El lunes 8 de agosto el Tribunal II de la ciudad de Córdoba dio a conocer la sentencia para Daniel Torres, el asesino de Natalia Gaitán: fue condenado a 14 años por homicidio simple agravado por uso de armas de fuego.
(Red Eco) Córdoba – El tribunal entendió que el crimen no tuvo connotaciones lesbofóbicas por la orientación sexual de Pepa Gaitán, desestimando de esta forma el pedido de la abogada querellante, Natalia Milisenda, quien había solicitado 18 años de cárcel para Torres debido a que este asesinó a Gaitán porque mantenía una relación con su hijastra, Dayana. Por su parte, el fiscal de la causa, Fernando Amoedo, manifestó que este un caso de violencia de género, dejando de lado el componente lesbofóbico de Torres para cometer el asesinato.
Lejos de indagar los aspectos que constituyeron a este crimen como lo que la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) llamó "crimen de odio" ya que a Gaitán la mataron por ser lesbiana, la defensa de Daniel Torres intentó transformar a la víctima en victimario, construyendo una figura basada en prejuicios tales como el aspecto “masculino” de Pepa e indagando si ella solía participar de peleas callejeras.
Aún cuando los informes ambientales pedidos por la justicia no avalaron esta construcción discriminatoria sino que demostraron que Pepa era “una líder social, muy querida en su barrio”, el abogado defensor argumentó el exceso de legítima defensa por parte de Torres, quien disparó “porque tuvo miedo” frente a la apariencia “atemorizante” de Pepa Gaitán y de la amiga que estaba con ella al momento de su asesinato, Gabriela Cepeda.
Alejandra Portatadino, activista de la CHA que viajó a Córdoba para acompañar a la familia Gaitán en el juicio, manifestó “la secuencia de los hechos, sumadas a las grandes contradicciones vertidas por los testigos que fueron preparados por parte de la defensa del asesino, pusieron al descubierto y no dejan ninguna duda el verdadero motivo del asesinato por odio”. Insistimos en la necesidad de que se escriba en los fundamentos de la sentencia”, agregó.
El fiscal Fernando Amoedo alegó que los intentos de Silvia Suárez -madre de la novia de Pepa- y Daniel Torres -el asesino- por separar a la pareja se fundamentaron en una “entendible preocupación parental”. Sin embargo, varios testigos declararon que en realidad Suárez sentía vergüenza del noviazgo de su hija con la Pepa, por lo que le había prohibido mostrarse con ella en el barrio. Además, se comprobó en el juicio que Suárez había pedido a la Secretaría de Familia de Córdoba que la ayudaran a cambiar la orientación sexual de su hija.
Por su parte, la abogada querellante Natalia Milisenda aseguró que “la ley antidiscriminatoria no contempla la discriminación por orientación sexual o identidad de género para agravar un hecho penal” y sostuvo: “Pero nosotros y nosotras estamos poniendo en agenda un conflicto social sobre el que es urgente trabajar, porque es obvio que para una parte de la sociedad ser gay, lesbiana o trans es ser menos persona”.
Mientras se espera al 23 de agosto para conocer los fundamentos del fallo, César Cigliutti, Presidente de la CHA, dijo: “Confiamos en que la justicia de Córdoba considere lo que fue denunciado en los testimonios del juicio: la lesbofobia del asesino, Daniel Torres y la de su mujer, Silvia Suárez”.
Cabe recordar que Natalia Gaitán fue asesinada el sábado 6 de marzo de 2010, en el barrio Parque de la Ciudad de Córdoba: ella y su amiga Gabriela discutieron con Silvia Suárez y Daniel Torres, la madre y el padrastro de Dayana, la novia de la Pepa. Torres buscó en su casa una escopeta calibre 16 y le disparó a Gaitán: ella fue trasladada de urgencia al hospital, donde murió durante la madrugada.
Foto: AGMAGAZINE




