo “evidencian, una vez más, la falta de valorización gubernamental hacia el sector”.

Uno de los ejes centrales del documento es la situación de la CNEA, un organismo que durante décadas convirtió a la Argentina en una referencia internacional en materia de desarrollo nuclear con aplicaciones energéticas, industriales y sanitarias.

Según la entidad, el vaciamiento del organismo, sumado a salarios que quedaron muy por detrás de la inflación y de las oportunidades que ofrece el exterior, amenaza con provocar la salida de personal altamente calificado.

La denominada “fuga de cerebros” remite a uno de los fenómenos más costosos para cualquier país: la emigración de investigadores cuya formación demandó años de inversión pública. Cuando esos profesionales abandonan el sistema científico nacional por falta de financiamiento, estabilidad o perspectivas de desarrollo, el Estado pierde capacidades estratégicas difíciles de reconstruir.

En declaraciones públicas posteriores al comunicado, el vicepresidente de la Academia, Galo Soler Illia, sostuvo que la comunidad científica atraviesa una situación crítica y cuestionó el discurso oficial que desacredita la actividad científica. También remarcó que los salarios de investigadores se encuentran muy deteriorados respecto de años anteriores y advirtió que numerosos especialistas ya evalúan radicarse en otros países.

El documento también plantea una discusión de fondo sobre el lugar de la ciencia en el modelo de país. “La ciencia y la tecnología constituyen políticas de Estado cuya continuidad trasciende los gobiernos”, sostiene la Academia, que advierte que el deterioro de capacidades humanas e institucionales construidas durante décadas compromete el desarrollo económico, la innovación, la salud pública y la soberanía tecnológica de la Argentina.

La posición de la entidad adquiere especial relevancia por tratarse de una institución fundada hace más de un siglo y que históricamente ha mantenido un perfil técnico antes que partidario. Su intervención se suma a las advertencias formuladas durante los últimos meses por universidades nacionales, asociaciones científicas, sindicatos del sector y organismos internacionales acerca del impacto que el ajuste presupuestario tiene sobre el sistema de investigación argentino.