El dato surge de los resultados del Indicador Barrial de Situación Nutricional que presentó esta semana el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi). El monitoreo se realizó durante octubre/diciembre de 2022. Se censaron más de 48 mil personas de entre 0 a 18 años en 1456 comedores/merenderos de 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires.
La presentación estuvo a cargo de Isaac Rudnik (director nacional del ISEPCi) y Laura Lonatti (Coordinadora Nacional del Área de Salud Colectiva), quienes junto a parte del equipo técnico del área de Salud Colectiva (la Lic. Lidia Aufgang y Lucas Graciano) expusieron el trabajo realizado y los datos obtenidos por el indicador.
“Hay muchísimas familias que no tienen los recursos suficientes para adquirir los productos y alimentos básicos e indispensables y esto se ve reflejado en el nivel de malnutrición. No es que a los niños y las niñas no les gusta consumir esos alimentos o son caprichosos, sino que sus familias no tienen los recursos suficientes para comprarlos (…), expresó Isaac Rudnik durante su intervención
Respecto a qué es el Indicador, cómo se construye y cuáles son sus objetivos, Laura Lonatti explicó que se trata de una experiencia de epidemiologia en los territorios que tiene como objetivo construir Redes Barriales de Monitoreo Nutricional para la detección precoz de malnutrición en niñes y adolescentes que viven en barrios populares de la Argentina. Agregó que resulta de alta prioridad interrumpir el avance de la malnutrición, porque limita el desarrollo integral de NNyA, reproduciendo desigualdad social e inequidad.
“Estos nuevos conocimientos, construidos con rigor científico, permiten formular estudios de la realidad, construir información estadística que visibilice en tiempo real situaciones de vulneración de derechos, y superar el mero diagnóstico para ir hacia la toma de decisiones y acciones colectivas que promuevan e impulsen políticas públicas activas y transformadoras de situaciones de inequidad. La singularidad de esta experiencia de epidemiologia en los territorios, permite caracterizar la situación nutricional de NNyA que se encuentran en situación de vulnerabilidad, arrojando datos específicos, que consoliden una línea de base que describe perfiles epidemiológicos antropométricos para valorar déficit y/o excesos, las comparaciones, avances y retrocesos de la Malnutrición. Todo ello ofrece una potente oportunidad para formular estrategias focalizadas, aprovechando la ventaja de contar con datos nominalizados de les NNyA que se encuentran en malnutrición”, expresó Lonatti.
Según el ISEPCi, los aportes de esta INVESTIGACION/ACCION/PARTICIPATIVA, llevada adelante por 1400 actores sociales barriales/promotores de salud colectiva instituidos como investigadores para la transformación, son:
* Sistematiza con regularidad y continuidad indicadores antropométricos, para analizar avances y/o retrocesos que mejoren las estrategias de intervención.
* Describe perfiles epidemiológicos nutricionales en NNyA que necesitan concurrir a comedores y merenderos comunitarios.
* Identifica vulnerabilidad nutricional en NNyA que concurren a comedores/merenderos, georreferenciando y nominalizando la situación de salud.
* Produce información significativa en tiempo real, con profunda capilaridad territorial, insumo estratégico para enriquecer las políticas públicas orientadas a revertir la inseguridad alimentaria.
* Fortalece la participación social en salud jerarquizando el rol de les promotores, capacitades para impulsar acciones preventivas en sus barrios.
Les NNyA fueron organizados en 4 grupos etarios: lactantes 0/2 años (3880n), 1ra infancia +2/6 años (15887n), 2da infancia +6/10 años (14832n) y adolescencia +10/18 años (12909 a).
Desde el Instituto especificaron que se construyeron tres indicadores antropométricos:
IMC/EDAD: Permite comparar el peso corporal con la talla según sexo y edad (peso en kg/talla en mts al cuadrado). Según IMC/edad, de un total de 43628 NNyA, el 40,2% presentan malnutrición, 17552n/a. Continúa la preeminencia de indicadores por exceso, sobrepeso 17.9% (7800n/a) y obesidad 19.9% (8670 n/a) que superan significativamente al bajo peso (Pc-3) que afecta al 2.5% (1082 n/a).
También se analizó el IMC/EDAD según grupo etario:
1ra infancia, +2 a 6 años, los nuevos parámetros prescriptos s/recomendaciones OMS (49) / ENNYyS 2 (2019), impactan en este grupo, se amplían los límites de inclusión del normo peso, disminuyendo el sobrepeso y obesidad para niñes de 0 a 59 meses, lo cual determina que sea el grupo con menor porcentaje de malnutrición 28.4% 4518 n sobre un total de 15887 n. Sobrepeso 12.7% y Obesidad 12,8%. El bajo peso 2.9%, supera la media nacional.
2da infancia, +6 a 10 años, continúa presentando valores superiores de malnutrición, sobre un total de 14832 n, hay 7161 n un 48.3%, con preeminencia del sobrepeso 19.4% y obesidad 27%, en detrimento del bajo peso 1.9%.
Adolescencia, +10 a 18 años, también supera la media nacional con un 45.5%, 5873 a, sobre un total de 12909 a. Sobrepeso 22.6%, obesidad 20.3%, bajo peso 2.6%.
TALLA/EDAD: este indicador refleja el crecimiento lineal alcanzado en relación con la edad cronológica y sus déficits se relacionan con alteraciones acumulativas y crónicas de largo plazo en el estado de salud y nutrición. Se talló a 47852 n/a de 0 a 18 años, que fueron analizados diferenciando los grupos etarios: para les NNyA de +2 a 18 años, sobre un total de 44054 n/a, presentan Baja Talla/edad (Pc-3); 2321 n/a, un 5.3%. En lactantes, niñes de 0 a 2 años, sobre un total de 3798n, presentan baja talla para la edad 18.2%, 691n.
PESO/EDAD: Refleja la masa corporal alcanzada en relación con la edad cronológica según sexo. Se pesó a 3880 lactantes de 0 a 2 años, aparecen 1092n, el 28.1% en malnutrición, 4.4% bajo peso, 172n; 11.9% sobrepeso, 462n; y 11.8% obesidad, 458n.
“Hay un manual para la población argentina con las recomendaciones para una alimentación saludable que no puede estar guardado en un cajón del Ministerio de Salud. Si se ha hecho ese manual, debe haber políticas públicas que garanticen el acceso a ese alimento. No se puede escribir una política pública y luego no concretarla en la realidad (…). Nosotros con esta información tenemos mucho trabajo por delante”, señaló Lonatti.
Agregaron que la información obtenida puede ser utilizada como insumo para planificar y proponer políticas publicas específicas para el territorio que interrumpan el avance de la inseguridad alimentaria.
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Contactos: Laura Lonatti (Coord. Área de Salud Colectiva) 11-56378714 / Noelia Acosta (Prensa) 11-3648-3667.




