Auto con carteles en defensa de los glaciares

Adrián Flores- Vecinos Autoconvocados de Río Ceballos- para RedEco Alternativo. Con una jornada que combinó movilización y cultura, comunidades de la región volvieron a poner en agenda la defensa del agua, los glaciares y la memoria colectiva.

El pasado 22 de marzo, en el marco de una jornada convocada por las asambleas socioambientales de Sierras Chicas, se desarrolló una caravana y un festival artístico-cultural que recorrió distintos puntos de la región y culminó en la Plaza de los Artesanos de Río Ceballos.

La actividad comenzó con una caravana que partió desde Ascochinga con un puñado de autos. A medida que fue avanzando localidad por localidad —La Granja, Agua de Oro y Salsipuedes— la columna fue creciendo, sumando vehículos, vecinos y voluntades, hasta superar los 50 autos.

En cada punto de encuentro, la caravana no solo pasaba: se detenía, se hacía ronda, se compartían danzas y palabras, tejiendo un clima colectivo que acompañaba el recorrido. Para cuando llegó a Salsipuedes, la columna ya era ampliamente nutrida. Tal fue la magnitud de la participación que vecinos y vecinas terminaron cortando la ruta, al grito de “los glaciares no se tocan”.

La columna continuó su camino hasta Río Ceballos, donde la jornada encontró su punto de encuentro en la Plaza de los Artesanos.

Ya en el cierre, cerca de 300 personas participaron de un festival artístico-cultural que combinó distintas expresiones: música en vivo, intervenciones de artistas plásticos, poesía, danza y proyección de materiales audiovisuales.

Uno de los momentos destacados fue la intervención de un profesor e investigador, quien expuso de manera sencilla pero contundente las consecuencias “catastróficas” que implicaría una modificación de la Ley de Glaciares, aportando un marco científico a una preocupación que atraviesa a las comunidades.

Lejos de ser un hecho aislado, la actividad fue el resultado de un proceso de organización sostenido: mesas informativas en plazas, encuentros, asambleas y articulaciones entre vecinos y vecinas de distintos territorios. Desde esa construcción paciente, la convocatoria logró reunir a participantes de diversas localidades, consolidando un espacio de unidad en defensa de los bienes comunes.

El cierre estuvo marcado por un pronunciamiento colectivo, donde las consignas resonaron con fuerza:

“El agua no se toca” y “30 mil compañeros detenidos desaparecidos, presentes, ahora y siempre”.

Además, los espacios locales autoconvocados en defensa del ambiente vecinas y vecinos organizados sumaron una consigna que enlazó la lucha socioambiental con la memoria histórica:

“Ni agua para las mineras, ni indulto a los genocidas. A ganar las calles”.

Desde la organización destacaron que la jornada no representa un punto de llegada, sino una señal del camino construido: la unidad, la participación y la acción colectiva como herramientas para enfrentar los desafíos que se vienen.

En un contexto de creciente preocupación por el avance de políticas que afectan los territorios, la postal de la plaza colmada y la caravana atravesando las sierras deja una imagen clara: cuando la defensa del agua convoca, la respuesta se multiplica.