chaco-barrio7.jpg

Viviendas y centros de salud a punto de derrumbarse, contaminación, falta de agua y luz, son las condiciones en las que deben vivir comunidades originarias en el norte argentino.


(Cecilia Litvin – Red Eco) Salta – Chaco – La Prelatura de Humahuaca dio a conocer un informe sobre las precarias condiciones en las que se encuentros los distintos puestos de salud ubicados en el municipio de Nazareno, en Salta.
Miembros de comunidades Kollas se atienden en los centros El Molino, Bacoya, San Francisco de Tuctuca, Kelloticar, Cuesta Azul, San José del Aguilar, Campo Grande de Río Blanco.
La situación puede resumirse en que los puestos están a punto de derrumbarse, ya que están llenos de grietas en las paredes, tienen puertas y ventanas deterioradas con vidrios rotos y temperaturas bajísimas, pisos de tierra, humedad, no hay baños ni letrinas. La mayoría no cuenta con mesada ni bacha para que los agentes de salud puedan higienizarse. No hay luz eléctrica, y en algunos casos ni siquiera paneles solares.
Los puestos asisten a comunidades de entre 100 y 200 habitantes. En la mayoría de los casos, no hay caminos carreteros de acceso, por lo que se debe llegar a pie o en mula. Es por esto que para recorrer la distancia que los separa del hospital base de la zona pueden tardar entre tres y diez horas.
Todos los puestos necesitan, entonces, construcciones nuevas y la instalación de consultorios, salas de espera, baños completos. En los casos de Campo Grande de Río Blanco, Kelloticar y El Molino es prioritario que llegue agua corriente.
Ante esta realidad no puede dejar de indignar que se hayan invertido cuatro millones de pesos para la construcción de una hostería en la zona.
Igual de precaria es la realidad de las 200 personas que viven en el Barrio Chacra 7, de la localidad chaqueña de Juan José Castelli.
Según indica un informe realizado por los docentes e integrantes de la Cátedra Abierta de Estudios Americanistas de la Universidad de Buenos Aires Natalia Scarselletta y Daniel Ozuna, la mayoría es tobas-qom, y ocupa desde hace un año un predio de cuatro manzanas cedido por el gobierno municipal, como solución provisoria. No tienen agua y las viviendas están armadas con cuatro palos, techos de chapa y paredes de nylon o de chapa, por las que entran el frío y el viento, que trae a su vez tierra contaminada. ¿Por qué contaminada? Porque a 150 metros del lugar hay un basural, que ya existía en el momento en que el municipio cedió las tierras.
chaco-barrio7-basural.jpgAnte esta situación, el gobierno les había prometido a las familias que antes del 31 de julio iban a trasladar el basural. Hecho que obviamente no ocurrió.
Durante el año que llevan viviendo allí, un niño falleció por inhalar humo de una quema en el basural, y dos ancianos por el frío que traspasaba el plástico que hace de pared. Esto demuestra que la solución no es solamente quitar el basural, sino resolver su situación habitacional.
En el Barrio ya se está discutiendo la posibilidad de realizar un corte de ruta. Es que así fue como obtuvieron el año pasado el actual terreno. Parece que así es la única forma en que reaccionen las autoridades locales.
Tan solo dos ejemplos, en este caso de Salta y Chaco, pero que reflejan una realidad que es común en tantísimas localidades argentinas. Las precarias condiciones que se reflejan en esta nota son las mismas en las que viven millones de personas. Y las respuestas ejecutivas también se repiten, siempre son soluciones provisorias o directamente la indiferencia.
Fuentes: Copenoa / Cátedra Abierta de Estudios Americanistas