Los sindicatos impulsaron este martes la decimocuarta jornada de huelga general en Francia. Después de un histórico Primero de Mayo con una participación masiva en las manifestaciones, una contestación difusa a la reforma de las pensiones siguió tomando la calle durante el último mes. Mañana la Asamblea Nacional podría votar eliminar el aumento de la edad jubilatoria, lo que significaría una victoria del movimiento social.

(Regis Arriet y Jon Bernat Zubiri Rey – El Salto) Francia – Esta semana vuelve a agudizarse el conflicto, ya que la Asamblea nacional revisa mañana, 8 de junio, una proposición de ley presentada por los grupos parlamentarios opuestos al gobierno. Su objetivo es invalidar la principal medida adoptada en marzo para alargar la edad de jubilación, por lo que las dudas sobre si Macron volverá a impedir el voto en la cámara se mantendrán hasta el último momento. La minoría parlamentaria de los neoliberales está siendo compensada con una utilización autoritaria de los poderes presidenciales del sistema político francés. Además, se producirá en una Asamblea nacional enormemente fraccionada y con múltiples combinaciones de mayorías y minorías en sus posibilidades de voto.

2023 francia junio1La decimocuarta jornada de huelga general y manifestaciones de este martes quiso poner el foco sobre la batalla parlamentaria que se está dando alrededor de la proposición de ley del grupo parlamentario LIOT (acrónimo de Libertés, Indépendants, Outre-Mer y Territoires), que pretende principalmente eliminar el paso a los 64 años como edad mínima para jubilarse y volver a los 62 años que había antes de la última reforma. Esta proposición de ley, presentada por ese pequeño y heterogéneo grupo, es apoyada por todas los grupos de la oposición y será examinada mañana jueves 8 de junio, lo que promete, como continuación a las manifestaciones de ayer en las calles, una batalla parlamentaria feroz en la Asamblea nacional.

Por lo pronto, la jornada de huelga general del martes dejó varios titulares. En primer lugar, queda claro que la juventud vino para quedarse en el movimiento social, no solo por las docenas de miles de nuevas afiliaciones a los sindicatos, sino también por la continuidad que movimientos como el estudiantil y el ecologista están teniendo en la duración e intensificación de las protestas.

Otro aspecto a destacar es la creciente diferencia en la contabilidad de las personas que participaron en las manifestaciones entre la policía y los sindicatos, que ayer contabilizaron solo en París entre 31.000 y 300.000 manifestantes según uno y otro contador. En cualquier caso, los 900.000 participantes en las movilizaciones de ayer reivindicados por la CGT –280.000 según el Ministerio de Interior– dan muestra de un cierto descenso respecto a las numerosas convocatorias anteriores, ninguna de las cuales se había situado por debajo del millón de personas, sumando las docenas de convocatorias por todo el país.

Como en las anteriores jornadas de huelga general, líderes políticos y sindicales nacionales acudieron de forma descentralizada a las manifestaciones, por ejemplo el Secretario General del Partido Comunista de Francia Fabien Roussel (hoy integrado como el resto de fuerzas de izquierdas en la NUPES) participó en la manifestación de Montpellier. Esto añade a la continuidad del movimiento social su distribución territorial mucho más equilibrada y repartida por todo el territorio.

Reforma adoptada por la fuerza

Tras las primeras huelgas de enero y con el debate sobre el modelo de jubilación en primera plana, el recorrido parlamentario de la ley estuvo marcado por el uso acumulativo de medidas del pretendido “parlamentarismo racionalizado” de la Constitución de la V República francesa. La reforma de las pensiones, cuya medida principal sube la edad mínima para jubilarse de 62 a 64 años, fue finalmente adoptada el 20 de marzo mediante el uso del artículo 49.3 de esa misma Constitución, que permite al ejecutivo considerar la ley adoptada por el Parlamento sin que las cámaras la voten. En aquel momento, solo faltaron nueve votos para que prosperara una moción de censura que hubiera derrocado al Gobierno de la Primera ministra Élizabeth Borne, alineado con las posiciones del presidente de la República, Emmanuel Macron.

Para entonces, ocho jornadas de huelga general y manifestaciones habían ya tenido lugar bajo el liderazgo de las organizaciones sindicales unidas. En cada ocasión se agruparon entre un millón y 3,5 millones de personas, según la Confederación General del Trabajo, o entre 400.000 y 1,3 millones según el Ministerio del Interior. Una tras otra se fueron así alcanzando niveles de contestación no conocidos en las generaciones actuales de trabajadores y trabajadoras, aunque las huelgas no llegaron a ser tan multitudinarias como para bloquear el país de forma permanente, pese a las huelgas indefinidas en sectores estratégicos, como las refinerías de petróleo, los transportes o la recogida de basuras.

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