En la madrugada de este martes y sin previo aviso, un amplio contingente de la Guardia Nacional y de la Policía del estado de Puebla, México, ingresaron por la fuerza a la ex fábrica Bonafont, tomada por las comunidades de la región Cholulteca el 8 de agosto, para poner fin al sistemático robo de agua que perjudica a los campesinos.
A lo largo de décadas, la empresa ha robado 1,6 millones de litros cada día, según la denuncia de Pueblos Unidos. Frente a la destrucción de la empresa multinacional, las comunidades nahuas afectadas por la falta de agua no sólo cerraron el pozo para liberar su agua, no se limitaron a custodiar el lugar, sino que lo convirtieron en un espacio de utilidad para los pueblos y comunidades.
En muy poco tiempo pusieron en funcionamiento una biblioteca, un centro de salud y un espacio cultural. Bautizaron el lugar como Altepelmecalli, La Casa de los Pueblos. Es un espacio de lucha y resistencia que construye una opción para las y los habitantes de las comunidades aledañas y del país, en defensa del agua y en la resistencia al despojo. Prueba de ello fue el “Encuentro nacional contra gasoductos y proyectos de muerte”, realizado el 15 y 16 de enero en el que participaron 15 movimientos que anunciaron el comienzo de una caravana el próximo 22 de marzo.
El objetivo de la violencia contra las comunidades de la región Cholulteca, sigue siendo el despojo porque, como señala el comunicado, “para ellos el dinero está por encima de la vida”. Donde ellos destruyen, los pueblos siguen construyendo dignidad y autonomía.
Fuente: Desinformémonos




