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Pedazo de hombre de Gonzalo Besteiro
Pedazo de hombre, volvete hombre que no bastan el bronce ni el mármol ni los museos ni los libros, y el recuerdo se vuelve difuso tu figura crecida con los años, pero extrañamos tu corazón tus manos de misterio tus ansias de camino tu libertad sin fronteras.
Volvete hombre que queremos tus pies hundidos en el barro la nostalgia en la mirada y el humo nublando los ojos soñando con tiempos mejores de pueblos unidos sin rodillas en el suelo sin frentes marchitas tiempos de aguas limpias y claras de vuelos rasantes y cielos azules de puertas abiertas y soles que brillan desde el río Bravo hasta el estrecho y un poco más allá también.
Pedazo de hombre, volvete hombre bajate del pedestal que la memoria quema en los dedos y amarillean los tiempos de portales coloridos y remeras planchadas de algodón; queremos soñarte de nuevo pero como sueñan los hombres lejos de los olimpos gastados y los mitos de cartón pintado.
Volvete hombre, que aquí la sangre hierve las bocas gritan silenciosas y las grietas se abren en abismos que quieren tragar las ilusiones y montarlas en carritos de supermercado, que siguen de fiesta, los mismos de siempre esos que ríen entre dientes y brindan a su salud mirándose el ombligo y el bolsillo, que las venas aquí siguen abiertas y los ríos de sangre, corren con rumbo norte.
Volvete hombre, pedazo de hombre, que tu tierra respira que los hombres y mujeres resisten y la luz de la isla, aun sigue brillando, luz de dignidad, de aires de libertad aires de caminos desandados de hermandades sin fronteras de soñar despiertos.
Se acaba la tinta hermano y el aire empieza a faltarme así que vuelvo a pedirte como en ruego suplicante volvete hombre Ernesto que ya no hay tiempo para dioses, sentate a fumar conmigo cuando empiece a caer la noche y mostrame desde el suelo la estrella de tu cielo.
Trinidad, Cuba, 8 de enero de 2007
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